CNAR: siete años... una medalla

domingo, 7 de septiembre de 2014

Uno más de los elefantes blancos del deporte mexicano es el CNAR. Echado a andar en el sexenio pasado con la finalidad de obtener atletas de muy alto nivel, ganadores de medallas y campeonatos internacionales, hasta ahora sólo ha dado un resultado: la medalla de plata de la marchista Yanelli Caballero. Mantener el centro cuesta alrededor de 120 millones de pesos al año, pero sigue sin dar resultados, entre otras cosas por la pésima administración y gestión del mismo, donde se concentra a niños sin potencial y a jóvenes problemáticos.

El Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), instalación pública administrada por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), ha operado durante siete años y medio con tales deficiencias que el único resultado a presumir es la medalla de plata de la marchista Yanelli Caballero en el Mundial Juvenil de Atletismo en 2009.

De 2007 a la fecha se han invertido entre 90 y 120 millones de pesos anuales; más de 800 millones de pesos del erario que no han producido los atletas de alto rendimiento que justifiquen la existencia de este centro.

Durante la gestión de Carlos Hermosillo como director de la Conade, y después la de Bernardo de la Garza –ambos en el sexenio calderonista–, más los 21 meses que lleva al frente Jesús Mena, seis personas han dirigido el CNAR, cada una con diferentes ideas pero sin un proyecto concreto que permita un aprovechamiento al 100% de la instalación deportiva cuyo costo de construcción fue de mil millones de pesos.

En agosto de 2006 el Centro de Estudios para la Preparación y Evaluación Socioeconómica de Proyectos (CEPEP), organismo creado por la Secretaría de Hacienda y administrado por Banobras, diseñó un análisis costo-eficiencia del CNAR en el cual quedó asentado que el centro fue diseñado para atender a 2 mil 479 atletas al año (en promedio) en 23 disciplinas con un costo por persona de 68 mil 425 pesos anuales (en promedio).

El documento indica que el costo anual de administración, operación y mantenimiento del CNAR sería de 110.8 millones de pesos distribuidos de la siguiente manera: 25 millones 523 mil 803 para la plantilla administrativa, 20 millones 280 mil pesos en entrenadores –de los cuales 60% ya estaba cubierto a través de los apoyos a las federaciones deportivas, por lo cual sólo se precisaba el 40% restante, es decir, 8 millones 112 mil pesos al año– y 65 millones más para servicios básicos. De estos 65, 47 millones se obtendrían usando el dinero que por esos años se otorgaba al Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM), por lo que ya sólo se requería tomar 18 millones de las arcas federales.

Lo anterior se traduce en que el gobierno federal debería sólo aportar 51.6 millones de pesos anuales para atender a los atletas.

Ese dinero serviría para dar servicio en 2007 a mil deportistas –estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria–, a otros 560 de selecciones nacionales de categorías mayores (en campamentos y entrenamientos regulares) y a 324 deportistas en formación que tomarían clases en las escuelas técnico-deportivas con los alumnos de cuarto año de primaria y con profesores de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED). Mil 884 talentos deportivos y atletas de alto rendimiento.

Esa cifra, según esta proyección, se incrementaría en 2008 y 2034 (25 años de vida útil del CNAR) a mil 280 en el primer rubro, 560 en el segundo y 639 en el tercero, es decir, el de los deportistas de menor edad. La suma resulta en los 2 mil 479 ya mencionados.

Grandes aspiraciones

En el análisis de costo-eficiencia, el CEPEP proyectó también el costo anual equivalente (CAE) por deporte y un promedio del número de atletas que lo practicarían. El deporte más caro sería el tiro con arco, con 119 mil pesos por atleta (99 arqueros); seguido del ciclismo, con 107 mil pesos por deportista (176 ciclistas).

El documento –copia del cual obtuvo Proceso– incluye también un análisis de sensibilidad que plantea que si se incrementaran los costos de inversión, los de administración, operación y mantenimiento e, incluso, si disminuyera el número de deportistas, aun así el CNAR sería una instalación deportiva rentable.

Si los costos de inversión aumentaran 30%, el CAE por atleta ascendería a 81 mil 706 pesos. Si los costos de administración, operación y mantenimiento se incrementaran 50%, el CAE sería de 78 mil 839. Y si el número de deportistas se redujera 30% el CAE aumentaría hasta 97 mil 750 pesos.

