Lorenzo Zambrano, siempre cerca del poder

martes, 27 de mayo de 2014
MONTERREY, N.L.- Lorenzo Zambrano, el magnate del concreto, es recordado como un hombre emprendedor que consiguió posicionar a su empresa Cemex en el plano internacional mediante decisiones audaces que hicieron que la firma nacida en Monterrey tuviera presencia en por lo menos 50 países del mundo. Sin embargo, Zambrano Treviño, fallecido el lunes 12 en Madrid a los 70 años, también supo cultivar relaciones con los hombres del poder en México, principalmente los presidentes, algunos de ellos incluso beneficiados en sus campañas con recursos del empresario. Acaudalado, integrante de la lista de Forbes, de los más ricos del mundo, el empresario regiomontano despegó su cementera en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, a quien en su campaña electoral sirvió como financiero y promotor entre el empresariado en 1988. (Proceso 825). Pese a que mantuvo relaciones próximas con los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, en el primer año de gobierno Enrique Peña Nieto acudió a los actos más importantes del arranque de sexenio del priista, como la toma de posesión y la presentación de la iniciativa de reforma energética, realizada el 11 de agosto anterior (Proceso 1921). Ese día no sólo asistió al acto, sino que en su cuenta de Twitter, el magnate escribió: “La reforma energética aportará dinamismo a nuestra economía, al promover la inversión y la generación de empleos”. De acuerdo con un especialista, el éxito empresarial de Lorenzo Zambrano fue forjado mediante una agresiva estrategia mediante la cual adquiría empresas ‘emproblemadas’ y las revitalizaba con su manera disciplinada de hacer negocios. Su sucesor como presidente del Consejo de Administración de Cemex, Rogelio Zambrano Lozano, ya anunció que seguirá por la misma línea. Las exequias Lorenzo H. Zambrano Treviño murió a los 70 años, víctima de un infarto, mientras se encontraba en Madrid para presidir una junta de negocios de su empresa. La mañana del lunes 12 faltó inexplicablemente a una reunión de trabajo. Su asistente personal lo buscó primero por teléfono y, como no recibió respuesta, fue a tocar la puerta de la suite donde el magnate se hospedaba. Nadie abrió. Más tarde los encargados del hotel accedieron a la habitación y lo encontraron sin vida. Al comprobarse que su muerte fue por causas naturales, los trámites para repatriar el cuerpo de agilizaron, pero logísticamente el traslado se complicó: sus asistentes no pudieron introducir el ataúd en su jet particular. Ante la contingencia, debieron rentar de emergencia un Airbus 330 de carga que, de acuerdo con fuentes periodísticas, tuvo un costo de 600 mil euros. La nave llegó al día siguiente a Monterrey y durante la madrugada fue velado el cuerpo en su mansión, localizada en la exclusiva zona denominada Jolla del Venado, en San Pedro, y el miércoles 14 se procedió a su cremación. A las exequias acudieron Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación; Ildefonso Guajardo, de Economía; Luis Videgaray, de Hacienda, y Alfonso Navarrete, de Trabajo y Previsión Social. Una vez culminada la ceremonia luctuosa, todos ellos regresaron a la Ciudad de México, a excepción del regiomontano Guajardo, quien acompañó las cenizas a la misa que fue oficiada en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, a la que acudió la clase política de la entidad, incluidos autoridades académicas. Al lado del PRI Zambrano Treviño comenzó a trabajar en Cemex en 1968 y en 1979 se integró a su Consejo de Administración. En 1981 fue nombrado director de Operaciones, y en 1985 ya era director general. Y una década después se convirtió en presidente del Consejo de Administración. Sin embargo, fue en el gobierno de Salinas de Gortari cuando la empresa regiomontana fundada en 1906 apuntó hacia su internacionalización. En 1988, cuando el priista inició su campaña rumbo a la Presidencia, se reunió con los jefes del empresariado regiomontano, entre ellos Eugenio Garza Lagüera, de Fomento Económico Mexicano (Femsa), y Lorenzo Zambrano Treviño, quienes dieron respaldo