Raquel Tibol: "He sido lo que se llama una intelectual independiente, de todo a todo"

domingo, 22 de febrero de 2015
En esta entrevista, publicada en el semanario Proceso, del 4 de marzo del 2000, la crítica de arte de se despidió del periodismo. MÉXICO, D.F. (Proceso).- En su juventud argentina Raquel Tibol no tenía entre sus planes ser crítica e historiadora del arte sino escritora, y desde entonces ha pasado medio siglo de actividad constante, tenaz, independiente, y poco más de 23 años de ejercerla en estas páginas, de las que ahora se retira: “Hay que dejar que entren las nuevas generaciones, que se vaya haciendo una revista joven, es muy importante que Proceso se haga una revista joven Yo por ejemplo no manejo computadora, no manejo Internet y creo que hoy una gente que esté en la talacha de la crítica no puede sino estar en estos medios, manejarlos, sobre todo el Internet, pues la computadora sólo es una máquina de escribir perfeccionada Internet es una intercomunicación globalizada y hay que estar en ella para ejercer la crítica periódica”. Pero también Tibol ofrece otra razón: “Tengo que procesar mis materiales, lo que es rescatable, ordenarlos, para un poco limpiar mi nombre y mi memoria de tantas calificaciones inmerecidas, porque si de algo me precio es de ser una gente bastante abierta a todas las corrientes Recuerdo cuando llevaba una entrevista con Siqueiros a Fernando Benítez, la agarraba así como si yo le llevara un papel sucio, ¿verdad?, apestado, y al grupo de México en la cultura le desagradaba la personalidad de Siqueiros, no tenía cabida, yo lo metí digamos de refilón, como las entrevistas con el Taller de Gráfica Popular, por ejemplo”. Etiquetada como defensora del muralismo por darles voz a sus miembros cuando llegó a México a principios de los cincuenta —nadie entonces los consideraba—, Tibol defiende su independencia, que es quizá la palabra que más surge de sus labios a lo largo de la entrevista —independencia frente a los artistas, frente al poder—, y narra sus desencuentros con Siqueiros, sus roces con Rivera, sus 20 años de silencio con Rufino Tamayo. Y al hacer un balance del arte mexicano, dice que el fenómeno de internacionalización de los últimos años “hasta a mí me tiene asombrada”. “Primero, el boom de Frida Kahlo como fenómeno internacional Ningún otro país ha dado uno así, de modo que tenemos a nuestro Picasso en Frida Kahlo: el mito, la leyenda, el dolor, la mujer y la obra, etcétera Pero ya de pronto, después de eso, viene la atención de curadores extranjeros al arte mexicano. “Por ejemplo, ya muerto Tamayo, para celebrar su quinto aniversario el Museo de Nagoya elige a Tamayo Y para el 2004 el primer museo que se acordó que se van a cumplir 50 años de la muerte de Frida, fue precisamente el de Nagoya Diego en estos momentos está paseándose por los países escandinavos con éxito, según me escribió la responsable del museo de CopenhagueY el Museo de Lille, Francia, va a presentar en el 2002 una exposición de los muralistas mexicanos curada por ellos, que no es lo mismo, porque una cosa es cuando México presenta su arte y otra cuando los curadores vienen y la hacen con su interpretación Tome en cuenta que en 1998 la exposición de Frida y Diego fue la más visitada en París en un museo particular Así que no sólo es cuestión ya de especialistas y curadores, sino en el público hay un atractivo internacional, no de todo el arte mexicano, pero sí de una parte: Están redescubriendo el arte clásico mexicano del siglo XX, el muralismo. “Le dije al responsable enviado del Museo de Lille que no lleven sólo a los tres grandes, sino a los cuatro (incluyendo a Tamayo, aceptado en México como el cuarto grande), y no sé si lo harán y quieran avanzar para no sólo quedarse con los muralistas de sentido social ¿Por qué ocurre esto? Yo creo que en una parte del fenómeno no es ajeno el sub Marcos: En Internet está metido el México