Star Wars se redime con 'El Despertar de la Fuerza”

jueves, 17 de diciembre de 2015
MONTERREY, NL., (Apro).- Star Wars: El Despertar de la Fuerza, es una jubilosa reunión de viejos amigos. El episodio séptimo (EVII) de la exitosísima saga creada por George Lucas, está diseñada para satisfacer a todos los fans, que esperaban exactamente esto: El regreso de los personajes entrañables que se habían diluido con el paso de los años y desaparecieron en el avance de la franquicia. El relanzamiento redime a Lucas. Desperdició prácticamente tres lustros en hacer igual número de precuelas, con resultados irregulares que, incluso, hicieron deslucir la trilogía inicial, inaugurada en 1977. Desde La Amenaza Fantasma (1999), pasando por El Ataque de los Clones (2002) y La Venganza de los Sith (2005), la franquicia se estancó en una segunda etapa, elaborada como precuela, que es, mayormente, repudiada por la feligresía mundial. Como ya se sabe, la serie tiene una secuencia temporal dislocada. Este EVII es la continuación de El retorno del Jedi (1983) y se ubica 30 años adelante en el tiempo cronológico de la ficción. Lawrence Kasdan es el encargado de darle forma al guión de la nueva aventura. A él se le debe el Episodio V, El Imperio Contraataca (1980), reconocida como la mejor de toda la serie. Afortunadamente, la aventura actual es extremadamente sencilla y permite que, por encima de los personajes, transcurra la acción y las sorpresas de los reencuentros. En El Despertar de la Fuerza existe un intento por destruir la República instalada a través de un ejército denominado Primera Orden y hay un movimiento de resistencia que trata de impedirlo. Para salvar el universo, es indispensable encontrar al líder histórico, el mismísimo Luke Skywalker. La información para encontrarlo está contenida en un simpático robot en forma de balón de futbol, BB-8, primo hermano de R2-D2. Por destino u obra de La Fuerza, el esférico cae en manos de Rey, una pepenadora soberbiamente interpretada por la debutante Daisy Ridley, que emula la fortaleza y determinación de Carrie Fisher, cuando personificó a la Princesa Leia. La chica debe hacer equipo con personajes nuevos y conocidos para lograr su objetivo, mientras se va forjando como el héroe tradicional, que se involucra, sin proponérselo, en el conflicto y termina siendo parte decisivo en él. J. J. Abrams, como director, supera la prueba. Fue un acierto encargarle el comando del proyecto. Ha demostrado un espectacular manejo de la tecnología en producciones grandes, con otras marcas que ha rescatado y relanzado como Misión Imposible III y, más recientemente, Star Trek. Fiel a su estilo, maneja frecuentes acercamientos agresivos de la cámara y sorprende con las imágenes hiperrealistas de los maravillosos enfrentamientos en el aire que, gracias a la digitalización, se muestran en todo su esplendor como batallas galácticas de proyectiles láser. Aunque Rey es el protagónico y mantiene una relación de grata tensión romántica con Finn (John Boyenga), la acción es controlada, todo el tiempo por Harrison Ford, en uno de los papeles que lo inmortalizaron ya en la historia del cine. Han Solo es, después de Darth Vader, el gran carácter de la serie. Avejentado, exhibe todos los tics conocidos. No se le olvidó a Ford. El veterano contrabandista sigue siendo cínico, intrépido, pero con una irreductible debilidad por los amigos. Y ahora ya está en plan de tutor. Claro, es acompañado por su fiel escudero Chewbacca, excelente alivio cómico y siempre robando cámara. En su propósito evidente de capturar nuevos públicos, EVII contiene numerosos caracteres jóvenes. Entre ellos, sobresale el antagónico, Kylo Ren, interpretado por Adam Driver, con un estilo histriónico y una apariencia demasiado próxima a Vader. Sin embargo, el joven guerrero intimida, como el sicópata de alto rango que comanda los ejércitos del Lado Oscuro, empuñando un sable espectacular. El factor edípico regresa. En la obsesión de Lucas y todos los guionistas, las figuras paternales, ocupan un lugar especial en la mitología. En esta ocasión regresan las motivaciones filiales, como poderosos detonantes de unión y resentimientos. El Despertar de la Fuerza hace que la saga regrese al camino de donde no debió haber salido. Tiene grandes momentos, con un muy buen equilibrio entre el drama y el humor, con pasajes cómicos y conmovedores. Toda la producción y la historia, rescatan elementos de la primera trilogía, para mover a la nostalgia y hacer familiares atmósfera y caracteres de antaño. Los adolescentes apreciarán un gran espectáculo de imágenes generadas por computadora, y los viejos volverán a sentirse jóvenes, como lo eran cuando se estrenó la historia.

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