Ayotzinapa: sus propios peritajes desmienten a la PGR

sábado, 17 de octubre de 2015
La versión del expediente del caso Ayotzinapa que la PGR hizo pública, hace incomprensible que la procuradora Arely Gómez sostenga las conclusiones heredadas de Jesús Murillo Karam. Los peritajes realizados desde finales de 2014 revelan que las conclusiones de ese funcionario –su “verdad histórica”– nunca tuvieron fundamento científico, por lo que a principios de este año se realizó un extraño dictamen de incendios y explosiones que torció los resultados de anteriores estudios. MÉXICO, D.F. (Proceso).- El 7 de noviembre de 2014, Jesús Murillo Karam, entonces titular de la Procuraduría General de la República (PGR), difundió a través de los medios la hipótesis de que los cuerpos de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, desaparecidos el 26 de septiembre anterior, fueron incinerados en el basurero de Cocula y sus restos arrojados al río San Juan. Para ello, sus asesinos habrían utilizado acelerantes de fuego como diésel o gasolina. Sin salirse de esa línea, el 27 de enero de 2015 presentó lo que llamó la “verdad histórica” del caso. Sin embargo, en los 85 tomos de la versión pública del expediente no hay ningún dictamen técnico pericial que respalde esa conclusión. El pasado domingo 11, después de muchas presiones de organismos no gubernamentales para tener acceso al expediente, la procuradora Arely Gómez González, quien ha sostenido la versión de su antecesor, puso a disposición de la ciudadanía aproximadamente 50 mil fojas del expediente del caso Ayotzinapa. Su contenido contradice la verdad que pretende imponer el gobierno federal. A solicitud de Proceso, expertos de distintas especialidades de la UNAM y del Instituto Nacional de Ciencias Penales realizaron un análisis del voluminoso expediente público a fin de localizar los peritajes en que se basa el dictamen de la PGR. El resultado fue que no hay un dictamen que determine la temperatura que según la Procuraduría alcanzaron las llantas empleadas para incinerar los cuerpos. Los mil 600 grados centígrados de que habló Murillo Karam no tienen fundamento técnico ni científico. Tampoco se realizó un análisis químico comparativo de los sedimentos recolectados en el basurero de Cocula y de los extraídos del río San Juan. Se supone que estos últimos fueron hallados –sin la presencia de los expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense,  que apoyaba a los padres de los desaparecidos– en una bolsa negra. Sin el estudio correspondiente, la PGR sostuvo que ésta contenía restos óseos de los estudiantes, arrojados ahí por los sicarios del grupo delictivo Guerreros Unidos. En la versión pública del expediente tampoco aparece un análisis pericial que ubique en el basurero de Cocula diésel o gasolina, que según Murillo Karam utilizaron los victimarios para acelerar el fuego que destruyó el ADN de los cadáveres. También ese detalle es técnicamente insostenible. En cambio, se encontraron en el lugar otros hidrocarburos (benceno, tolueno, etil-benceno y xileno) que no son componentes de la gasolina ni del diésel, sino de objetos hechos a base de polímeros como nylon, poliéster y ropa de algodón, fáciles de hallar en un basurero. (Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 2033, ya en circulación)

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