revolucionario y el México en rebelión Y quieren ir a buscar a los artistas que empezaron a expresarlo, que son los tres grandes”. Respecto de la producción actual, Tibol señala que hoy, en plena preponderancia de las corrientes posconceptuales, se vive un momento plural, de convivencia de las más diversas corrientes, y que en México hay espacio para todos: “Entre el performance, el land-art, el arte ecológico como lo hace Helen Escobedo (que ya no es una jovencita), el arte mexicano de hoy mire, desde el Salón Independiente hasta aquí han venido sucediéndose nuevas corrientes y en México en este momento conviven las técnicas venecianas de Vlady con los performance en el X`Teresa, las gráficas tradicionales estupendas con las neográficas, y es un momento plural en México, y sin bronca, se ven anacrónicos los que sacan dogmatismos al revés, como Felguérez, todavía encerrado en las concepciones de los aperturos, empeñado en que determinadas gentes pueden comprender esas nuevas corrientes y otras no. “Estamos en un momento plural, y vendrán más historiadores y críticos de arte, aunque se especialicen en determinadas corrientes o artistas, que lo hagan desde una mente abierta, con pluralidad Instalaciones y performances, no niega que tengamos un excelente grabador o que Cuevas siga siendo un estupendo dibujante Hay convivencia de generaciones y corrientes”. El origen “Nací en Basavilvaso, un pueblito de la provincia de Entre Ríos, y yo era la más chica de seis hermanos, mi madre murió cuando yo tenía 10 años”, comienza su relato Raquel Tibol cuando se indaga en su infancia, para llegar a esta pregunta: —Se sabe que vino a México como secretaria de Diego Rivera, lo que no se sabe es su vida anterior, o sabemos muy poquito ¿Usted quería ser una crítica de arte, se lo había propuesto? —No, yo quería ser escritora y realmente mi primer libro es un libro de cuentos, Comenzar es la esperanza, publicado en 1950 por Botella al Mar, que era un signo editorial que habían creado republicanos españoles para publicar autores jóvenes de primeros libros Y el libro corrió con muy buena suerte porque tuvo faja de la Sociedad Argentina de Escritores que presidía Jorge Luis Borges. Formaba parte en esos años estudiantiles en Buenos Aires de un “grupito” de compañeros que recorría frecuentemente a pie la calle de Corrientes, “cuadras y cuadras, eran treinta, cuarenta cuadras, visitando los cafés y platicando con la gente, y además asistíamos a las exposiciones de rigor, íbamos a ver todo lo que estaba sucediendo, que no era tremendamente vibrante, pero lo que ocurrió al escuchar a estos amigos a mí me despertó una enorme inquietud y empecé a concurrir con bastante frecuencia a la biblioteca del Museo de Bellas Artes en Buenos Aires, y esa en verdad fue mi iniciación en el conocimiento de ciertos aspectos de la historia del arte”. Pero su vocación definitiva se dio cuando tras la separación de su primer matrimonio en 1952 —”me compliqué las cosas al casarme tan joven, justo el día que cumplí 21 años”—, viajó a Chile y empezó a trabajar en revistas: “Fue la primera vez que ejercí el periodismo de manera sistemática, cada semana, y por radio, simultáneamente Ahí sí ya me ligué con artistas plásticos, con artistas de la danza, con artistas de teatro Fue cuando hicimos amistad con Alejandro Jodorowski Yo alcancé a publicar la nota en que salimos los dos de Santiago: yo me venía con Diego a México y él se iba a París a ver si encontraba a Marcel Marceau. “En general ninguno de los amigos de esa etapa, del primer gobierno de Perón, tuvo ningún tipo de acercamiento con el peronismo, con excepción de César Tiempo, que era un periodista y escritor muy conocido que sin ser peronista, Perón le encargó que le hiciera el suplemento del periódico La prensa Y gracias a que César Tiempo me mandó un telegrama a Santiago de Chile para que entrevistara yo a Diego, fue como entré en contacto con Diego y