Galeano y las venas "diversas" de América Latina

lunes, 13 de abril de 2015
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Con ocasión del Bicentenario de la Independencia de América Latina y en vísperas de la V Cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago en el año 2009, Proceso entrevistó al escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor del volumen emblemático Las venas abiertas de América Latina. La conversación, sostenida en torno al libro que el autor vino a presentar a México, Espejos fue publicada el 19 de abril de 2009 bajo el título de Las venas diversas de América Latina, que se reproduce íntegra. * * * ¡Vértigo! Eso es lo que provocan a Eduardo Galeano las “cumbres”. Por ello la V Cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago no le causa el menor interés: “Son lugares muy aburridos. Es todo lo que puedo decir”. Y cuenta: “Un amigo ingeniero me enseñó que lo único que se hace desde arriba son los pozos, todo lo demás se hace desde abajo, por lo tanto no debemos estar tan pendientes de las cumbres.” Muestra más entusiasmo al hablar del incipiente gobierno de Barack Obama en Estados Unidos (EU), en quien percibe buenos signos, aunque en lo “esencial” no haya cambios; de la nueva Constitución promovida en Bolivia por su actual presidente, Evo Morales; y de su nuevo libro Espejos. Una historia casi universal (Siglo XXI Editores), en el cual mediante narraciones breves ofrece su visión del mundo desde la antigüedad hasta nuestros días. En el hotel Sheraton Centro Histórico, a punto de concluir una breve visita a México, el autor de la trilogía Memoria de fuego, así como de Las venas abiertas de América Latina, El siglo del viento y una vasta obra, conversa con Proceso. Lo que sí reprueba del nuevo gobierno de EU es su presupuesto y actitud ante la guerra, y las invasiones a Irak y Afganistán. Y cuando habla de estos temas, advierte: “Por cierto que ya México está en la mira.” Como algunos críticos y analistas políticos han vislumbrado en la supuesta “colaboración” por la lucha contra el narcotráfico, para Galeano es “la gran coartada” para invadir países: “Es el gran pretexto. La mayor fuente de ganancias de sus bancos más importantes son los narcodólares. Las cifras oficiales de Naciones Unidas indican que 90% de la heroína proviene de Afganistán. Y es un país ocupado por ellos, por lo tanto son ellos quienes directa o indirectamente la están suministrando. Obama explica que manda tropas a Afganistán para luchar contra los talibanes y contra el terrorismo, pero no dice que sea para luchar contra el narcotráfico. Ya que les preocupa tanto el tema de la droga, ¿por qué no empiezan por casa?” –La idea de la invasión a México también se ha manejado aquí, aunque el gobierno calderonista y hasta algunos analistas partidarios del régimen hablan de colaboración. –Bueno, no sé. No sé qué va a pasar y no estoy vendiendo hielo a los esquimales, quienes entienden de México son los mexicanos. Me limito a decir que hay signos de que la droga puede ser el pretexto para una intervención militar creciente, disfrazada de colaboración. Se ha vivido en el caso de Colombia y hay que estar alerta contra eso y, en todo caso, hacer preguntas de sentido común. Hemos perdido el sentido común, el mundo entero ha perdido el sentido común. Él lanza la pregunta: “Señores, si les preocupa tanto el tema, ¿por qué el país que ustedes están ocupando suministra heroína a todos? ¡La heroína es la peor de las drogas, la más devastadora! Ustedes son responsables de lo que ocurre ahí, lo dice la legislación internacional: ‘Las potencias ocupantes son responsables de lo que ocurre en el país ocupado’. Es clarísimo. ¿Por qué no se ocupan de su país ocupado? Nadie va a formularles esa pregunta, por eso la formulo yo, porque nadie me va a escuchar.” Aunque Galeano no piensa que la llegada de Obama a la presidencia sea resultado de una lucha ganada al racismo, sí celebra su triunfo. La autorización del envío de remesas de los emigrados cubanos y su actitud frente a Cuba, le parecen buenos signos. Pero en lo esencial no ve cambio: “Lo esencial es que ahí hay un modelo social que se ha impuesto en el planeta como único modelo de vida posible, centrado en el consumo y en la violencia. Eso provocó una crisis en el propio Estados Unidos, porque