Los Aguirre: una dinastía de corruptos

Las denuncias de la prensa, del exgobernador Zeferino Torreblanca y de políticos opositores no afectaron la red de corrupción que manejaba Mateo Aguirre desde el gobierno estatal, encabezado hasta octubre último por su hermano Ángel Aguirre. Fue hasta 2012 cuando el mandatario relegó a sus operadores cercanos al segundo plano para seguir con el negocio. Finalmente, la tensión social y la narcoviolencia se conjugaron en el explosivo caso Ayotzinapa, que derribó al grupo de los Aguirre. CHILPANCINGO, GRO. (Proceso).- Impulsado por el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard y la corriente perredista de Los Chuchos, Ángel Aguirre Rivero ganó la gubernatura del estado en febrero de 2011 y su administración se caracterizó por el nepotismo, la corrupción y sus excesos. Después de ser obligado a pedir licencia en el cargo por el caso Ayotzinapa, con la entidad paralizada por los problemas sociales y asolada por la violencia, el gobierno federal exhibió la red de corrupción que involucra a su hermano Carlos Mateo Aguirre Rivero, su sobrino Luis Ángel Pérez Aguirre y los hermanos Víctor y Henry Hughes Alcocer. La Procuraduría General de la República (PGR) abrió una investigación en contra de al menos 18 miembros del círculo de Ángel Aguirre, acusados de realizar negocios al amparo del poder y desviar recursos públicos. Nueve ya están presos en el penal federal del Altiplano. El escándalo colapsó al grupo político de Ángel Aguirre, que había abandonado el PRI para enquistarse en el PRD: el mandatario tuvo que renunciar a ese partido, y fueron vetadas las candidaturas de su hijo Ángel Aguirre Herrera, para alcalde de Acapulco, y de su colaborador Socorro Sofío Ramírez Hernández, para gobernador. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a través de su Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), pidió a la PGR congelar las cuentas bancarias del gobernador con licencia y de los nueve detenidos por presunto lavado de dinero... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2004 de la revista Proceso, ya en circulación.

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