llegué a México. “Yo le debo mucho al año y pico en Santiago de Chile, porque la gente fue tremendamente abierta conmigo y era un momento extraordinario en la vida artística chilena Publiqué entrevistas con pintoras, con pintores, andaba yo metida en el medio, de modo que ese fue realmente mi arranque; mi arranque con respecto al arte fue de cuna periodística. “Yo diría en resumen: primero, mi vida no es académica, no es una vida regular, es una vida a saltos, y con mucho trabajo personal, es decir, las circunstancias me llevaron a hacer trabajo personal; como le metía tantas ganas al trabajo, porque siempre le he metido muchas ganas al trabajo, cuando yo llegué a México y todavía no me decidía si me quedaba o no, recibí una carta de la hija del director de la famosa empresa de revistas Zig-Zag, que dirigía la revista Eva, pidiéndome que regresara para yo dirigirla Realmente me inserté con capacidad profesional, porque venía muy léida y escribida, trabajaba con un poquito de cultura digamos, es decir, yo había sido muy lectora desde muy chamaca, de modo que confiaba más en mis lecturas que en los aprendizajes convencionales Me iba equipando y equipando al punto que cuando voy a entrevistar a Rivera, le llama la atención, porque con los que conversaba en Santiago era gente que no había tenido interés por el arte mexicano, al contrario, le hacían fuchi al arte mexicano con su realismo social”. Entrevistar a Rivera Y narra así su encuentro con Rivera al ir a entrevistarlo para la prensa de Buenos Aires que estaba en manos de Perón: —Cuando yo veo a Rivera desde las butacas del Teatro Municipal, que era donde se desarrollaban las sesiones del congreso continental de la cultura, parecía un Buda, imponente de figura y con los ojos saltones, en verdad tenía algo de chino en el rostro El decía que cuando había viajado a China (nunca viajó a China) lo confundían con un chino De ese personaje, con una figura extraña, un poco mítica, era el momento de irlo a entrevistar, resulta que era la simpatía y el relajo total, y podía uno entrar en plan de confianza Pero debo reconocer que Diego era muy sistemático para dar sus entrevistas, más allá de las mitomanías, tengo por experiencia que era muy sistemático, entonces fue cuando me dijo: Antes de hablar de mí quiero hablar de mi esposa Frida Kahlo ¿Quién conocía en Argentina, en Chile o en cualquier lado, en mayo de 1953, a Frida Kahlo? La entrevista apareció en La Prensa de Buenos Aires, la primera parte sobre Frida y la segunda sobre los trabajos que estaba desarrollando, Ciudad Universitaria, Teatro de los Insurgentes, Hospital de la Raza. “Ya al entrar a México, al principio estuve a sueldo de Rivera para desarrollar el congreso, como secretaria, y luego cuando me fui de la casa de Frida y después del estudio, empecé a vivir de lo que sabía hacer, periodismo, y mi primer artículo que publiqué en México fue la entrevista con Luis Buñuel, en México en la cultura en noviembre de 1953, el primer artículo que publiqué en Proceso fue en noviembre de 1976 Creo que, aunque yo nací en diciembre, noviembre es un mes bendito. “Y la primera que publiqué en Proceso fue sobre la exposición de Siqueiros en Florencia, no me invitaron, pese a que tenía la única monografía importante que se había hecho sobre Siqueiros, porque la de Luna Arroyo, lo digo, era bastante deficiente y la mía había sido saludada con mucho éxito. “Pero en México ha ocurrido lo siguiente: como seguí siendo en México lo que fui en Chile, que dependía de mi trabajo, no de los grupos, no de apoyo, sino de ir a entregar el trabajo y dejar la puertita abierta para ir a entregar un segundo y un tercer trabajo recuerdo que cuando estaba la exposición de Siqueiros en Florencia, Henrique González Casanova me comentó: ¿Qué usted no va a ir a Florencia? La había preparado Fernando Gamboa con Siqueiros, y Siqueiros no era una gente muy agradecida con que uno trabajara en