es muy caro pagarlo. Cada bebé estadunidense nace debiendo 9 mil dólares –son las últimas cifras oficiales– y en una manita empuña un automóvil y en la otra una ametralladora. Es el modelo en síntesis: En una manita un automóvil y en la otra un arma. “Eso no tiene destino, digo, es un modelo suicida. Creo que el mundo merece algo mejor que esta consagración universal al mutuo exterminio. Cada minuto el mundo destina 3 millones de dólares a gastos militares. ¡Tres millones de dólares por minuto! –enfatiza–, y cada minuto mueren de hambre o de enfermedades curables 15 niños, según los últimos datos de la UNICEF... O sea, son asesinados por un sistema especializado en el exterminio del prójimo.” Sangre negra Varios de los relatos de Espejos hablan del racismo y la lucha contra la discriminación. El titulado “Sangre negra” le da pie para reflexionar que hacia la primera mitad del siglo XX Obama no habría podido ser presidente, “ni siquiera hubiera podido donar sangre”. Cuenta que en 1942, cuando EU ingresaba a la segunda Guerra Mundial, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre de negros, “para que no se hiciera por inyección la mezcla prohibida en la cama”. Charles Drew, quien “perfeccionó la técnica de utilización del plasma para salvar vidas humanas”, era director de la Cruz Roja en Estados Unidos. Cuando recibió la orden, se negó a aplicarla argumentando que era una estupidez, pues la sangre negra no existe, es roja. Entonces lo renunciaron: “Era negro, es dato interesante, había llegado a ese puesto insólitamente importante por ser científico y porque había hecho posibles las transfusiones, entonces era tan importante que no había manera de negarlo y lo hicieron director del Banco de Plasma de la Cruz Roja.” Es a partir de historias como ésta que valora y celebra la llegada de Obama, pero por otro lado considera “muy grave” el incremento al presupuesto de guerra, “que ya era enorme, el más grande del mundo... Eso me parece revelador de que –lamentablemente– no se están produciendo los cambios en profundidad que esperábamos”. Subraya: “Además, hipócritamente se le llama presupuesto de defensa. ¿Defensa contra quién? El único que los invadió fue Pancho Villa y poquito duró la expedición. Entonces no sé contra quién. ¿Presupuesto de defensa? ¡Secretaría de Defensa se llama el Ministerio de Guerra!” Luego reitera que se está lejos de ganar la lucha contra el racismo, pues además no empieza ni termina con el color de la piel. Tras recordar que fue en el Renacimiento cuando “la piel empezó a ser signo de desgracia” y se difundió “la falsa noticia de que ser negro era igual a nacer esclavo”, expone otro caso de racismo: “Es lo que nos ocurre cuando leemos los diarios. Abrimos las páginas y tenemos la cifra exacta de los invasores muertos en Irak que andan por los 5 mil –no recuerdo bien–, y nada sobre los invadidos muertos, que son 100, mil veces más, nadie sabe cuántos son, nadie los cuenta porque son muertos de cuarta categoría. Y esos muertos de cuarta categoría han nacido, vivido, crecido en el país que inventó la escritura, en el país que fue la cuna de la civilización humana. La civilización nació en Irak, cuando todavía no se llamaba Irak.” A esta región del mundo dedica también varios textos en Espejos. Tierra objeto de “devastación y desprecio, que sufre y sigue sufriendo una guerra que nació de una mentira: Irak no tenía armas de destrucción masiva, la guerra nació de una mentira y mintiendo siguen”. –Varios países de América Latina tienen ahora gobiernos que parecen haber virado a la izquierda y sin embargo también parecen anclados al sistema impuesto por EU. –Es muy difícil. Hay que empezar por recuperar lo perdido. No hay experiencia posible de cambio si no pasa antes por la recuperación de lo que se ha perdido en estos largos años de política –dirigida desde el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)– a la aniquilación del Estado, a la aniquilación del poder público. Hicieron puré el poder público en todos los países latinoamericanos o casi todos, imponiendo privatizaciones, y en una victoriosa campaña contra el Estado como un obstáculo ante el progreso y la felicidad que nos brindaría el mercado. “El punto es que cuando llegó la crisis a los países ricos el Estado entró a salvar al mercado, pero nosotros no