Autodefensas mexiquenses: "Al que agarremos, lo linchamos"

sábado, 14 de junio de 2014
En marzo pasado, según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad, el territorio mexiquense era considerado uno de los más violentos. El gobernador Eruviel Ávila pidió refuerzos federales, pero aun con ellos la escalada de violencia continuó. Por eso los vecinos se organizaron en comités ciudadanos y comenzaron a patrullar las avenidas y callejones de sus colonias para defenderse de las bandas criminales que asuelan el entorno desde hace meses y lanzaron el grito: “Al que agarremos, lo linchamos”. ECATEPEC, MÉX. (Proceso).- Todas las mañanas, cuando los primeros pobladores abandonan sus casas rumbo al trabajo o la escuela, lo hacen seguros, saben que sus familiares y vecinos están alertas para acudir en su ayuda ante cualquier contingencia. A diferencia de Michoacán, donde miles de ciudadanos se organizaron y decidieron tomar sus rifles de asalto y pistolas de grueso calibre para enfrentar al crimen organizado, aquí son comités vecinales, de barrio o del pueblo que de manera espontánea decidieron juntarse para defenderse de las bandas que les quitaron la tranquilidad a los pueblos y municipios mexiquenses en los últimos años. A pesar de los anuncios espectaculares del gobierno federal sobre los operativos militares y policiacos en la entidad, la violencia, la inseguridad y la presencia de los grupos del crimen organizado no amainan desde 2013. Hoy, el Estado de México es considerado uno de los más violentos, junto con Guerrero, Chihuahua, Nuevo León y Jalisco, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). Durante un recorrido, Proceso averiguó que son cuatro los grupos criminales que se disputan el territorio mexiquense: La Familia Michoacana, cuyos sicarios controlan las extorsiones, secuestros y el narcomenudeo en las zonas poniente, oriente y en Toluca; Los Caballeros Templarios, asentados en el sur, en los límites con Michoacán, así como Los Zetas y células del Cártel de Jalisco Nueva Generación, distribuidas en el Valle de México y Toluca. El Ejército y la policía federal patrullan algunas de las principales calles, avenidas y carreteras de la entidad, pero no llegan a las colonias, barrios, pueblos y comunidades de los municipios donde sus habitantes sufren los embates de grupos de secuestradores, asaltantes y violadores que los fustigan todos los días... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1963 de la revista Proceso, ya en circulación.