El obsesivo mundo de Juan Carlos Osorio

domingo, 18 de octubre de 2015
Hombre de estrategias forjado sobre todo en el futbol europeo, el colombiano Juan Carlos Osorio acepta el reto de dirigir la Selección mexicana, con la cual pondrá a prueba su esquema de rotación, que privilegia el juego de conjunto sobre las individualidades. Quienes lo conocen elogian su tozudez y su singular estrategia de apuntar las jugadas en un papel y transmitírselas a sus jugadores. Esa, dice Osorio, es una técnica que le heredó su padre: “Él me enseñó que es mejor tener un lápiz corto que una memoria larga”. BOGOTÁ (Proceso).– En un mundo dominado por la tecnología digital, el colombiano Juan Carlos Osorio todavía cree en la utilidad del papel, el bolígrafo y la palabra escrita como método de comunicación. En vez de un silbato, él utiliza una libreta de reportero cuando dirige a sus futbolistas. Suele dibujar con trazos simples los movimientos tácticos de sus rivales y de su equipo, y escribe en frases cortas las instrucciones a sus jugadores. Durante los partidos se coloca al lado de la línea de banda y, en cuclillas, comienza a trazar la estrategia con bolígrafos azul y rojo, y envía mensajes a sus muchachos sobre lo que deben hacer en la cancha. Uno de esos mensajes: “Saca la defensa y párate en 5.52 en tiro de costado”, cobró fama en el país luego de que se encontró una hoja arrugada al término de un partido del Atlético Nacional de Medellín, equipo con el que Osorio consiguió seis campeonatos entre 2012 y 2014. El grupo musical Los Medellín compuso la cumbia El papelito de Osorio, con la que la que los seguidores del Nacional celebraron los títulos conseguidos de la mano del técnico de 54 años, quien dice que la costumbre de anotarlo todo se la debe a su padre: “Él me enseñó que es mejor tener un lápiz corto que una memoria larga”. Pero esa particularidad es más que una herencia familiar. También expresa de manera inequívoca varios de los rasgos que definen al nuevo técnico de la Selección mexicana de futbol: es un hombre estudioso, metódico, muy trabajador y obsesivo. Tan obsesivo, que en 2012, cuando los fans del Atlético Nacional y la prensa de Medellín pedían su salida por la falta de resultados, él mantuvo un controvertido esquema de rotación de jugadores que condujo al equipo a una racha de títulos sin precedentes en sus 68 años de historia. “Es muy terco en sus ideas y en su estilo de juego”, dice el periodista del diario El Colombiano de Medellín, Mateo Isaza, quien, a pesar de los campeonatos de liga, copa y superliga que logró el Nacional con Osorio, siempre mantuvo una postura crítica con el técnico, al considerar que su método de rotación de jugadores hizo perder al popular club su identidad y el juego vistoso que lo ha caracterizado. El problema de la rotación, según Isaza, es que la mayoría de los jugadores, incluso los favoritos de la afición y los de mayor talento, juega cada dos o tres semanas. La falta de regularidad, dice, les hace perder ritmo. Para Osorio, el esquema de rotación “no es sólo un principio del juego, sino un principio de vida”. E insiste: “Cuando se trabaja con un grupo de seres humanos, todos quieren sentirse productivos y partícipes. La mejor manera de sentirse ‘parte de…’ es contribuir a los objetivos del grupo, y eso se hace jugando como titular o ingresando en algún momento del juego, no importa si es de una u otra manera”. El jefe de comunicaciones del Atlético Nacional, Ramón Pinilla, considera que las características de Osorio encajan muy bien con el perfil de la Selección mexicana, quien siempre apuesta más al trabajo de equipo y al juego de conjunto que a las individualidades. “A él poco le gustan los divos y los caciques. Prefiere a los obreros y a quienes se unen alrededor de una causa y de un colectivo de trabajo”, dice Pinilla, autor de varios libros sobre el futbol colombiano que conoció a Osorio durante su estancia en Medellín. A finales de mayo pasado, el entrenador colombiano dejó al Atlético Nacional y viajó a Brasil para hacerse cargo del club Sao Paulo, que dejó el miércoles 7 para hacerse cargo del conjunto mexicano. Haciendo maletas Luis Pompilio Páez, asistente técnico de Osorio en varios equipos, incluido el Sao Paulo, ya prepara maletas para viajar a México con el entrenador. “Estamos esperando que se oficialice lo de la Selección de México, pero el profesor Osorio ya me comentó que quiere que lo acompañe en ese proyecto deportivo”, dice Páez a Proceso en una entrevista telefónica desde Sao Paulo. Afirma que el sistema de rotación de jugadores que caracteriza al nuevo estratega tricolor no se puede aplicar igual en un club de futbol que en una selección nacional, donde no se dispone de grandes periodos de tiempo para trabajar con los convocados. “Habrá que adaptar ese esquema a las circunstancias de una selección, pero el principio es el mismo en un equipo o en una selección. Lo importante es el trabajo en