tenemos a quien recurrir, porque el Estado ha sido pulverizado; peor todavía, ha sido reducido a la triste función de carcelero y verdugo, no más que eso”. Cuando la crisis se hizo pública, no faltó quien, echando campanas al vuelo, anunció el derrumbe del sistema capitalista que Carlos Marx ya había previsto en su obra. Galeano dice no ser profeta como para anticipar que el sistema se derrumbará o no. Lo que sí cree es que otro mundo es posible y habría que tomar de la “historia reciente del siglo XX la dura lección que dio a la humanidad, en el sentido de que la mitad del mundo sacrificó la justicia en nombre de la libertad y la otra mitad sacrificó la libertad en nombre de la justicia”: “Por lo menos deberíamos aprender que la libertad y la justicia nacieron para vivir bien pegaditas, espalda contra espalda.” Ya no más Espejos es un recuento histórico en fragmentos. No sigue un orden cronológico o temático, aunque se siente entre uno y otro relato un hilo conductor. Habla por ejemplo, en una sección de las mujeres en los títulos: Mexicanas, Egipcias, Hebreas, Hindúes, Chinas, Romanas, Griegas y Amazonas; igual de prohibiciones, fundaciones, personajes, pintores, escritores y una multiplicidad de temas. En palabras de Galeano, es una historia que no acepta fronteras ni del mapa ni del tiempo, que va del presente al pasado y del pasado al presente, y viaja por el mundo con entera libertad: “Es una tentativa de recuperación de la diversidad humana. Una visita al pasado con ojos del tiempo presente que quiere contribuir a restablecer los múltiples colores del arco iris terrestre. O sea, somos mucho más de lo que nos han dicho que somos, pero hemos recibido una historia mutilada y conocemos una realidad también mutilada. Mutilada por el machismo, en primer lugar, que las excluyó a ustedes las mujeres, por el racismo, por el militarismo, por el elitismo, por todos los ismos que nos han dejado ciegos de nosotros mismos.” Sobre esto dice en un fragmento de su libro: “Bolivia demoró 181 en enterarse de que era un país de amplia mayoría indígena. La revelación ocurrió en 2006, cuando Evo Morales, indio aymara, pudo consagrarse presidente por una avalancha de votos. “Ese mismo año, Chile se enteró de que la mitad de los chilenos eran chilenas, y Michelle Bachelet fue presidenta.” Para Galeano, Bolivia ha actuado por primera vez con sentido común, al aceptar que es un país de mayoría indígena y no “el país mentido que impusieron los doctores de la primera Constitución”. Recuerda que en ésta se estableció que sólo eran ciudadanos 3% de sus habitantes: “Fue cuando nacía la república. Qué republicana fue esa república que dejó a 97% de la población fuera, en una constitución que –por cierto– redactó Simón Bolívar de puño y letra. Quedaban fuera las mujeres, que eran la mitad, y todos los que no sabían hablar y escribir correctamente la lengua castellana que eran casi todos, por supuesto.” –Se sabe que magnificamos héroes y no queremos ver sus errores, pero ¿cómo pudo Bolívar redactar una Constitución en esos términos? –Era un hombre de su tiempo e hizo la mejor Constitución que cabía imaginar para la clase dominante de su tiempo. No se le podía exigir otra cosa. En algunas cosas fue más allá de los límites que su clase y su tiempo le imponían. Por ejemplo, en su visión de la América hispánica como una unidad, en otras cosas, no. Fue contradictorio, como contradictoria es la vida, bien lo sabían los indios mesoamericanos, que el motor de la vida es la contradicción, lo supieron antes que Hegel y por lo tanto antes que Marx. Sólo sabían escribir y hablar el castellano “los doctores, vampiros de indios”, añade Galeano, que ocuparon el poder hasta la llegada de Evo Morales, quien asume diciendo “soy indio y Bolivia es un país de raíz y mayoría indígena, vamos a actuar con sentido común, somos esto y tenemos el orgullo de serlo, esta es nuestra dignidad”. El escritor evoca una anécdota reciente, cuando Morales fue al pueblo minero de cobre de Corocoro y preguntó a los hijos de los mineros, “todos indios, viviendo en muy malas condiciones”, qué querían ser de grandes. Pensó que los más responderían que futbolistas o estrellas de la televisión, y así fue. “Pero hubo un niño de siete u ocho años que le contestó alzando la cara y sin parpadear, mirándolo fijamente a