Las cárceles como negocio privado

miércoles, 20 de agosto de 2014

No resolverán el hacinamiento, las violaciones a los derechos humanos ni la corrupción. No resolverán nada pero ya están funcionando y son un buen negocio. Tanto así que ya invierten en ellas empresarios como Carlos Slim, Olegario Vázquez Raña o las familias Quintana y Hank. Se trata de las cárceles privadas. Son ilegales, pues la Constitución determina como función del Estado el manejo de las prisiones, pero cada vez habrá más de ellas, sobre todo en la medida en que vaya en aumento el número de internos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El criminólogo Martín Barrón Cruz, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, advierte: “La privatización de las cárceles mexicanas no resolverá el problema del hacinamiento, la sobrepoblación y la violación de los derechos humanos en nuestras prisiones. A final de cuentas seguirá en aumento el número de reclusos debido a la política de mano dura, a las leyes cada vez más punitivas y a la guerra contra el narcotráfico que emprende el gobierno mexicano”.

Las cárceles privadas sólo servirán para que “hagan negocio” los empresarios que empiezan a invertir en el ramo, asegura el especialista a Proceso; entre ellos Carlos Slim, Olegario Vázquez Raña y las familias Hank Rhon y Quintana.

Recalca: “Las cárceles privadas mexicanas están copiando el modelo estadunidense. Son una vil y vulgar copia del sistema gringo, cuyo objetivo no es la reinserción social sino simplemente castigar y hacer negocio”... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1972 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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