torno a él, sobre todo con la gente que no le demostraba una total incondicionalidad Como yo no ejercí la incondicionalidad, siempre me miró con una cierta reserva”. —¿Pero cuándo es el momento definitivo en que usted decide quedarse en México? —Es así Yo había dejado a mi hija en Chile y mi hermano con el que vivía la remitió a Buenos Aires para que viviera con mis hermanos, el padre no quiso y se la llevó a vivir con él, bueno yo quería a mi hija, me regresé en 54 a Argentina, extrañé enormemente México y busqué la manera de volver Conseguí el dinero para el pasaje, mío y de mi hija, la rapté, no tenía permiso del padre y me la traje, bajé del avión con una hija, 100 pesos y sin casa Al día siguiente estaba yo trabajando y se lo debo a Fanny Rabel, porque me había conectado con el Centro Deportivo Israelita. La leyenda negra —Y esta Raquel a la cual se ha criticado de intolerante, de dogmática, ¿de dónde sale? —Es un sanbenito que me han colgado y me seguirán colgando, porque soy una persona independiente con la que no tienen compromiso de ningún tipo y pues no les voy a dar beca; pero creo que muchos sí quieren que escriba sobre ellos y cuando he dejado de escribir se resienten El origen de muchos de estos resentimientos con adjetivos rotundos es simplemente que no he escrito de su obra Siempre me han colgado sanbenitos y todavía no terminan. —¿Cuál es el último? —El último es el de Roger von Gunthen Cuando, fue bastante antes de Proceso, hubo una exposición en la Juan Martín, me gustó y la analicé puntualmente para Diorama de la Cultura de Excélsior, al punto que estuvo colgada la crítica en la galería junto a sus cuadros, ahí la leyó Fernando Gamboa y me dijo: Óyeme, está formidable En la entrevista que le acaban de hacer a Von Gunthen el domingo pasado, habla de que yo me tiraba en contra de los artistas, que no entendía esa corriente, en fin, cada quien ha manejado el entendimiento como según le ha parecido. —Vlady dijo recientemente que usted es estalinista —Lo dice pero luego me manda el discurso por fax que pronunció el embajador y la copia del diploma y todo, y que vaya a ver su cuadro del Tatic, bueno Entonces, ¿por qué se le ocurre a la gente calificarme de estalinista y de sectaria? Entonces cuenta su relación conflictiva con Siqueiros: “A mí me atrajo mucho la personalidad de Siqueiros, yo no tenía prejuicios Así como escribía de éste y de otro, de exposiciones en la galería Proteo, en la Antonio Souza, yo hice crónica de todo eso, pero entonces hubo una cierta sistematización de mi trabajo con Siqueiros: primero, el encargo de la monografía por parte de la universidad, que la terminé, todavía se la leí a Siqueiros antes de que cayera preso, y apareció en 60 con una magnífica resonancia internacional Y como hubo un momento en que en la revista Hoy publiqué semana tras semana, treinta semanas, entrevistas con Siqueiros, ya la gente me colgó el sanbenito de ser la vocera de la ideología, de las concepciones de Siqueiros, sin digamos leer todos mis textos. Pleito con Tamayo “¡Veinte años no nos hablamos con los Tamayo, después de ese intercambio que tuvimos en Diorama de la cultura cuando nos contestamos ¡Yo no me dejaba!, como tampoco con Siqueiros me dejé”. Y sin duda refiriéndose a la célebre bofetada que asestó a Siqueiros (Proceso 841) tras el I Congreso Nacional de Artistas Plásticos en 1972, durante el cual el muralista lanzó contra ella toda su xenofobia (“vengo a invitarte al coctel de despedida que haré el día que me echen de tu país”, le dijo ella), señala: “Las anécdotas ya están recogidas para la historia De modo que en un ambiente como en el de México, donde cada quien tiene una capilla que lo ampara, a usted le consta que en los 24 años de Proceso nunca he buscado el amparo de un grupo, nunca he estado queriendo hacerme la representante de una corriente, he sido lo que se llama realmente una intelectual independiente, de todo a