los ojos: ‘Cuando sea grande voy a ser presidente de Bolivia’. Es un cambio de actitud muy importante, porque ese niño no estaba mirando al suelo pidiendo perdón por existir, estaba encarando de igual a igual al presidente para anunciarle que él también iba a ser presidente. Es una buena metáfora de los cambios, pero además es un hecho real, ocurrió hace poquito.” –Se dice además que lo más difícil de cambiar es justo la mentalidad. –Sí, pero para cambiar la mentalidad hay que cambiar todo lo demás, porque cuando alguien está condenado a vivir sometido a un sistema que le niega su dignidad, bueno, por más que cambie su mentalidad, difícilmente va a tener la posibilidad de cambiar su situación. “Una de las medidas que Evo tomó, por ejemplo, es permitir el ingreso de los médicos indígenas, los llamados brujos y hechiceros, la medicina natural, la medicina tradicional, a los hospitales públicos, y exigir que fueran tratados en igualdad con los otros médicos diplomados en la Facultad de Medicina. Se dirá que son pequeñas cosas, pero no son tan pequeñas, como tampoco es pequeño el hecho de que en un acto de sentido común admirable, Rafael Correa, en Ecuador, haya decidido que va a pagar la deuda, pero primero le demuestren que es legítima. “Eso deberían hacer los demás países latinoamericanos. Nos pasamos pagando deudas y no sabemos de dónde salieron. La mayor parte son ilegítimas, provienen del garrote que nos golpeó durante las dictaduras militares, o del saqueo de los políticos que robaron cuando llegaron al gobierno. ¿Por qué el pueblo va a tener que pagar ese saqueo y ese garrote?” En opinión suya, antes de pagar esas deudas históricas cada país debería preguntar de dónde vienen, quién las firmó y si era un gobierno legítimo. Pues, añade, las dictaduras militares fueron tratadas muy bien por los bancos internacionales, el FMI y el BM, como ningún otro gobierno en la historia de América Latina. “Las dictaduras militares fueron mimadas, besadas, acariciadas, les cantaron boleros románticos. Ahora llegó la hora de la verdad: ‘Si ustedes tanto dinero prestaron a esos regímenes ilegítimos y asesinos, ahora por qué tengo que pagarlo yo’. Son actos de sentido común.” –¿Usted cree que la mayoría de los países latinoamericanos realmente han cambiado hacia la izquierda? –No, esos cambios se hacen de a poco y son muy complejos. Ese tipo de generalización sirve para los grandes especialistas gringos que dictan sentencias sobre nuestra realidad y nuestro destino desde los aeropuertos, al cabo de visitas de 15 minutos. Esta es una región del mundo muy diversa y por lo tanto son muy diversos también los cambios que la conducen a la liberación o por lo menos al cambio, a una situación que quiere ser mejor. “Son caminos muy diversos y lo mejor que tenemos es esa diversidad, no hay que verla como un defecto sino como una virtud. Qué suerte que somos tan diversos y diversos serán también nuestros caminos. Por eso se equivocan esos expertos en América Latina, los latinoamericanólogos que nos reducen, nos simplifican para entendernos, pero en el fondo es para despreciarnos.” A punto ya de despedirse se le pide una última respuesta: ¿Qué se va a celebrar en los países donde se cumplen 200 años de Independencia? ¿Hay realmente algo que celebrar? –La Independencia es una tarea a cumplir, es un desafío planteado. Todavía no somos independientes, ya lo había dicho y lo había visto con claridad el maestro de Simón Bolívar, don Simón Rodríguez, gran educador latinoamericano del siglo XIX, quizá el más entrañable de nuestros pensadores, porque pensó sintiendo y sintió pensando. “Pasó la vida predicando en el desierto a lomo de mula, nadie lo escuchaba, murió solo, solísimo, y él decía eso: No somos independientes, somos liberados de España, pero no independientes. No hemos aprendido a pensar con nuestra propia cabeza. Entonces increpaba a las clases dominantes, a los que mandaban ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, les decía: ‘Ustedes que copian todo lo que viene de Europa y de Estados Unidos, ¿por qué no les copian lo más importante que es la originalidad?’. Yo creo que él lo vio claro y por eso nadie lo ve a él. Es un héroe ignorado porque dijo la verdad.” Concluye: “En América Latina son casi tantas las estatuas que faltan como las estatuas que sobran.”