"En el último trago", homenaje a José Alfredo Jiménez

La vida comienza a partir de los 80 años para los actores José Carlos Ruiz, Luis Bayardo, Pedro Weber Chatanuga y Eduardo Manzano El Polivoz, los cuatro protagonistas veteranos de la comedia fílmica En el último trago. Su director, Jack Zagha, relata a Proceso cómo se le ocurrió llevar a la pantalla grande el tema de la vejez en un país como México, donde los viejos “son inservibles”. El título de ésta, su segunda película (que estrena el 10 de abril), es una metáfora de la popular canción homónima compuesta por José Alfredo Jiménez.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Luis Bayardo, José Carlos Ruiz, Eduardo Manzano y Pedro Weber encabezan En el último trago, segundo largometraje de Jack Zagha, quien intenta con esta comedia “que la vejez sea vista de manera positiva”.

Al director le preocupa que a los adultos ya no se les valore:

“Vivimos en una cultura donde la juventud es la que vale y la vejez ya no sirve para nada. Nos manipulan con mucha publicidad de productos para vernos más jóvenes y están de moda las operaciones para mantenernos jóvenes, jóvenes y jóvenes... Las personas de la tercera edad antes poseían un papel importante, de sabios, dada la experiencia que adquirían en la vida.”

Ahora, “son inservibles” los viejos, afirma Zagha:

“Para mí, hay una falta de comunicación entre dos generaciones. Es natural el lazo entre un abuelo y un nieto; pero con la velocidad que estamos viviendo y la tecnología, el Facebook y el teléfono, en fin, se rompió ese lazo y esa comunicación que había. Espero que esta historia pueda crear un puente entre esas generaciones.”

La cinta estrenará en cines el próximo 10 de abril.

Muestra a tres octogenarios que viajan para cumplir el último deseo de un amigo que fallece. Se enfrentan a la incomprensión de sus familias y a una serie de aventuras con otros personajes que cambiarán su concepción del papel que ocupan en el mundo. El cineasta compara:

“Los chavos tienen mucha energía, fuerza, y desean efectuar muchas cosas, pero no saben cómo, mientras las personas de edad ya no cuentan con la energía ni la fuerza, pero si con la experiencia. Se deben unir esas dos partes; así se podría generar un potencial impresionante que serviría para entendernos.”

–México no se está preparando para cuando la mayoría de su población sea longeva, ¿verdad?

–No, porque en México no estamos acostumbrados a ver hacia el futuro, es un hecho. Los políticos y todo mundo piensan en el ahora, quizá en un año o dos pero no dentro de 10, 15 o 20 años. Personas de la tercera edad que han visto la película agradecen que en la historia no estén victimizados los veteranos, y les ha dado mucha fuerza porque el mensaje de la película es que la vida continúa hasta el final. No porque se tenga 80 años, uno ya no puede tener una aventura, salir y explorar y encontrase a sí mismo.

Zagha, quien también escribió el guión, junto con David Desola y Yossy Zagha, y además es productor, marca que casi no existen relatos cinematográficos con personajes ancianos “porque se filma respondiendo a una industria, en decir, pensando en el negocio del cine”.

Argumenta que él no crea cine con tal propósito:

“Escribo historias que me gustan y por eso deseo transmitirlas; pero uno quiere que nuestras películas se distribuyan en todas partes y que la gente las vea, sólo que los distribuidores saben que la mayoría de la gente que va al cine son jóvenes, entonces, no le dan entrada a este tipo de cintas y por eso no producen este tipo de narraciones.”

–José Alfredo Jiménez es guía espiritual de esta comedia, es decir, es el hilo conductor, ¿se trata de un homenaje al gran compositor guanajuatense?

–Nos gusta mucho José Alfredo Jiménez. Las melodías que escribió son muy significativas. Él es parte de nuestra historia y de nuestra cultura popular. Queríamos hacer algo con él, pero no rodar su vida porque ya se hizo. Y pensamos que podría ser un personaje que afectaría a nuestros otros intérpretes, como ocurrió.

Reír llorando

Al platicar con su equipo de la productora Avanti Pictures en torno a qué trataría la segunda película (la primera se tituló Adiós mundo cruel), conversaron si seguirían escribiendo:

“Empezamos a proyectarnos hacia la vejez, de cómo va a ser cuando seamos grandes y cuáles eran nuestros miedos, qué nos gustaba y qué no de ser viejos, y nos preguntamos cómo va a ser cuando nuestro cuerpo ya no responda igual, cuando los amigos o familiares ya no estén.

“Así que empezamos a desarrollar esta historia, y como nos gusta mucho la comedia, aunque la vejez es un tópico serio, al momento que nos ponemos a escribir, en automático empezamos a entrar a la comedia como algo que empieza a surgir espontáneamente.”

–¿Cómo abordar un tema como la vejez en comedia?

–La clave es ser honestos y escribir bien el guión. La comedia existe hasta en los momentos más difíciles. Es increíble lo que hace la risa sana, es terapia. Sin embargo, en la mayoría de los festivales le hacen el feo a las comedias, las consideran como filmes de segunda. Incluso, en el Óscar son pocas las que han sido reconocidas.

“Detrás de una buena comedia bien escrita está lo que a uno más le duele, lo que a uno le molesta o lo que a uno le gustaría cambiar. Si eso se cuenta abiertamente sería un drama crudísimo; entonces, mejor utilizas esta herramienta de la comedia para hacer el dolor más accesible y la gente se ve reflejada, nos reflejamos, y con algo te quedas de todo eso.”

Deduce que lo más importante de una película es el guión:

“La base está en el texto cinematográfico. Nosotros lo trabajamos mucho, está muy bien pensado. A mí personalmente no me gusta dejar a los actores improvisar tanto. Bueno, sí hay momentos para improvisar; pero me baso muchísimo en el guión. En el casting se busca a cada personaje y cómo van a funcionar en conjunto.”

Lo interesante es que los actores venían de disciplinas distintas.

“Weber proviene de la carpa, donde improvisaba; Manzano de la televisión, donde creó a muchos personajes de comedia; Bayardo ha hecho telenovela, y Ruiz ha trabajado en telenovelas y cine; pero no habían hecho comedia para el cine, y parte del trabajo fue unificar ese tono actoral. Estoy muy agradecido y aprendí mucho de la sencillez de todos ellos.

“Columba Domínguez estuvo maravillosa en un papel pequeño. Además, es un road movie, nos fuimos moviendo del DF a Dolores Hidalgo, Guanajuato, y no fue fácil… Buscamos lo más cerca del DF para que todo mundo regresara a descansar a sus casas. Después, sí que tuvimos que salir un par de semanas…”

Zagha se siente contento de que al fin estrene En el último trago:

“Realizar una película es un proceso muy largo de años, años y años desde que escribes la historia, juntas el dinero para producirla, filmarla y editarla, salga en festivales y encuentres la manera de distribuirla. Y como pasó tanto tiempo, uno también ya se encuentra en otros proyectos...”

Manifiesta que México resulta un país muy complicado para producciones independientes como ésta:

“Las puertas no se abren igual como a las comerciales; puede ser que guste mucho pero hay que darle oportunidad para que puedan gustar, o no. Si estrenas una película mexicana con 220 copias o más, tienes el 50% de probabilidad de que le vaya bien; pero si la distribuyes con menos de 200 copias, tienes menos del 10% de probabilidad. Yo quería estrenarla con 200, pero nos están proponiendo 50 copias. La distribuye Nueva Era y no sé si es suficiente para crear este efecto de boca a boca.”