Con sabor amargo, triunfo electoral del PRI en Nayarit

lunes, 14 de julio de 2014
TEPIC, Nay. (apro).- La victoria electoral obtenida por el PRI el pasado 6 de julio en 16 de las 20 alcaldías –siete más que en los comicios de 2011– tuvo un sabor amargo al perder la capital del estado, donde se concentra 35% de la población. El resultado adverso en Tepic también echó por tierra los planes del gobernador Roberto Sandoval Castañeda, quien pretendía colocar en ese espacio a su delfín, el diputado federal con licencia Roy Gómez Olguín, y de ahí catapultarlo a la gubernatura, según analistas locales. A pesar del gran despliegue publicitario, de la intervención federal y de las imputaciones que hizo el mandatario estatal en contra de los candidatos de la oposición al acusarlos de vínculos con el narco sin aportar prueba alguna, el candidato de Sandoval Castañeda fue derrotado con un margen de 16 puntos porcentuales por el abanderado de la alianza PAN-PRD, el diputado local Leopoldo Domínguez González, primo del exgobernador Antonio Echevarría Domínguez. Este resultado contrasta con la apretada diferencia de 0.6% con la que el PRI había logrado mantener la alcaldía capitalina en 2011, tras el recuento de votos previsto por la ley para los casos en que la distancia entre el primero y el segundo lugar no supera el 1%. La alianza opositora también se quedó con los municipios de Xalisco, conurbado con Tepic, y Ahuacatlán, mientras que en San Blas ganó el candidato independiente Hilario Ramírez Villanueva, quien durante la campaña confesó que en una gestión anterior como alcalde robó “poquito”. En lo que se refiere a la elección de diputados locales, el PRI mantendrá el control del Congreso del Estado al ganar 14 de los 18 distritos –igual que en el proceso de 2011–, por lo que, de acuerdo con la legislación electoral, contará con 18 curules por las 12 de la oposición. A juicio de Lourdes Pacheco Ladrón de Guevara, investigadora de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), la entidad vivió un proceso electoral “muy desaseado, con una gran cantidad de anomalías, en donde no se cumplieron los mínimos legales”, al grado de que esto “podría servir de ejemplo para que, en la reglamentación electoral que se hace actualmente, se vean los huecos de la legislación y se impida este tipo de situaciones”. La académica destaca que fue notoria la participación de servidores públicos de dependencias estatales y federales en campañas de promoción del voto a favor del PRI y “la intromisión de la Federación de Estudiantes de la UAN, actuando con patrimonio universitario, dando servicios a cambio de votos”. Doctora en Ciencias Sociales por la UNAM e integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Pacheco Ladrón de Guevara considera que el resultado en Tepic es un voto de castigo no al candidato, sino al gobernador. “Hay un exceso de protagonismo de parte del mandatario estatal, una banalidad en los actos de gobierno y una confusión entre éstos y los actos de partido, lo que muestra un desprecio por la ciudadanía. Por eso este voto fue una reprobación a esta forma de tratarnos como si fuéramos simplemente súbditos, no ciudadanos”, dice. El gobernador, prosigue, tampoco negoció con los grupos internos del PRI la distribución de candidaturas, y “obviamente quedó gente con un perfil muy bajo, que obedecía a su grupo”. Rodrigo González Barrios, diputado federal del PRD, coincide con la universitaria. En su opinión, la de Nayarit fue una “elección de Estado” por la intromisión directa del gobernador Roberto Sandoval, quien en una declaración pública se refirió al PRI como “el partido oficial”. El legislador se dice convencido de que si el proceso no se hubiera regido por la norma electoral anterior, sino por la federal que ya existe, el Instituto Nacional de Elecciones (INE) habría atraído la elección por el tipo de irregularidades que hubo. “Todas las instituciones se volcaron a apoyar a los candidatos del PRI”, dice y agrega que los órganos electorales locales actuaron “como en los viejos tiempos, cuando todavía no existía el IFE y se encontraban bajo el control de los secretarios generales de Gobierno de los estados”. Uno de los mayores escándalos que se registraron antes de la elección fue la activa participación de la entonces delegada de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Noemí Galindo Ponce, en un simulacro de la elección que realizó el PRI el 29 de junio. En el audio que se dio a conocer en los días previos a la contienda, se escucha la voz de la delegada dando instrucciones a militantes del PRI: “Les encargo mucho su seccional, sus promotores (...), y échenle ganas, hay que trabajar. El domingo va haber un simulacro, estén atentos para avisarles que tienen que estar en la casa amiga, y visitar a los promotores del voto. “Y mañana a las once y media va a venir gente del partido a entregarles un apoyo, para que tengan dinero para un teléfono celular, para gasolina, para moverse, para que puedan hacer el trabajo bien, de aquí al día 6 de julio”. En la campaña de Roberto Sandoval a la gubernatura, Noemí Galindo fue la encargada de repartir despensas en colonias de esta ciudad y una vez que su jefe llegó al poder influyó para su designación como delegada estatal de la Sedesol. Dos días antes de la elección, Galindo fue destituida del cargo por su jefa, Rosario Robles Berlanga, al comprobarse su presunto involucramiento en actividades político-electorales. Otro de los capítulos controversiales que marcaron las campañas fue la acusación que lanzó el gobernador contra los candidatos opositores de tener vínculos con el narcotráfico: “Hay grupos delictivos ya identificados que están reagrupándose en otros partidos que no