El voto cuesta y se paga con deuda

sábado, 13 de septiembre de 2014

El plan de infraestructura federal para 2015 implica un desembolso histórico. Para el siguiente año –cuando se renovará el Congreso y nueve gubernaturas– el gobierno propone gastar casi 50 mil millones de pesos en obras como el nuevo aeropuerto del DF y un  tren bala a Querétaro. Pero como la economía mexicana está prácticamente estancada, esa fiebre constructora deberá pagarse con dinero prestado. Si la administración de Enrique Peña Nieto no ha manifestado mayor talento para dinamizar las finanzas nacionales, sí lo ha mostrado para endeudarse: en sólo dos años contrató créditos por un billón 235 mil millones de pesos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto está por dar otra prueba del regreso del viejo PRI al mando del país. En 2015 –año electoral, en el que se renuevan nueve gubernaturas estatales, 17 congresos locales, la Cámara de Diputados federal y las alcaldías de 16 entidades– destinará centenas de millones de pesos para construir grandes obras de infraestructura de “alto impacto social”.

Ya las había anunciado el presidente Peña Nieto el martes 2 con ocasión de su Segundo Informe de Gobierno, y en el paquete económico para 2015, entregado a las cámaras legislativas el viernes 5, se determina lo que se gastará en esas obras.

Para el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se proyectan 16 mil 200 millones de pesos, y para la construcción de los trenes de pasajeros México-Toluca, México-Querétaro (de alta velocidad) y el tren eléctrico de Guadalajara se piden 15 mil 100 millones de pesos.

Tan sólo esos proyectos consumirán 31 mil 300 millones de pesos: 65% del total de 48 mil 300 millones que plantea destinar a los proyectos de “alto impacto social”, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el siguiente año.

Los restantes 17 mil millones de pesos se ocuparán para emprender –entre otras obras de alto rédito electoral– la extensión de la Línea 4 del Metro, de Martín Carrera, en el Distrito Federal, a Ecatepec, en el Estado de México; la expansión de la Línea A del Metro, de La Paz a Chalco, en el Estado de México; la extensión de la Línea 9, de Tacubaya a Observatorio, en el Distrito Federal, y la ampliación de la Línea 12, de Mixcoac a Observatorio, en el Distrito Federal.

“En total –dijo Peña Nieto el martes 2– estos cuatro proyectos de transporte masivo en el Valle de México tendrán una longitud de 43.5 kilómetros, y mejorarán la calidad de vida de nueve millones de personas. Esto significa que el Sistema de Transporte Colectivo Metro tendrá un crecimiento de casi 20%”.

(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 1976, ya en circulación)

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