equipo, pensar en una unidad y no en las individualidades. Por eso, lo que se busca con una rotación es hacer partícipes a todos los jugadores y tener muchos atletas en muy buena forma física”, explica. El asistente técnico revela que ya platicó con Osorio sobre la manera en que debe manejarse la rotación de jugadores en un conjunto como el mexicano. El 22 de marzo de 2013, cuando Colombia enfrentó a Bolivia en Barranquilla en un partido de las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Brasil 2014, él y Osorio siguieron el encuentro por televisión. “Ahí comentamos que quizá Colombia (dirigida por el argentino José Pékerman) debió haber hecho una rotación porque cuatro días después debía ir a enfrentar a Venezuela como visitante, y las altas temperaturas de Barranquilla causaban un desgaste muy fuerte a los jugadores”, recuerda Páez. Aunque Colombia derrotó 5-0 a Bolivia, el 26 de marzo de 2013 jugó contra Venezuela en Ciudad Guayana y cayó por un gol a cero. “Puede ser que la planificación que hizo Colombia para esos dos partidos valía la rotación, no jugar los dos con el mismo equipo. Nosotros seguramente hubiéramos rotado al equipo”, indica. De acuerdo con Páez, en una selección nacional la rotación debe darse en la medida en que los partidos sean muy seguidos, como en una eliminatoria, y también en función del estado físico de los jugadores, algo que Osorio toma mucho en cuenta para elaborar sus alineaciones. “No es cambiar siempre a todos los futbolistas, sino de darles la posibilidad de que estén en su mejor forma para que el equipo mantenga la misma intensidad de juego”, insiste el entrevistado. El sistema de Osorio tiene elementos de la “periodización táctica” que utiliza el estratega portugués José Mourinho –formado también en el futbol inglés–, la cual consiste en entrenar a los futbolistas en un modelo de juego específico más que un esquema táctico basado en jugadas de pizarrón. En sus entrenamientos con el Atlético Nacional, por ejemplo, Osorio armaba tres equipos de ocho jugadores cada uno. Dos de ellos se enfrentaban en una cancha de 70×70 metros y la regla era que antes de intentar una jugada de gol debían producirse 12 toques de balón. El bando que recibía un gol salía de la cancha y en su lugar entraba el otro equipo, y así sucesivamente. La idea era habituar a los jugadores a la rotación y al juego de conjunto. Otra metodología que parece estar presente en el esquema de Osorio es la de Billy Beane, gerente general del equipo de beisbol de grandes ligas Atléticos de Oakland y quien inspiró la película ­Moneyball, dirigida por Bennett Miller en 2011. El método Beane, que aplicó con Paul DePodesta en los Atléticos, se basa en la sabermetría –el análisis matemático y estadístico de los registros históricos de cada jugador–, que permite elegir a los ­atletas más eficientes para que un equipo gane partidos, aunque no sean los más populares y cotizados. Atípico Juan Carlos Osorio nació en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, una zona cafetera cuyos habitantes hablan silbando las “eses”. No dicen: “Sí, señor”, sino “Sshi, ssheñor”. Es un técnico con una formación inusual para la media de entrenadores latinoamericanos. Como jugador fue un mediocampista habilidoso que participó en la selección sub-20 de Colombia en 1980, pero a nivel profesional solo jugó 10 partidos con el Deportivo Pereira y el FC Risaralda. Como una lesión le impidió hacer carrera en el futbol de primera división, Osorio optó por viajar a Estados Unidos en busca de oportunidades. En ese país jugó en el futbol semiprofesional del área de Nueva York, trabajó como obrero de la construcción y estudió, al mismo tiempo, una licenciatura en ciencias del ejercicio físico y del rendimiento humano. Se tituló en 1990. Esa primera formación como preparador físico había de marcar su estilo como director técnico, ya que lo llevó a concluir que las habilidades y el rendimiento de un jugador en la cancha de juego están determinados por su estado atlético, al cual le concede la mayor importancia. De hecho, su carrera como entrenador de futbol la comenzó como preparador físico en el equipo Metrostars de Nueva York, ciudad donde en 1991 conoció a su esposa, Julieth Ceballos, también colombiana, con la que tiene dos hijos, Sergio, de 15 años, y Juan Sebastián, de 12. Es una familia bilingüe. Todos ellos dominan el español y el inglés. Osorio siempre creyó, como cualquier latinoamericano de su generación, que el estudio es una vía para abrirse paso en la vida. Y por eso llevó al ámbito de la academia su pasión por el futbol. En 1997 viajó a Inglaterra, donde se especializó en ciencias del futbol en la Universidad John Moores en Liverpool. En la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA, por sus siglas en inglés) obtuvo su licencia de director técnico clase “A”, y también se graduó como entrenador de futbol en el Reino Unido y en Holanda. Durante cinco años, fue