todo, en tanto a afecto por corrientes, por tendencias, por personajes Y a mí nunca los personajes simbólicos en vivo me han impresionado, tanto que le quería yo contar: lo primero que hice sobre Diego en México en la Cultura, fue cuando recién llegada a México fui a la Secretaría de Educación y había cosas que me gustaron y cosas que no me gustaron A mí por ejemplo la santificación de Zapata o de Carrillo Puerto no me gustó, no me gustaba esa santificación de los agitadores o de los líderes políticos y se lo publiqué, y Diego llamó enojadísimo a Fernando Benítez”. Tibol retoma a Rufino Tamayo y explica su reencuentro: “Lo provoqué, no porque quisiera acercarme a Tamayo, sino porque necesité acercarme a él cuando hice El Color en el Grabado en el Museo de Arte Moderno, y desde ese día hasta su muerte y hasta después de su muerte, a pedido de Tamayo, fui su museógrafa de cabecera Y después todavía seguí con la exposición que se hizo en Nagoya ¿Qué, tenía yo amistad con Olga y Rufino? No, fue una amistad profesional y porque en el rendimiento en el trabajo en eso Tamayo se parecía a Siqueiros, le gustaba la precisión Si uno prometía hacer las cosas a determinado nivel, el rendimiento tenía que ser puntual. “Y por eso persistí, a pedido de ellos, no porque yo los anduviera buscando Fueron ellos los que me pidieron para 87 que coordinara todo el evento de los 70 años de creación, que coordiné todo Fueron los Tamayo los que me pidieron para que curara yo la exposición (y digo los Tamayo porque en eso Olga jugaba un papel determinante) Tamayo Moscú-Oslo-Leningrado-Berlín Realmente depositaron en mí una confianza de tipo profesional, porque la amistad personal no se desarrolló Yo no era de ese mundillo, el mundillo social de Tamayo, a mí no me llamaba la atención ni quise entrar en él Marqué mi raya, ellos lo entendieron y entendieron el servicio cultural que yo podía prestar con mi trabajo bien realizado De modo que eso es lo que puedo levantar como mi bandera, no mi bandera, mi crédito, en tantos años de trabajo”. —El medio, lleno de intereses personales y de envidias, ¿ha sido difícil para usted? —Lo que pasa es que yo no le temo a las dificultades Primero, no ando nunca pidiendo nada, es decir, toco puertas donde tengo que tocarlas, como las toqué en las revistas y periódicos donde trabajé, pero recuerdo un detalle muy gracioso: yo había colaborado con la Revista de la Universidad mucho tiempo, ya era autora universitaria con varios libros (tenía el Siqueiros, Pasos en la danza mexicana, otros, y cuando subió este señor de director cuyo nombre no recuerdo, después de García Terrés, y me lo encuentro en un coctel en la embajada española, me dice: Quiero decirle que a partir de ahora sólo los universitarios van a colaborar Fue en los setenta, yo ya había publicado muchos trabajos importantes en la Revista de la Universidad, una entrevista con Tamayo, en fin, muchos, pero yo en vez de amilanarme le respondí: Señor, me cierra usted una puerta, se me abre otra, qué problema es. “Nunca he tenido empacho en terminar con una situación que creo que debo terminar, y en eso incluyo mi salida de Proceso: ya cumplí, estoy en una etapa de escritura buena, Proceso no puede arrepentirse de haberme aceptado todavía como colaboradora, y creo que hay que salirse en el momento en que pude estar rindiendo quizá lo mejor, y no bajar Entonces yo prefiero que de Proceso quede ese nivel al que he llegado, que he desarrollado Pero no tengo empacho en terminar ¿Por qué? Porque no estoy trabajando para mi prestigio, no estoy trabajando para mi encumbramiento, y si no me reconocen, pues ni modo”. La obra, no el artista —¿Qué privilegia más, los pintores o las pinturas? —Yo siempre he privilegiado las obras; he necesitado conocer a los artistas para ampliar Si un artista me pide presentación de catálogo, no lo hago sin visitar su taller, y si es necesario viajo a donde sea Lo definitivo