a la candidatura de Carlos Salinas. Para entonces, Salinas de Gortari ya había preparado a Sócrates Rizzo García como su delfín rumbo al gobierno de Nuevo León. Primero lo hizo alcalde de Monterrey, en 1988, y luego gobernador. En la campaña, el capitán de Cemex apareció como integrante del comité de financiamiento del aspirante regiomontano. En 1992, cuando el sexenio salinista propagaba su ilusorio posicionamiento en el primer mundo, los industriales regiomontanos afianzaron su liderazgo nacional y se convirtieron en la vanguardia del proyecto de apertura económica del gobierno federal. En ese entonces, muchas de estas empresas estaban al borde de la quiebra y, luego del espaldarazo salinista, resurgieron de sus crisis. Según la investigadora María de los Ángeles Pozas, citada por el reportero Antonio Jáquez, los grupos industriales dominantes de la época que repuntaron fueron Alfa, Imsa, Vitro y Cemex. Según esta tesis, presentada en el ensayo Recuperación industrial de Monterrey, la crisis que enfrentaron al inicio de los ochenta llevó a los consorcios a reorientar su producción hacia los mercados exteriores. Por ello, en el transcurso de una década pasaron de exportar menos de 5% de su producción total, hasta un volumen de 25%. También crecieron con la compra de empresas, como fue el caso de Vitro y Cemex, principalmente, que enfocaron sus adquisiciones, inicialmente, en el mercado estadunidense. Y Cemex fue el caso paradigmático, pues en tiempos de Salinas de Gortari se convirtió en la primera firma mexicana auténticamente internacional. En 1989 Cemex adquirió Cementos Tolteca, su principal competidora en el país, lo que la convirtió en una de las mayoras productoras globales del sector. En 1992 la marca regiomontana absorbió, en España, a las mayoras productoras del ramo, Valenciana y Sanson. La empresa se volvió imbatible: en 1994 adquirió Vencemos, líder en Venezuela, así como las plantas de Cemento Bayano, en Panamá, y Balcones, en Estados Unidos. En los noventa el imperio siguió expandiéndose con adquisiciones en República Dominicana, Colombia, Filipinas y Egipto. Zambrano también estuvo presente, en 1993, en la famosa reunión del “pase de charola”, en la que el presidente de México pidió, y obtuvo, de cada uno de los potentados regiomontanos unos 25 millones de dólares para el PRI. Cambió el sexenio y Zambrano se reencontró en la Presidencia con un amigo. Le debía gratitud a Ernesto Zedillo. El nuevo mandatario priista, cuando era funcionario en el Banco de México, en tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado, instrumentó el polémico Fideicomiso para la Cobertura de Riesgo Cambario (Ficorca) que equivalió para los industriales lo que el Fobaproa a los banqueros. Y Cemex fue una de las empresas beneficiadas por el programa que absorbió parte de su deuda y la alivió de serios problemas financieros a los grandes consorcios del país. Los años transcurrieron y Zambrano supo adaptarse cómodamente a la transición política de México. Vicente Fox fue la apuesta segura del PAN para la Presidencia en las elecciones del 2000. El panista estructuró una precisa organización de campaña para cubrir prácticamente todos los rubros de interés público que debían ser tocados en sus giras. Es por ello que el propietario de Cemex tuvo varios encuentros privados con el “candidato de las botas”. Así, se enlazó discretamente al equipo del guanajuatense aparentemente a través de su socio en Banamex, Roberto Hernández. Su hermana Nina Zambrano, quien fue directora del Museo de Arte Contemporáneo (Marco) en Monterrey, fue una entusiasta simpatizante de Fox Quesada, como lo expresó en artículos de opinión que difundió en esta ciudad. Cuando Fox se impuso en las urnas, Rafael Rangel Sostman, entonces rector del sistema Tecnológico de Monterrey, fue colocado en el equipo de transición. El área académica era una de las posiciones más preciadas de Zambrano en el aparato foxista, pues el magnate siempre fue un reconocido impulsor de proyectos educativos. Entre 1997 y 2012 el ingeniero Zambrano fue presidente del patronato del Tec y tuvo cercana