es el oficial: el PRI, el que está gobernando; y lo que sí me preocupa es que detrás de un candidato o candidata vengan dineros mal habidos y que vengan supuestamente al revanchismo contra el gobierno de poner orden, y que anden en las calles tocando puertas y hablando de baches y hablando de agua potable y que traigan dinero del narcotráfico y de los sicarios, yo por eso les pido a todos los ciudadanos que se fijen muy bien, que no se engañen detrás de un candidato que trae mucho dinero o candidata que maneja una cara diferente a lo que traen atrás”, dijo sin dar nombres. Esta declaración provocó la visita del presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, y de los consejeros nacionales del PRD, Carlos Navarrete, Guadalupe Acosta y Silvano Aureoles, entre otros, para tratar de abordar y aclarar el tema con el fiscal general del estado, Édgar Veytia. El diálogo, sin embargo, se frustró al ser recibidos por el funcionario y otros colaboradores del gabinete de Roberto Sandoval en una explanada con un escenario de decenas de policías encapuchados, tanquetas y hasta drones. Ante esa situación, los dirigentes opositores decidieron romper la interlocución con el gobierno de Nayarit, y buscar directamente al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Ramón Cambero Pérez, dirigente estatal del PAN con licencia, comenta que ha observado y participado en muchos procesos electorales, pero subraya que “nunca me había tocado uno tan sucio, tan desigual y truculento, con la intervención descarada del gobierno del estado”. Dice que para la alianza PAN-PRD fue muy complicado mantener su propaganda por dos días consecutivos, porque “un día la fijábamos y al día siguiente prácticamente la descolgaban y la destruían; fue algo muy orquestado, muy organizado, era una banda la que hacía este trabajo sucio”. Además, refiere que  las empresas de publicidad se negaron a colocar la propaganda de la oposición, pese a que ya se encontraba pagada, por lo que el Trife les ordenó cumplir con su obligación y “la pusieron a la mitad de la campaña, pero al día siguiente ya la habían destruido los vándalos”. Pese a las adversidades, Cambero Pérez considera que los ciudadanos de Tepic le dieron una lección al PRI. “Hicieron una lucha histórica, heroica, porque prácticamente se logró arrebatarles la capital, que era lo que ellos deseaban conquistar con todo el dinero”. Ante las versiones de que con la derrota del candidato del PRI en Tepic el gobernador Roberto Sandoval se quedó sin su favorito para sucederlo en el cargo, González Barrios comenta: “Ya no tiene candidato en lo interno, pero ese es su problema, no es el nuestro”. En opinión de Pacheco Ladrón de Guevara, “el gobernador no tiene un favorito, tiene diversos favoritos que puede construir de acuerdo a la demanda del mercado; los integrantes del grupo que está ahorita en el poder no tienen formación política, sólo tienen formación electorera; nada más saben llegar al poder, pero no saben para qué es; entonces pueden obviamente tener otro candidato que les pueda hacer justamente ese trabajo”. En repetidas ocasiones, el corresponsal buscó una entrevista con el presidente estatal del PRI, Juan Carlos Ríos, para obtener su versión sobre el proceso electoral, pero su secretario particular informó que se encontraba ocupado. Tras su triunfo en la elección del 6 de julio, el médico Leopoldo Domínguez González se convertirá en el tercer presidente municipal de Tepic surgido de la oposición, después de Alejandro Gascón Mercado, quien llegó por el PPS en el trienio 1972-1975, y de Justino Ávila Arce, ganador en 1999 con el apoyo de una coalición formada por el PAN, PRD, PT y el Partido de la Revolución Socialista, este último local. El parentesco de Leopoldo Domínguez con el exgobernador Antonio Echevarría no es visto en Nayarit como el posible regreso de la familia al poder en la entidad, pues, a juicio de observadores, sus carreras políticas han sido realizadas de manera independiente. De hecho, el diputado Rodrigo González recuerda una declaración periodística del exmandatario en la que afirmó que el PRI ganaría “carro completo” en la elección, además de que su esposa, la senadora panista Martha Elena García Gómez nunca acompañó a Leopoldo Domínguez en la campaña ni hizo público su apoyo. “No quisieron respaldarlo, prácticamente se ganó la presidencia municipal sin el apoyo de ellos, eso está clarísimo”, afirma. El dirigente estatal del PAN con licencia considera que el resultado de esta elección podría ser un preludio de la derrota del PRI en la próxima elección de gobernador. “No tengo ninguna duda de que estamos en la ruta del triunfo electoral, vamos a seguir por ese camino, por esa vereda, hay buenos candidatos a diferentes proyectos, a diputados locales, a alcaldes y yo no tengo ninguna duda de que sacaremos al PRI del Palacio de Gobierno en 2017”. –¿Seguirá la alianza PAN-PRD en el gobierno municipal? –se le pregunta. “Cuando constituimos la alianza de facto dijimos que la alianza no nada más era electoral, sino para hacer un gobierno juntos, un cogobierno, y la idea es hacer un gobierno de coalición estos próximos tres años”, dice. La investigadora Lourdes Pacheco advierte que frente a la elección de gobernador de 2017 tienen que trabajar todos los partidos políticos, pues a su juicio “nadie tiene ganado nada, solamente son anuncios de lo que puede ocurrir; Polo (Leopoldo Domínguez) no es ya el candidato a la gubernatura ni mucho menos, pero lo que sí pensamos es que la elección de gobernador puede ser reñida, y si es reñida los partidos tienen que poner no lo peor, sino lo mejor, y en eso esperamos que Nayarit salga ganando”.

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