Los pantanos de Ficrea

sábado, 17 de enero de 2015
La investigación en torno al desfalco de la financiera Ficrea está revelando una serie de graves irregularidades que la autoridad dejó pasar. Documentos oficiales que revisó este semanario muestran que había miles de “ahorradores” sospechosos de lavar dinero a pequeña escala, se permitieron préstamos oscuros y se aceptaron recursos que nunca deberían haber llegado a la empresa. MÉXICO, D.F. (Proceso).- El escándalo de la sociedad financiera popular (sofipo) Ficrea apunta a una “triangulación” ilegal de fondos y también a un lavado “hormiga” de dinero en 2014. Además revela complicidad de autoridades financieras, que sabiendo de las irregularidades permitieron a entidades receptoras de dinero federal “invertir” en una empresa con crecimiento atípico. Documentos consultados por Proceso evidencian movimientos que no corresponden a “un ahorrador popular”, que el gobierno federal centró sus indagaciones en algunos “ahorradores plus” que demandan 100% de sus pagos, ha ignorado decenas de inmobiliarias “ahorradoras” e incluso “perdonó” a la mayoría de los accionistas de Ficrea centrándose en el socio mayoritario: Rafael Antonio Olvera Amezcua. En los documentos se revela incluso una burla: el gobierno federal debe “rescatar” a algunas de las empresas del consorcio de Olvera Amezcua, pues al menos dos de ellas “ahorraron” en Ficrea: Baus and Jackman Leasing S. A. de C. V. y Leadman Trade S. A. de C. V. De triangulación a lavado “hormiga” Olvera Amezcua, socio mayoritario de Ficrea, constituyó su primera empresa el 21 de diciembre de 2000: Leadman Trade, según publicó en El Universal la reportera Doris Gómora. La extensa investigación dio cuenta de una red de 100 empresas que se multiplicaron a partir de ese año. La sofipo Ficrea surgió en junio de 2008. Seis años después, el 8 de noviembre de 2014, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) intervino Ficrea porque detectó una triangulación de recursos entre ésta y Leadman Trade. Hasta ese momento la sofipo tenía una cartera de crédito por 6 mil 284 millones de pesos, de los cuales cinco mil 900 se trasladaron a tres empresas del propio Olvera: Leadman Trade, Baus and Jackman Leasing y Monka Comercial. Al socio mayoritario se le denunció ante la Procuraduría General de la República (PGR) por lavado de dinero y un fraude de más de dos mil 700 millones de peso en agravio de 6 mil 670 ahorradores. Hasta aquí llega la acusación oficial. Sin embargo, una tarjeta informativa –a la cual tuvo aceso este semanario– muestra que no se trata de 6 mil 670 ahorradores, sino de 4 mil 432, que son quienes cuentan con “un solo instrumento de inversión registrado”. (Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 1994, ya en circulación)

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