es la obra Si la obra no me mueve no escribo De Vicente Rojo he escrito muchísimo y de pronto si una exposición no me llama la atención porque me parece reiterativo, no la escribo, aunque yo misma haya seguido a ese artista Por ejemplo la estima grande que tengo por Toledo a mí no me enceguece, ¡ni por Toledo ni por nadie! Quizá es una prepotencia de mi parte, pero eres productor de obras, hablo contigo porque quiero que tu obra hable ella solita, tanto que he visitado museos y galerías a las horas en que no hay gente El encuentro mío con la obra Yo creo saber leer la obra, entonces me gusta encontrarme a solas con la obra. —¿Qué reto les deja a los jóvenes esa trayectoria del muralismo? —No, para los jóvenes eso es historia, los jóvenes están metidos en otro tipo de cosas Y una cosa es que curadores y directores de museos redescubran el arte mexicano y otro es el avance del arte actual en México Lo preponderante ahora son las corrientes posconceptuales Tuve una gran alegría cuando usted me dijo que el último artículo para la revista sería el de esta semana, porque pude escribir del entendimiento con el land-art en México en la película Bajo California, hecha por mexicanos y de este híbrido de artista plástico y cineasta que es Carlos Bolado”. —¿No se anuncia ningún movimiento preponderante? —No puede haberlo porque no lo hay en el mundo, lo que pasa aquí pasa en Nueva York, pasa en París, en Berlín, convivencia de corrientes —El papel del apoyo del Estado en México al arte, ¿está a la altura? —Los artistas, cuando están lejos del príncipe, inventan mejor. Si el príncipe los ayuda, bueno, si ayudaron a Leonardo y a Miguel Ángel y los comerciantes de Holanda a Rembrandt, bueno, pero la invención no depende de esas ayudas En algunos casos, en algún momento, les dará tranquilidad y les ayudará, pero no creo que le ayude al proceso histórico de Toledo el ser creador emérito, es una medalla donde él se oficializa demasiado A mí me gustaría más, aunque hiciera menos obra social, un Toledo más independiente, más consigo mismo Se vuela de otra manera cuando se es independiente, la distancia confronta y levanta una imaginación crítica, pero a los que les gusta recibir dinero de prisa, pues que lo reciban. —¿Es verdad que el arte mexicano ha perdido personalidad? —Antes era muy reconocible; es natural, Frida, José Clemente Orozco, los temas eran mexicanos, pero ningún artista mexicano tuvo tantas puertas abiertas como ahora Gabriel Orozco, a la edad que tiene Está siendo mimado como no lo fue ni Tamayo, no tuvo tantos eventos y museos abiertos Y está Orozco en estas nuevas corrientes, y no está identificado como mexicano Corresponde a esta nueva internacionalización del arte en esta globalización Yo no creo que el arte se globalice, se individualiza Y el mercado cultural tampoco le pide a Gabriel Orozco que le dé un sello mexicano a la obra de arte. Calibra, entonces, las perspectivas de estos dos artistas mexicanos, Gabriel Orozco y Francisco Toledo: —Toledo tiene que pasar la prueba de la crítica europea ahora que va a Londres Hace mucho que no se somete Los funcionarios mexicanos lo tienen como carta, la crítica internacional no Es una gran oportunidad que tiene Paula Santiago, en la Bienal de Venecia, logró más que Toledo, y tiene ya crítica internacional El INBA y el Conaculta prefieren a artistas que no han pasado la crítica internacional A Toledo le va a costar sacarse un 10, porque sale demasiado festinado de México, ni siquiera han mimado a Cuevas como a él Se rinden de emoción los funcionarios con Toledo, ¿por qué?, no sé Gabriel Orozco es el más renombrado a nivel internacional y no le debe un quinto al Estado. Este país —Usted es mexicana: ¿En qué ha devenido el país desde su llegada? —Se avanzó en muchísimas cosas Llegué en pleno macartismo, había hostigamiento, sacaban expedientes a la gente, la historia la puede contar Gobernación con más precisión y