El estudio concluye que la existencia del CNAR representa un costo más bajo para el país que formar a sus atletas en el extranjero (el monto según este análisis es de 138 mil 750 pesos anuales) o utilizar las instalaciones del CDOM (133 mil pesos anuales por atleta a razón de 380 pesos por día) que califica como “obsoletas”, pues dicha instalación deportiva tiene casi 50 años, está muy deteriorada y no tiene capacidad para desarrollar talentos deportivos ni ofrece escuelas para los deportistas.

Según el análisis, los beneficios económicos no fueron lo único que se consideró para crear el CNAR. Al contar con un centro nacional se pretendía mejorar el desempeño de los deportistas mexicanos en competencias internacionales, que de forma paralela a su carrera deportiva tuvieran un desarrollo académico desde cuarto de primaria hasta concluir el bachillerato.

Además, que fuera un espacio donde los egresados de la Escuela Superior de Educación Física y de la ENED tuvieran al alcance atletas e instalaciones de primer mundo para desarrollar su práctica profesional, pues para cuando se realizó el análisis, sólo 40% de todos los entrenadores mexicanos tenían formación académica de licenciatura en entrenamiento deportivo o educación física.

El proyecto original preveía concentrar en el CNAR a los talentos deportivos detectados en las competencias nacionales “con el fin de proporcionarles una atención integral desde el punto de vista técnico, educativo y de apoyo científico para obtener mejores resultados deportivos y garantizar simultáneamente la continuación de su formación educativa”.

Cuando fue creado el CNAR ya existían los centros estatales de alto rendimiento del Estado de México, Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, San Luis Potosí, Veracruz, Yucatán, Querétaro y el mejor de ellos, el de Jalisco, que hasta ese momento era el modelo a seguir: los atletas de esa entidad habían ganado el mayor número de medallas en todas las Olimpiadas Nacionales y habían pasado de obtener 38 medallas de oro en 1997 a 221 en 2004.

Retahíla de fallas

“El CNAR complementará el desarrollo de los deportistas que inician su formación en centros estatales y regionales de alto rendimiento, los cuales después de varios años de preparación serán detectados y seleccionados durante sus participaciones en competencias deportivas como la Olimpiada Nacional y Campeonatos Deportivos Nacionales de cada deporte, al obtener resultados sobresalientes”, se lee en el análisis del CEPEP.

Y añade: “Los talentos deportivos que son detectados en los centros estatales y regionales de alto rendimiento, así como competencias nacionales como la Olimpiada Nacional tienen pocas posibilidades de desarrollar 100% de su potencial de rendimiento, debido a que no son canalizados a instancias superiores, como el CNAR, limitándose a obtener los niveles de desarrollo de acuerdo a las condiciones que imperan en dichos centros con relación a instalaciones, personal técnico y nivel de rendimiento de sus compañeros de entrenamiento”.

Hasta la fecha el CNAR no opera así. El recuento es una retahíla de ineficiencias, entre ellas instalaciones subutilizadas por no más de 300 atletas, de los cuales hay dos inscritos en quinto año y dos más en sexto de primaria, 45 en secundaria (uno de ellos en primer grado) y 170 más en los tres niveles de bachillerato, según las listas oficiales de la SEP.

Durante los siete años en los cuales el CNAR ha operado, una veintena de muchachas menores de edad debieron abandonar el centro por estar embarazadas; el compadrazgo y amiguismo permitió que niños y jóvenes sin talento fueran aceptados; los atletas incurren constantemente en actos de indisciplina, como salir del centro sin permiso, hacer fiestas en las habitaciones, consumir alcohol, cometer actos de violencia y bullying.

El director de Calidad para el Deporte de la Conade, Othón Díaz, refiere que son alrededor de 500 los usuarios del CNAR entre los que estudian, entrenan y viven en la instalación (233), los que sólo acuden por las tardes a entrenar y los seleccionados nacionales que entrenan y realizan campamentos. De estos dos no proporcionó la cifra de usuarios.

