Pelé, el rey vasallo del dinero

lunes, 16 de junio de 2014

Tal vez sea el mejor futbolista en la historia. Y acaso, también, el que ha vivido de patrocinadores durante más tiempo. Se convirtió en una marca que lo mismo anuncia Viagra que la Confederación de Agricultura y Pesca de su país. El embajador del Mundial 2014 y los Olímpicos 2016 se construyó una imagen de filántropo y “apasionado humanitario”, pero en los últimos meses mostró insensibilidad con las manifestaciones anticorrupción y hacia un obrero que murió mientras construía uno de los estadios.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A Edson Arantes do Nascimento, Pelé, se le conoce como O Rei. La magia que hizo con los pies y que encantó al mundo entero aún seduce a las marcas comerciales.

Pelé, sin embargo, es el único rey que al mismo tiempo es súbdito. Lo es de la FIFA; a ratos es la imagen de un banco; en otros, de un refresco, de una aerolínea árabe, de un auto o del laboratorio que patentó el Viagra.

Con Brasil como sede del Mundial 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, Arantes do Nascimento recibirá más de 100 millones de dólares (mil 300 millones de pesos) provenientes de los empresarios que lo patrocinan en su encargo de “embajador” de ambos encuentros deportivos.

El portal de servicios financieros Bloomberg publicó declaraciones de Paul Kemsley, director general de Legends 10, empresa que desde febrero de 2012 se hace cargo del marketing y maneja la propiedad intelectual, licencias globales, imagen de marca, patrocinios y apariciones públicas de Pelé:

“Pelé es Brasil,” sentenció Kemsley en la publicación. “No es un secreto para nadie que es la imagen del Mundial y de los Juegos Olímpicos. El timing en este tipo de transacción estuvo bien”, añadió. “A sus 73 años (hoy tiene 74), casi cuatro décadas desde que dejó de jugar, Pelé está tomando lo que puede ser su última oportunidad de ganar dinero de su popularidad. Brasil es la sede de este Mundial y Pelé está agarrando patrocinios como cuando jugaba”...

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1963 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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