mejor que yo Ir a Cuba era un fichaje, los que marchaban por Vietnam quedaban marcados Estábamos perfectamente identificados Aunque hoy se vigila, no hay comparación El juego de partidos Se ha avanzado años luz La prensa, primero con Política y la etapa de Excélsior con Julio Scherer fueron excepciones en una etapa de cerrazón total Hoy el periodismo se ha diversificado, los partidos, la televisión ayer veía yo a Víctor Trujillo en el Canal 40. —¿Pero también Televisa y TV Azteca? —Porque son servidores No hacen los cambios porque no quieren perder la tajada, no quieren probar las mieles de la independencia La oportunidad de la democracia la viven quienes quieren correr los riesgos, pero hay caminos más anchos que en el pasado Cuando hice aquellas entrevistas con Siqueiros la izquierda reaccionó en mi contra y mandaron una carta al director del INBA y la presentaron a Gobernación, diciéndome que no merecía estar en México Eso no ocurriría hoy Por eso me causan un poquito de amargura al ver los calificativos que se me endilgan, cuando los que se dicen democráticos deberían estar viviendo su condición democrática y plural. —No ha sido partidista, pero ¿qué candidato le gusta más, le parece mejor? —Gustarme, ninguno de los candidatos, pero haré un voto estratégico para sacar al PRI Creo que lo preponderante, urgente, es sacar al PRI del gobierno —En 50 años, ¿cuál ha sido el momento significativo de su vida en México? —No hay un momento A pesar de lo que hemos comentado, México ha sido tremendamente generoso conmigo, México me ha aguantado, porque yo he sido una persona muy independiente y muy fuera de los esquemas habituales Tanto un sector como otro sector y otro me han aguantado; creo que el sector que menos me ha aguantado es la comunidad judía, porque me han llamado judía antisemita, que es una denominación muy fuerte, muy fea. —¿Y del gobierno de Zedillo, cuál es su juicio? —Creo que es un gobierno tremendamente negativo Primero porque es un presidente que no ha hablado con la verdad, no ha tenido la verdad en la boca, y a México le hace falta eso, ha estado tapando y tapando No ha favorecido la evolución de México a la democracia en los aspectos económicos, políticos y a la franca persecución al narcotráfico En estos cinco años ha habido un incremento y esto lo tiene que analizar, más allá de mandar a la señora Green para protestar por las declaraciones de Davidow, más allá se hace un análisis nacional de esos problemas tan graves El darle largas al problema de la Universidad, el darle largas al problema de Chiapas ya está a punto de dejar el poder y no ha resuelto; el único problema que ha resuelto es en pro de los banqueros. De su obra, Tibol no privilegia un trabajo en especial, aunque menciona la monografía sobre Siqueiros, su libro sobre Hermenegildo Bustos, el de Orozco: “No elegiría un libro Eso sí, defiendo mi trayectoria: no creo que sea perfecta, pero creo que ha sido esforzada” —Usted es una mujer de pasiones y en el camino se quedan algunas cosas por hacerse ¿Cuáles son sus grandes frustraciones? —Hay tantas —¿bromea?— No haber sido cantante, no haber sido actriz, no haber escrito más cuentos Pero no los cargo como frustraciones, son parte de la vida, en verdad no me siento frustrada ¿Usted cree que puede sentirse frustrada una persona que elige salirse de su revista querida en el instante en que cree que está en su mejor momento? No Que arrastro limitaciones, sí, claro. —¿Qué es lo que le enseña a uno a ver arte? —No hay que descontar la intuición por un lado, y la información; cuando se unen, y cuando se unen vocación y cultura, se da un producto que puede ser abrevado por los demás El ejercicio cultural, en cualquiera de los terrenos, es un ejercicio complejo La crítica de arte es un género literario y también es un ejercicio cultural y completo. —¿Qué quiere escribir ahora? —Déjeme que me saque un poco el estrés y después se lo cuento.