colaboración con Rangel, quien como después se supo, rechazó la invitación de Fox para convertirse en su secretario de Educación. Después de Fox, Zambrano también reeditó un encuentro terso con el nuevo presidente, Felipe Calderón, también panista. Otra vez, el industrial demostró su habilidad para manejarse sin dificultad entre los distintos colores de la política mexicana. A Calderón Hinojosa le financió directamente la campaña. Dos de los principales patrocinadores del panista, quien ganó la Presidencia en el 2006, fueron el empresario cementero y la familia Garza Herrera, que preside Xignux, empresa de transformadores electrónicos y alimentos. Una versión no desmentida señala que las dos empresas también “pasaron la charola” entre empresarios afines, para dar apoyo financiero a Calderón. Una fuente cercana a la dirigencia panista incluso afirma que Josefina Vázquez Mota, fallida aspirante presidencial en 2012, recibió contribuciones de empresarios regiomontanos, entre ellos el propio Zambrano. La panista fue una más de los políticos que acudieron al funeral de Zambrano en Monterrey. No obstante, en 2009 Cemex atravesó una crisis derivada de una enorme deuda de 14 mil 500 millones de dólares, y Lorenzo Zambrano, que nunca daba explicaciones públicas, debió salir a aclarar que la administración de Calderón Hinojosa no rescataría a la empresa de los severos apuros financieros que padecía. “Quisiera decir algo muy particular y quiero ser muy enfático en esto y dejar muy claro que ni el gobierno mexicano, ni ningún otro gobierno está rescatando a Cemex. He oído todo tipo de especulaciones, de comentarios mal informados que dicen que alguien nos está salvando. Les agradezco mucho que piensen que somos tan importantes que nos tienen que salvar pero, repito, nadie nos está rescatando y eso se los puedo aclarar en cualquier momento”, acotó. También dijo que ese año la empresa buscaría mejorar la eficiencia administrativa para ahorrar unos 200 millones de dólares, pues le urgía obtener efectivo para cumplir con sus compromisos financieros. Masacre en el Royale El regiomontano volvió a hacerse notar por su cercanía con el gobierno de Calderón después de la masacre en el Casino Royale, donde fueron asesinadas 52 personas en un ataque incendiario, el 25 de agosto de 2011, en Monterrey. Con motivo de la tragedia, el entonces presidente convocó a Los Pinos a la plana mayor del empresariado regiomontano, siempre influyente en la toma de decisiones del gobierno federal. Estuvieron en Los Pinos, durante esa charla del tema de seguridad, entre otros Adrián Sada González, de Vitro; Armando Garza Sada, de Alfa; Eduardo Garza T., de Frisa; Enrique Zambrano, de Proeza; Eugenio Garza Herrera, de Xignux; Federico Toussaint, de Limusa; José Antonio Fernández, de Femsa; Ricardo Martín Bringas, de Soriana; Tomás González, presidente de Cydsa, y Lorenzo Zambrano, de Cemex. Con ese solo acto los acaudalados regios demostraban una vez más su respaldo a la institución presidencial. Es por ello que el regreso del PRI a Los Pinos, en 2012, no representó ningún contratiempo para Zambrano que, con el paso de los años, demostró habilidad para transitar, apaciblemente, entre las administraciones panistas y priistas. En uno de sus últimos mensajes para hacer sentir su peso como influyente hombre de negocios, el regiomontano dio su respaldo público a Peña Nieto y su polémica reforma energética. El espaldarazo al mandatario no parecía gratuito, pues con la reforma se permitirá al sector privado meter mano en el otrora intocable petróleo. Según una nota del reportero Arturo Rodríguez, publicada el lunes 12 en Apro, para reafirmar las bondades de la iniciativa energética Peña Nieto se refirió a las inversiones que empresas mexicanas realizan en Estados Unidos, pero evitó decir cuáles eran esas compañías. Lo reveló al día siguiente Claudio X. González, presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios: las firmas que exploran energéticos al norte del río Bravo y buscan hacerlo en México son Alfa y su filial petroquímica Alpek, así como Carso, ICA y desde luego Cemex. Pero no todos