Liberan a 27 guacamayas rojas en la Reserva de Los Tuxtlas

martes, 17 de junio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Desde hace 70 años en la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, en el estado de Veracruz, no se veía volar a una guacamaya roja. A la fecha, hay 27 aves y para finales de este año 31 más también levantarán el vuelo en la zona gracias a un programa de preservación de la especie, encabezado por biólogos de la UNAM. En alianza con el Parque Xcaret y la Reserva Ecológica La Otra Opción AC, biólogos encabezados por Patricia Escalante, investigadora del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, liberaron una generación de aves capaces de sobrevivir y reproducirse en estado natural para repoblar la zona de la que desaparecieron debido a la deforestación y la captura ilegal. Su conservación está garantizada ya que las 27 guacamayas liberadas el sábado pasado serán vigiladas con ayuda de tecnología y de la comunidad. “Cada una está identificada con una señal en su pico, tiene un anillo cerrado en una pata y un chip dentro de su cuerpo. Algunas tienen además un radiolocalizador y tenemos su huella genética para protegerlas si fueran capturadas. En ese caso, en un decomiso podríamos identificar a cada uno de los individuos que liberamos mediante su ADN”, afirma la también ornitóloga. Además, dice, el proyecto cuenta con aceptación y colaboración de las comunidades locales, que forman parte de la Red de Monitoreo de Aves de la Reserva de Los Tuxtlas, que tiene 50 integrantes y sus familias. “Los habitantes de la comunidad nos ayudaron a subir las guacamayas por la selva hasta el aviario y ahora participarán en la vigilancia; además, se pueden identificar con facilidad mientras vuelan por las cañadas, pues resaltan sus colores y sus sonidos”, comenta. El proyecto iniciado por Escalante, curadora de la Colección Nacional de Aves del IB surgió en 2012. En alianza con el Parque Xcaret y la Reserva Ecológica La Otra Opción, obtuvo del primero, los polluelos criados en cautiverio por sus propios padres, y de la segunda, el sitio para instalar un enorme aviario, al que llegaron el 21 de marzo 29 guacamayas para adaptarse a una condición intermedia antes de ser liberadas. Durante el cautiverio, dice Escalante, se les hicieron cambios a la dieta para incluir semillas que existen en los árboles de la reserva y se practicaron entrenamientos con sonidos de alarma ante depredadores. También se buscó que tengan poco contacto humano y alimento cerca de esta zona para que no pasen hambre. “Son cautelosas, aprenden pronto y transmiten información culturalmente. Al no haber aquí (en Veracruz) otra población de guacamayas, tendrán poco de quien aprender en el futuro, así que hicimos una liberación suave, con zonas de alimentación cercanas al aviario para que experimenten rutas, pero también para que puedan volver a casa. Poco a poco explorarán más y en el invierno seguramente buscarán zonas menos frías e irán a sitios más tropicales al sur de la reserva”, explica. Sólo 27 de las 29 especies criadas fueron liberadas, dos se descartaron porque “aún no estaban listas”, dice la bióloga, y cuatro más se quedaron dentro del aviario pero les dejaron las ventanas abiertas para que emprendan el vuelo cuando decidan salir y unirse a las otras 23 que ya emprendieron el vuelo. Las guacamayas (Ara macaomacao) miden un metro de largo gracias a su larga cola emplumada, pesan un kilo en promedio y se ven rojas casi cuando están quietas pero se vuelven tricolores al iniciar el vuelo. Acostumbran permanecer en grupo. Los mayas las asociaban con el fuego, su franja amarilla a medio cuerpo representaba el sol y el área azul evocaba el cielo. De las 29 aves que los biólogos criaron en cautiverio, ocho son adultos de más de cuatro años, 12 son jóvenes de entre uno y cuatro años, y nueve polluelos que pronto cumplirán un año. Si se considera que viven entre cinco y siete décadas, todos son jóvenes en etapa de adaptabilidad, afirma Escalante. Se estima, dice, que las jóvenes impulsen a las mayores en esta nueva aventura, mientras los polluelos requerirán una adaptación menor, pues seguirán desarrollándose en libertad. Escalante ya prepara una segunda etapa de reintroducción de guacamayas, que iniciará en julio con la recepción de 31 individuos en el aviario; su fase de preparación y liberación será antes de fin de año. “El plan es tener para entonces 60 ejemplares reintroducidos e involucrar a otros grupos comunitarios en este proyecto, pues la idea es lograr una población que pueda reproducirse en libertad”, concluye.

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