preparador físico del club Manchester City de la Premier League inglesa, y cuando el exmundialista británico Kevin Keegan llegó como director técnico a ese equipo, en 2001, lo llamó como asistente. Sus años en Europa, y en particular en el balompié inglés, convirtieron a Osorio en un director técnico con una impronta muy europea. Allí desarrolló su método de rotación de jugadores; su gusto por el futbol ofensivo, por las bandas, en dos jugadas, sin mucho toque en el medio campo, y su preferencia por los jugadores versátiles, que ataquen y que recuperen balones. Para el director técnico colombiano Alexis García, además de ser un gran estratega, Osorio es “muy estudioso de sus rivales; siempre planea sus juegos con base en esas observaciones. Pienso que es muy buena opción para México”. De acuerdo con el exfutbolista Víctor Hugo Aristizábal, el estilo de juego de Osorio puede resultar controvertido no sólo para la afición, sino para muchos jugadores que pasan por buenos momentos y que, a pesar de ello, son enviados a la banca por el entrenador por el sistema de rotación que maneja. Sin embargo, “ha obtenido resultados con ese esquema y eso hay que respetarlo”. Munición gruesa Osorio debutó como director técnico en el club Millonarios de Bogotá, uno de los más populares de Colombia, que lo trajo de Inglaterra en 2006, cuando era asistente técnico en el Manchester City. En 2007 clasificó al equipo capitalino a la Copa Sudamericana. Ese mismo año partió a Estados Unidos a dirigir al Chicago Fire, con el cual llegó a semifinales en 2008. En 2010 volvió a Colombia como director técnico del Once Caldas, club con el que logró su primer título al ganar el torneo de liga ese año. El club Puebla lo contrató en el torneo clausura de 2012 en sustitución de Sergio Bueno, en lo que ha sido hasta ahora su primera incursión en el futbol mexicano. Solo dirigió 11 partidos, de los cuales ganó dos, empató dos y tuvo siete derrotas, cinco de ellas en forma consecutiva. Dimitió en medio de críticas de la afición y la prensa. En marzo de 2012, el directivo del Puebla, Hugo Fernández, expresó su molestia por la forma en que Osorio renunció al equipo. Dijo que lo hizo por teléfono y un día después de que habían acordado que continuaría al frente del club. De vuelta en Colombia, el entrador asumió como director técnico del Atlético Nacional de Medellín, con el que ha logrado hasta ahora el mejor desempeño de su carrera, con seis títulos. Pero en mayo pasado, tras un año sin ganar campeonatos y luego de que el Emelec de Ecuador eliminó al club de la Copa Libertadores de América, la afición y los cronistas deportivos de Medellín comenzaron a exigir su salida. “Hay que darle las gracias a Osorio por los títulos que le dio a Nacional, jugando a nada, como siempre, pero es hora de que se vaya. Es un técnico que pierde la cabeza cuando va perdiendo un partido y hace cambios incomprensibles –como cambiar un delantero por un defensa tras ir perdiendo 1-0–, que ubica a los jugadores en la posición en la que no rinden y que les hace bajar el nivel por la rotación”, opinó el periodista de El Colombiano Javier Alexánder Macías el 14 de mayo pasado. Dos semanas después, Osorio dejaría el club. En la ceremonia de despedida, el presidente de la institución, Juan Carlos de la Cuesta, lo calificó como “el mejor técnico de la historia de Nacional”. El pasado 1 de junio, el colombiano fue presentado como nuevo director técnico del club Sao Paulo, uno de los más poderosos de Brasil. “Es el mayor desafío de mi carrera”, aseguró. Fue contratado por dos temporadas, pero la oferta para ir a México y algunas fricciones con la directiva paulista por vender sin su anuencia a ocho jugadores, lo llevaron a anunciar el miércoles 7 su separación de ese conjunto. Dejó al Sao Paulo en el quinto lugar de la tabla de posiciones, con 13 victorias, siete empates y nueve derrotas. Está en la zona de clasificación del torneo brasileño de liga, pero fuera, por una posición, de la Copa Libertadores. De acuerdo con Ramón Pinilla, Osorio es consciente de que los medios mexicanos de comunicación “lo van a recibir con munición gruesa, pero él sabe soportar ese tipo de situaciones, calmar las aguas y salir avante. Eso lo demostró cuando llegó a Medellín y, más recientemente, a Sao Paulo. Él sabe torear y sabe manejarse en aguas turbulentas. Y, sobre todo, sabe ganarse a la afición y a los jugadores”. Luis Pompilio Páez, el asistente técnico de Osorio, remata: “Nosotros no tomamos nada personal ni pensamos que somos la última palabra en el futbol. Nos gusta escuchar, pero también defender nuestra metodología de trabajo. “Hay que tener madurez para manejar las críticas y para saber transmitirles a la prensa, pero principalmente a la afición y a nuestros jugadores, la idea que uno tiene. Lo importante es ser transparente y consistente con lo que uno pretende en el futbol.”

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