Despachadoras de gasolina, víctimas de hostigamiento laboral y sexual

MÉXICO, D.F. (apro-cimac).- Mujeres que trabajan como despachadoras de gasolina en el Distrito Federal padecen desde hace un par de meses hostigamiento de gerentes y dueños de estaciones de servicio por exigir mejores condiciones laborales. En noviembre pasado, un grupo de 15 despachadoras que laboran en la estación de gasolina de la empresa “Súper Servicio Coapa”, ubicada sobre Calzada Acoxpa, delegación Tlalpan, decidieron, junto con sus compañeros, demandar a la empresa porque viola sus garantías laborales. La demanda, presentada el 21 de noviembre de 2014 ante la Junta Especial número 8 de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA) del DF, consta en el expediente 2043/2014. Al mismo tiempo decidieron reclamar legalmente la titularidad de su contrato colectivo al Sindicato Autónomo de Trabajadores y Empleados del Comercio en General, Industria Gastronómica, Cantinas, Bares, Restaurantes, Similares y Conexos del Distrito Federal, porque aunque supuestamente las representaba nunca las visitó ni defendió. A decir de las despachadoras, desde que el dueño de la empresa, Eduardo Cohen Carabier, supo de sus inconformidades empezó el hostigamiento, así como los despidos y agresiones por parte de los gerentes, de los abogados del dueño y del supuesto asesor sindical de las trabajadoras, Zeferino González Sánchez, para que aceptaran una liquidación y se desistieran de las denuncias. Precariedad laboral Elvia, de 26 años de edad, es despachadora de gasolina en “Súper Servicio Coapa”. A diario recorre un trayecto de dos horas para llegar a su centro de trabajo desde su hogar en la delegación Milpa Alta, donde viven sus dos tíos adultos mayores que dependen de ella. Trabaja una jornada de ocho horas sin sueldo fijo, sobrevive con las propinas que le dejan los clientes, realiza actividades de limpieza, y carece de toda prestación laboral. Por si fuera poco, debe pagar 60 pesos diarios por “uso de suelo” –como hacen los cárteles de la delincuencia– para poder trabajar y tiene que reponer las pérdidas monetarias por el robo de los llamados “coches fugas” (automovilistas que huyen sin pagar). También tiene que comprar su propio uniforme de trabajo. La joven y sus compañeras relatan a esta agencia que para ser contratadas por “Súper Servicio Coapa” tuvieron que firmar dos hojas en blanco y en adelante tuvieron que signar recibos de nómina, primas vacacionales y aguinaldo, sin que por ello recibieran el pago correspondiente. Según su dicho sólo las que llevan más de cinco años laborando en la empresa cuentan con seguridad social, pero también es condicionado a que firmen esos recibos de nómina. También aseguran que algunas de sus compañeras fueron despedidas por faltar cinco días consecutivos porque estaban embarazadas. Además, dicen, han sido acosadas sexualmente por otros trabajadores y los gerentes, sin que los dueños –quienes están al tanto– tomen medidas al respecto. Abuso Salvador Arellano Ayala, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Casas Comerciales, Oficinas y Expendios, Similares y Conexos del Distrito Federal –que ahora busca representar a las trabajadoras– dice en entrevista que esta situación no es exclusiva de la estación ubicada en Calzada Acoxpa, sino que se extiende a las 12 gasolinerías que están bajo control del Corporativo Gasóleo y Aditivos Gran Premio, de la familia Cohen Carabier, que enfrenta otros conflictos legales. Arellano Ayala afirma que esta situación empieza a reproducirse al interior de las empresas que ofrecen este servicio, ya que en años recientes las estaciones de gasolina en el DF implementaron una política de contratación que busca a más mujeres “con mejor apariencia física”, para que reemplacen a los varones y estos asciendan a gerentes. Esta nueva política –detalla– propició que del total de personal de despachadores del DF (aproximadamente 10 mil personas), el 55% sean mujeres, la mayoría madres solteras, de pocos recursos y bajos niveles de escolaridad. Meses antes de presentar las demandas, las trabajadoras pidieron por una vía interna y pacífica la mejora de sus condiciones laborales; sin embargo, el dueño (que pocas veces se presenta a las estaciones) no accedió a ninguna negociación. Cuando las trabajadoras dejaron de firmar los recibos de nómina en septiembre pasado, dos de sus compañeros fueron despedidos por supuestas “faltas de probidad”, que a la fecha no han sido demostradas. El resto de las trabajadoras fueron amenazadas de perder su trabajo si insistían en las demandas laborales y desde entonces, como una forma de presión hacia las inconformes, la empresa contrata diariamente de tres a cinco trabajadores más para restar