Comisión de Salarios Mínimos, sin oficio ni beneficio

miércoles, 6 de agosto de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Creada para velar por “salarios dignos” de los trabajadores y sus familias, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) prácticamente “ha navegado de muertito” en los últimos 27 años. Los integrantes de ese órgano descentralizado en el que participan líderes sindicales, representantes de la cúpula empresarial y del gobierno se reúnen el último mes del año desde 1987, para firmar los simbólicos incrementos salariales fijados de acuerdo con la inflación anual. Para el investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM y especialista en derecho laboral, Alfonso Bouzas, la Conasami ha tenido un papel gris, en el que ni siquiera se discute el monto salarial de los trabajadores. Entrevistado por Apro, el miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel III asegura que el papel de la Comisión ha sido en las tres últimas décadas “decorativo”. “Simplemente son firmones, les llega la definición salarial que se establece desde la Secretaría de Economía, la Secretaría del Trabajo… año con año han venido revisando el monto del salario mínimo, sin ninguna negociación, forcejeo o auténtica conciliación”. La Conasami, en efecto, fue creada en 1962 con el propósito de garantizar que el salario mantenga el suficiente poder para que el jefe de familia pueda cubrir las necesidades básicas amparadas en la Constitución, como alimento, vestido y educación, pero que en la realidad actualmente nos e cumple. Mucho menos contribuye a elevar el nivel de vida de los trabajadores,  a abatir los niveles de pobreza y a apoyar el logro de los objetivos “del nuevo modelo de crecimiento con calidad”, como rezan sus objetivos. En otras palabras, la Conasami no abona al bienestar de los trabajadores ni a la disminución de la pobreza, resume Bouzas. La Conasami con las manos atadas En los años ochenta, los gobiernos de José López Portillo y de Miguel de la Madrid utilizaron el salario de manera artificial, incrementándolo más del 1000%, para compensar los elevados precios de los alimentos, de los bienes y servicios de consumo generalizado que subían todos los días; a veces varias veces en el mismo día, aumentando de manera súbita la inflación de aquellas épocas. Fue en 1987 cuando el Banco de México (Banxico) actuó para abatir los elevados índices  inflacionarios. “Dicha tarea no ha sido fácil. A las dificultades provenientes de un entorno externo que con frecuencia ha sido desfavorable y a las propias de remover las causas fundamentales de la inflación –los déficit públicos financiados con crédito primario del Banco México– se han aunado las de vencer lo que se conoce técnicamente como inercia inflacionaria”, explica el banco central en su portal de Internet. Añade que “como se sabe, la concertación partió del principio de que los distintos grupos de la sociedad –gobierno, empresarios, obreros– llegaran a acuerdos operativos, a fin de imponer disciplina a la evolución tanto de los precios, como de los salarios y del tipo de cambio”. En suma, el banco central disciplinó la casa, pero dejó sin funciones a la Conasami ya que los salarios se fijarían a partir de la inflación. El director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) y especialista en Economía, José Luis de la Cruz, lo resume de la siguiente manera: “La Comisión perdió su razón de ser cuando la evolución del salario mínimo quedó atada a la expectativa de inflación del Banco de México; cuando el salario mínimo está evolucionando, de acuerdo a lo que se espera que sea la inflación… ya la Conasami no tiene que hacer mucho porque ya no influye en la tasa de incremento”. El exdirector del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Estado de México agrega: “En el momento en que se retome este papel económico, social que implica el salario, el salario en general y particularmente el mínimo, que debe garantizar ‘mínimas condiciones de bienestar’, en ese momento la Conasami tendrá trabajo, porque lo que tendrá que hacer es diseñar una ruta crítica para la recuperación del poder adquisitivo”. Conasami, ente administrativo. El organismo que lleva las riendas en cuanto al salario es el Banco de México, sin embargo, la Conasami es un órgano administrativo presidido por Basilio González, que desde 1991 ocupa ese lugar, sin que el salario de los mexicanos recupere su poder adquisitivo que le permita comprar por lo menos una canasta básica alimentaria. El secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida reveló que el titular de la Conasami tiene un salario bruto de 173 mil 513 pesos mensuales o lo que es lo mismo, dos millones 82 mil 156 pesos anuales, según una nota del periódico La Jornadadel pasado 8 de abril. Ya descontando impuestos, Basilio González gana 4 mil 100 pesos diarios, cuando el salario mínimo promedio es de 65.58 pesos al día… 63 veces más que quien recibe un salario en alguna fábrica, obra o en el campo. De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2014, a la Conasami se le otorgaron 41 millones 414 mil 55 pesos, cuyo destino se desconoce. La construcción de una verdadera comisión de salarios. Para Alfonso Bouzas, autor del libro Análisis sucinto de los tópicos más importantes de las iniciativas de reforma laboral PAN y PRD, la fijación del salario debe realizarse “bajo reglas de equidad”. A su juicio, “la definición de salario mínimo tendría que ser hecha por una instancia con competencia, con conocimiento, y esa instancia responder al Poder Legislativo, particularmente al Senado”. El abogado quien fue galardonado con el “Premio de Investigación Laboral” en el 2000 por su obra  Legislación laboral para el nuevo milenio, va más allá y asegura que la Conasami debe ser una instancia autónoma al poder ejecutivo con bases científicas muy serias que le permitieran desdoblar la economía durante un año y poder distribuir el crecimiento de tal forma. José Luis de la Cruz coincide con Bouzas y sostiene que se necesita ampliar una comisión de salarios con una estrategia vinculada al sistema productivo, con la acción de gobierno, la sociedad civil y universidades que “permita encontrar una estrategia que fortalezca el salario, sin generar efectos colaterales que lo hagan insustentable en el mediano plazo”. Para el 2014, la Conasami incluyó en su plan de trabajo elevar los niveles de vida de los trabajadores asalariados y al combate a la pobreza. Sin embargo, han pasado siete meses y no se ven resultados. Mientras tanto, el secretario del Trabajo alardeó del trabajo de la Comisión al declarar que “con mucha voluntad, siempre han procurado que haya una estabilidad y paz laboral y que las fuentes de trabajo se preserven, al margen de las posiciones críticas que existen al respecto, eso es un hecho”. Pero eso no es suficiente, asegura el mejor profesor investigador del Tecnológico de Monterrey en el 2010, quien apremia: “Es momento de un acuerdo por el momento productivo y social del país. El pacto por México fue un pacto entre políticos y se entendía en ese momento, pero quien mueve la economía son las familias, las empresas y la acción del gobierno que fortalezca a los otros”. Si bien, en los años ochenta se realizó un pacto para estabilizar los precios, los salarios y el tipo de cambio, José Luis de la Cruz advierte que es necesaria una vuelta de tuerca en el tema: “Es momento en que se forme una agenda donde estos esfuerzos empiecen a caminar en este sentido y que se tenga una estrategia, que por su naturaleza no será en el corto plazo” Estar a este nivel (de precarización salarial) nos ha llevado más de 30 años, no podemos aspirar en salir en cinco, advierte el especialista.

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