Dos meses en plantón, trabajadoras y jubiladas del Hospital General de México

martes, 2 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro-cimac).- Trabajadoras en activo y jubiladas del Hospital General de México (HGM) que llevan más de dos meses en plantón afuera de la Secretaría de Salud (Ss) en demanda del reconocimiento de sus derechos laborales, acusan que enfrentan hostigamiento y que ninguna autoridad se digna a atenderlas. En la explanada de la Ss en esta capital, un grupo de jubiladas del Hospital General de México colocaron tres casas de campaña, una carpa y un tendedero de al menos 15 metros de longitud del que cuelgan pañales y toallas sanitarias que, dicen, representan “la suciedad y corrupción” de las autoridades y líderes sindicales por la supuesta venta de plazas. También cuelgan cartulinas con sus demandas y consignas varias. María de los Ángeles Cruz Guzmán, enfermera jubilada que trabajó por 35 años en el área de neurología del Hospital General, advierte que no se irán hasta ser atendidas. A decir de Ángeles y de otras cuatro de sus compañeras, Gerardo García, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSS), y directivos del nosocomio no les aseguran condiciones dignas y seguras de trabajo, venden plazas laborales y frenan los ascensos. Lamentan que la titular del sector, Mercedes Juan, haya ignorado en todo este tiempo las demandas de 300 inconformes –200 de ellas mujeres– que se desempeñan en áreas de intendencia y administrativas, o como enfermeras, médicas o especialistas. Cruz Guzmán dice que sus demandas no son nada del otro mundo: una reducción de la carga laboral, aumento salarial, ascensos y capacitación laboral. Hospital en el olvido Hace siete años, el Hospital General de México cumplió un siglo de existencia. Sus servicios –que son de bajo costo– se extienden a 32 especialidades, entre las que figuran oncología, ginecología y obstetricia. En promedio, al año atiende a 800 mil personas con un ritmo de crecimiento anual de 8.5%, según el discurso oficial con el que sus directivos celebraron su centenario en 2007. En contraste, a decir de trabajadoras del nosocomio, actualmente existe un déficit de casi mil enfermeras y el número de plazas que se abre cada año es menor a 30. De acuerdo con un estudio realizado, el grueso de la población trabajadora se concentra en áreas administrativas, seguido de enfermería y por último médicos y especialistas. Seis meses antes de que el plantón estallara el pasado 16 de junio, un grupo de 10 trabajadoras, trabajadores y jubiladas que integran la sección 14 del SNTSS –correspondiente al HGM– empezaron a reunirse afuera del nosocomio para compartir algunos reclamos y buscar soluciones. Y es que desde hace años la falta de personal, las jornadas excesivas, la ausencia de materiales y otros derechos laborales eran el tema central de las y los trabajadores en los pasillos y el comedor de la institución médica. Era común escuchar que durante una jornada de trabajo los médicos llegaban a atender a 18 pacientes de gravedad, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no más de dos, refiere Ángeles Cruz. También era tema recurrente que las únicas personas que ingresaban a las plazas que de manera muy esporádica se abrían eran familiares, amigos y conocidos del secretario general del sindicato y los empleados más allegados a éste. Por esto y tras el hartazgo por la falta de condiciones dignas de trabajo, decidieron organizarse. El clamor del disgusto pasó de un movimiento que inició con 10 personas y llegó a 300, de las cuales más del 70% son mujeres. Las trabajadoras y jubiladas demandan al HGM, el sindicato y la Ss que el personal que se supere profesionalmente pueda acceder a plazas más calificadas, y que las trabajadoras que están por jubilarse puedan heredar sus plazas a sus hijas e hijos. Esto porque, según comenta Ángeles, conocen historias de algunas compañeras que iniciaron como intendentes y decidieron terminar una licenciatura –apoyadas por el mismo nosocomio–, que estuviera relacionada con las ciencias de la salud, por ejemplo enfermería. No obstante, una vez que lo consiguieron el hospital no les permitió mejorar su ingreso ni ocupar una plaza más calificada. Así, debido a la falta de personal, las trabajadoras terminan realizando actividades vinculadas a sus profesiones, pero no reciben ningún reconocimiento económico por parte del hospital. Como ejemplo está “Mariana”, quien lleva 40 años trabajando en el HGM. Se desempeña como psicóloga, pero ahora que se acerca su jubilación no recibirá una pensión como especialista, sino la del rango menor con el que ingresó cuando era joven. Represión Los trabajadores en plantón cuentan que padecen hostigamiento y actos de represión por parte de las autoridades. Por ejemplo, “el primer día del plantón se paró un camión de granaderos frente a nosotras; a veces una patrulla se estaciona a un lado y deja el motor prendido para que aspiraremos el humo; nos toman fotografías, nos quitaron la luz y los negocios aledaños se niegan a brindarnos servicios”, explica Ángeles. Los trabajadores en activo también padecen represión; al menos dos de ellos fueron cambiados de sección con el propósito de disipar el movimiento. Además, se les niega el goce de vacaciones y de días económicos, y son vigiladas. Por ello, 47 compañeras y compañeros interpusieron denuncias ante la contraloría interna del HGM, para dejar antecedentes de esta situación y que se les respete su derecho a manifestarse. Los paristas permanecen las 24 horas del día en el plantón y lo mantienen con sus recursos. Aunque manifestaron sentir temor por los actos represivos que las amedrentan, aseguraron que sus demandas se extienden a otras instancias de salud, por lo que su plantón podría ampliarse ya que tienen información de que compañeras y compañeros de otras secciones del SNTSS también están por iniciar movilizaciones.

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