propinas. Además de la demanda ante la Junta, las trabajadoras presentaron desde diciembre pasado cuatro quejas ante la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo del DF (STyFE), la última con número de expediente QT/002/15 para exigir inspecciones laborales con apego a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el DF. En los documentos de la STyFE consta que los inspectores no pudieron recoger documentación de la empresa que compruebe el pago de sueldos un año anterior al desahogo de la inspección, y –según el informe– al momento de la revisión no se encontró al representante legal de la empresa ni al representante sindical. El informe de la inspección detalla que las trabajadoras denunciaron que no han recibido sueldos ni aguinaldo, y dijeron que Eduardo Cohen Carabier les advirtió que no lo retaran porque de todas maneras las iba a correr. El pasado 3 de diciembre, las despachadoras también presentaron una demanda (expediente 187/2014) ante la JLCyA contra el Sindicato Autónomo de Trabajadores y Empleados del Comercio en General, Industria Gastronómica, Cantinas, Bares, Restaurantes, Similares y Conexos del DF –su supuesto representante sindical hasta ese momento– por no defenderlas ni proteger sus derechos. “Defensa sindical” Zeferino González Sánchez –cuya tarjeta de presentación dice: asesor sindical de la Confederación de Organizaciones Sindicales– se presentó por primera vez ante las trabajadoras a fines de septiembre pasado y les ofreció uniformes para que cesaran las demandas laborales. Cuestionado por esta agencia, Zeferino González refiere que no acudió anteriormente a asesorar a las trabajadoras porque “apenas” lleva un año siendo su asesor, y dijo desconocer a quién correspondía orientarlas en años anteriores. Asegura que luego de que las trabajadoras dejaron de firmar los recibos de nómina el sindicato negoció con el dueño “para que les regalaran los uniformes y les dieran una despensa y un pavo”. Desde entonces, añade, ha realizado asambleas para que las trabajadoras conozcan sus derechos, pero ellas no se acercan ni participan por miedo a represalias por parte de los gerentes, lo cual –enfatiza– “es algo normal”. Además admite que las negociaciones del sindicato con la empresa se concentran en que los dueños entreguen chamarras a las y los empleados, pero no en garantizarles todas las prestaciones, ya que –afirma– “ellas no deberían quejarse porque en otros lados es peor”, y además “no se trata de agotar la fuente laboral”. Aunque asegura estar al tanto de las inconformidades y las demandas ante la JLCyA, dice que es “falso” que las trabajadoras no reciban un sueldo. Rechaza que haya un conflicto laboral entre su sindicato y el que quieren las trabajadoras, y que la demanda contra “Súper Servicio Coapa” haya procedido. Sin embargo, documentos en poder de la reportera comprueban lo contrario. Respecto al pago de “uso de suelo” que denunciaron las trabajadoras, Zeferino González niega que se trate de una política de la empresa, pero reconoce que es un abuso que cometen los gerentes o encargados “porque ellas se dejan”. Interrogadas por separado, las trabajadoras de “Súper Servicio Coapa” rechazan que Zeferino González haya acudido en otras ocasiones a hablar con ellas, y aclaran que la entrega del pavo y la despensa se condicionó a que aceptaran firmar nuevamente los recibos de nómina en los que aparecen prestaciones que nunca reciben. En una visita a la gasolinería el pasado 20 de enero, se pudo constatar que en el espacio de trabajo (donde antes de la exigencias laborales había 12 empleadas) ahora trabajan al mismo tiempo al menos 30 personas –entre mujeres y varones–, por lo que los ingresos por propinas son menores. Intimidación y mordaza Esta agencia buscó a la gerente que en ese momento estaba en la estación, para conocer su versión pero se negó a hablar. También localizó a la gerente general de Recursos Humanos, de nombre Esmeralda (quien no precisó apellido), pero igualmente se negó a dar información. Además advirtió que estaba al tanto de la visita de esta agencia de noticias a la estación, por lo que en tono intimidatorio dijo que ninguna trabajadora podía ser entrevistada en su espacio laboral. Asimismo se buscó al dueño de “Súper Servicio Coapa”, pero la gerente de Recursos Humanos dijo que él no concedería entrevista alguna. Como las inspecciones de trabajo por parte de la STyFE no han derivado en sanciones para la empresa, y la demanda en la Junta Local por la titularidad del contrato colectivo se está retrasando, las trabajadoras presentarán en próximos días una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del DF (CDHDF) para que vigile que la autoridad laboral lleve a cabo debidamente el proceso de inspección.