El funcionario explica que el gasto por atleta en el CNAR es en promedio de entre 20 mil y 24 mil pesos mensuales y que la operación del centro asciende, también en promedio, a 120 millones anuales.

Díaz reconoce que, efectivamente, el CNAR no ha cumplido con el objetivo para el cual fue creado y las malas decisiones de las administraciones pasadas han ocasionado el caos que ahora a él le toca arreglar.

Dice que cuando recibió el centro, una de las primeras irregularidades que detectó fue que 70% de los usuarios son atletas que residen en el Distrito Federal y se dio cuenta de que los niños de cuarto año (de entre nueve y 10 años) son muy pequeños como para poder determinar si en verdad tienen talento, por lo cual resulta oneroso darles un seguimiento deportivo de cuando menos siete años para saber si son candidatos a obtener buenos resultados internacionales.

Explica que en la base de la pirámide del deporte se encuentran las escuelas técnico-deportivas cuyo desarrollo de atletas corresponde a las delegaciones y municipios.

Luego la iniciación y desarrollo de talentos es responsabilidad de los estados y sólo los talentos destacados (atletas de Olimpiada Nacional) y la reserva nacional (juveniles que están a un paso de las selecciones mayores) sí son competencia del CNAR.

“Se invirtió la matrícula, llené los salones de bachillerato con el máximo cupo y en primaria dejamos algunos niños sin que recibieran beneficios del CNAR; ya no entrenan porque no tenemos condiciones, porque no cumplen con los criterios técnicos deportivos.

“Esto es un centro de alto rendimiento, no es el lugar donde vamos a tener gente a ver cuándo funciona. Estamos en aras de alcanzar resultados internacionales y eso conlleva que saquemos algunos y nos acusan de discriminación, pero es totalmente deportivo. Estamos trabajando con los estados para cambiar los programas de talentos deportivos y la reserva nacional. Los niños de 10 años, en 80% de los deportes, no puedes saber si van a tener las condiciones para llegar.”

–Pero es un centro de desarrollo de talentos, para eso fue creado.

–Sí desarrollamos, pero al nivel que te explico. Cuando se creó el CNAR, además de la cuestión técnica, fue por razones políticas (que el entonces director de la Conade, Nelson Vargas, se rehusaba a otorgar recursos públicos al CDOM, por tratarse de una instalación privada que administra el Comité Olímpico).

“Te puedo decir que hay mejores condiciones en los centros de Jalisco, Nuevo León y Baja California en varios de los deportes que existen en el CNAR. Alejar a los atletas de su casa, traerlos a pagar 20 mil pesos cuando lo que tengo que hacer es fortalecer esos centros estatales para que ahí haya otros atletas. Entre nuestros programas está descentralizar el alto rendimiento y los talentos. Queremos que cada uno de los estados desarrolle los deportes de acuerdo a sus instalaciones y entrenadores. Que el CNAR se haya concebido así en el pasado no quiere decir que nosotros no podamos tener otra estrategia considerando otros elementos.”

–Quienes han administrado el CNAR, ¿no hicieron bien su trabajo?

–No creo que hicieran lo correcto porque muestra de ello son los resultados deportivos, que es sólo uno: Yanelli Caballero. Resultaron mejores estudiantes que deportistas, porque teníamos el segundo lugar en la prueba Enlace y eso es parte de lo que quiero cambiar.

“Aquí estudian de ocho a dos o tres de la tarde. Si quiero tener resultados deportivos no les puedo dar una carga académica de ese tamaño, necesito un esquema de menos horas en el aula y más entrenando. Estamos buscando con la SEP llegar a los tutoriales, porque estudian más de lo que necesitan para el tipo de atletas que queremos desarrollar en el CNAR. Nos interesan los resultados deportivos. Eso estamos haciendo, traer sólo a talentos deportivos, no a los hijos de los amigos del compadre.”

Díaz asegura que otro de los problemas es el número de entrenadores. Tiene 61, de los cuales sólo 35 tienen estudios de licenciatura y devengan salarios de entre 12 mil y 45 mil pesos mensuales, dependiendo de sus resultados, escolaridad y de si son o no extranjeros, que pagan más impuestos.

“México tiene que seguir importando entrenadores porque los que genera la ENED no son suficientes”, ataja.

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