los políticos mantuvieron tersas y cercanas relaciones con Lorenzo Zambrano, pues si alguien fustigó insistentemente al magnate ese fue Andrés Manuel López Obrador, el dos veces excandidato presidencial de las izquierdas. El tabasqueño siempre ha considerado que la “mafia del poder” la integran 30 empresarios, y entre ellos destaca el dueño de Cemex, al que acusaba de haberse enriquecido a la sombra del poder salinista. Lorenzo, el tuitero Aunque era un hombre discreto, el empresario se mantenía muy activo en las redes sociales y sus mensajes constantemente desataban polémicas. Así, Zambrano sorprendió a políticos y empresarios cuando el 29 de agosto de 2010 reprochó a quienes habían dejado Monterrey por causa de la inseguridad. Eran esos los días más ríspidos de la violencia desatada por las bandas criminales, las que protagonizaban a diario balaceras en las calles. El magnate escribió en su cuenta de Twitter @LHZambrano: “Quien se va de Monterrey es un cobarde. Hay que luchar por lo que creemos. ¡Tenemos que retomar nuestra gran ciudad! Regios, ¡a rescatar a nuestra tierra! Regio, si a la primera dificultad huyes, no te necesitamos". El pronunciamiento era inusualmente severo para un hombre que siempre se había distinguido por su mesura. También posteó: “Si huyes a Texas, ¿te das cuenta que serás discriminado y que tus hijos estarán en un ambiente extraño? Regio, quédate a defender lo que con tanto esfuerzo construyeron tus ancestros. Lucha, exige, actúa". El 24 de febrero de 2011, días antes de la llegada del entonces presidente Felipe Calderón a Monterrey, Zambrano Treviño invitó a la sociedad mexicana a exteriorizar a los gobernantes su inconformidad ante el fenómeno de la violencia. “Lo importante es que los ciudadanos se involucren, que exijan a sus representantes en la Cámara de Diputados, de Senadores, al gobierno estatal y a su Congreso. Hay que darle a conocer a los responsables de seguridad lo que pensamos”, dijo en conferencia de prensa. En ese mismo acto se refirió a la crisis de inseguridad que acosaba a Nuevo León, y afirmó que él ayudaría a que Monterrey “no se perdiera”. “Lo único que puedo repetir es que en lo que en mí esté, no vamos a dejar que Monterrey se pierda. Eso es lo que he dicho otras veces. No he sufrido ninguna amenaza, pero todo empeoró de hace un año para acá, es demostrable, lo dicen las estadísticas. Monterrey es una ciudad más segura que otras, pero la tendencia es preocupante y espero que pronto se empiece a revertir esa situación”. El 3 de mayo de 2011 debió aclarar vía Twitter uno de los rumores más extraños que surgieron en torno a su persona. Esa mañana tuvo que decir que “no era un prófugo de la justicia”. Ese día corrió la versión de que el empresario era buscado por la justicia después de que dos empleados de la cementera fueran detenidos en Veracruz por una demanda relacionada con una deficiente construcción de obra. En su cuenta @LHZambrano, escribió: “Agradezco su interés en el tema... y por supuesto que no estoy prófugo como algunos por ahí dijeron!!”. Lo más singular del rumor era que, según sus propagadores, podía ser detenido por la instalación de una placa de concreto que, según la cadena de hotel City Express, había sido mal construida. Finalmente, se reparó la queja y ahí quedó todo. Zambrano volvió a la carga el 23 de febrero de 2012. Se unió a una serie de reclamos de empresarios locales contra el gobernador Rodrigo Medina por desatender los problemas de seguridad en la entidad. El cementero fustigó: “Hay mucha mediocridad en el área de seguridad en el estado y se manifiesta de esta manera, es increíble y me lastima. En general yo diría que falta muchísimo en la capacidad (…) Tenemos mucho por hacer todavía y mientras no haya personas claramente capaces y responsables de las áreas de seguridad en Nuevo León no vamos a avanzar con la rapidez que debiéramos”. El reproche se enmarcaba en el reciente el asesinato de 44 internos del penal de Apodaca, ocurrido el 19 de febrero de 2012. En la masacre se fugaron 37 delincuentes, lo que ocasionó el malestar de los líderes empresariales en la entidad.