Pedro Infante y su romance con el pueblo

viernes, 24 de abril de 2015

Este sábado 25 se presentará un libro biográfico del gran actor del cine e intérprete de la canción vernácula Pedro Infante, obra de su sobrino Jose Ernesto Infante Quintanilla, Pedro Infante. El ídolo inmortal. Se trata de una reedición aumentada en formato de bolsillo, de la cual habla a Proceso con ocasión de los 58 años de aquel accidente de aviación en el cual perdió la vida. Asimismo, refiere que su prima Lupita ya comenzó a preparar los festejos conmemorativos del centenario del nacimiento del más popular de los ídolos mexicanos.

MEXICO, D.F. (Proceso).- A 58 años de su fatal accidente aéreo en Mérida, Yucatán, cumplidos el miércoles 15, Pedro Infante se resiste a morir.

“Es el representante del México positivo que todos queremos y anhelamos. Sociológicamente resulta inexplicable el fenómeno de Pedro Infante en el sentido de que el pueblo de México no quiere que mi tío descanse, pues lo trae, lo traemos en friega todos los días”, afirma con acento regio el sobrino del Ídolo de Guamúchil, José Ernesto Infante Quintanilla (Ciudad de México, 31 de diciembre 1960).

Autor de la certera biografía ilustrada Pedro Infante. El ídolo inmortal (Océano exprés; primera edición de bolsillo febrero 2015, 225 p.) tras dos décadas de entrevistas, recopilaciones periodísticas e investigación en la Cineteca Nacional, la Biblioteca Nacional o El Colegio de México, que presentará el sábado 25 en la Fonda San Ángel, Infante Quintanilla sostiene:

“Era un patriarca, básicamente, pero siempre muy sencillo. No sólo con la familia, sino fue generoso con todo el pueblo de México. Yo creo que la relación, el romance que estableció Pedro Infante con el pueblo es lo que no lo deja descansar en paz. La gente quiere mantener su presencia de gran mexicano como hijo predilecto, no solamente de Diosito sino del país.

“Pedro Infante es el artista que tiene más monumentos no sólo de México sino en el mundo, yo sé de unos quince. El más bello está en Mérida, Yucatán; pero se encuentra oculto porque lo pusieron incorrectamente alejado unas cuadras de donde se mató hace 58 años, supongo que para levantar económicamente la zona, poco se visita. Espero que levanten otro en la Macroplaza de Monterrey, desde hace 10 años están con que sí y que no.”

Nacido el 31 de diciembre de 1960, hijo de José Delfino Infante Cruz (Pepe Infante) y Olga María Trinidad Quintanilla, José Ernesto Infante Quintanilla recuerda así al actor y cantante:

“Yo era muy pequeño y apenitas conocí a mi tío Pedro, básicamente lo recuerdo en su casa de Cuajimalpa donde tenía una alberca profunda y un gimnasio con un brincolín para hacer ejercicio. Y en cierta ocasión cuando tenía yo tres años de edad sufrí un accidente allí durante una reunión familiar nocturna, me caí a la alberca y él me sacó.

“De eso que te encueran y te ponen las toallas para secarte; pero nunca se me va a olvidar que él me puso asientos de café en los pies para evitar que me diera gripa o un resfriado. Un poco antes de su muerte, mis padres se separan y nos fuimos a Monterrey, allá me tocó la noticia con el impacto familiar de venir acá a México para el sepelio.”

–¿Cómo era su tío?

–Tal como en sus películas. Muy estimado, muy querendón, muy familiar, con mucho cariño a su madre, a sus hermanos, a sus parejas y un músico bastante talentoso. Simpatiquísimo, a mí me hacía reír porque imitaba las voces del Pato Donald, de Mickey Mouse, de Cri Cri. Cantaba los temas infantiles, y muy dadivoso, bueno, yo era muy pequeño; pero cuando iba al extranjero –porque se presentaba cada año en los Estados Unidos–, era impresionante la cantidad de ropa que nos traía a la familia.

“Las abuelitas y madres lo consideran como su hijo y muchas mujeres como su pareja, y tantos hijos que lo consideran como su padre. Este es el aspecto más importante de la relación que Pedro Infante sostuvo con su pueblo y lo mantiene el estatus de ser el mexicano más querido en los últimos 70 años. Yo creo que va a seguir así porque los valores se han perdido mucho, y él como mexicano representó una serie de características que lo encumbran a esas dimensiones de santo. Hoy ningún político mexicano posee tal altura.”

Las mujeres de Pedro

–¿Cómo le nació escribir este libro biográfico?

–Es mi tercer libro, el primero salió en 1992. Surgió por una plática, porque por la década de los ochenta yo me juntaba cada jueves y comía con mi papá, mi tío Ángel y unos amigos que lo conocieron. Un día tocamos el tema de que las biografías que en ese momento existían estaban muy mal hechas, con poca veracidad y muchos inventos. “Voy a remediarlo”, pensé.

“Yo les propuse preparar una biografía lo más apropiada posible: ‘Los voy a entrevistar para que la enriquezcan’, dije; el caso es que en 1992 publiqué El máximo ídolo de México. Vida, muerte y leyenda de Pedro Infante, en Ediciones Castillo; se puede decir que mi primera aportación fue corregir los datos que había de su nacimiento y muerte, que eran un verdadero desorden, y fui incorporando su catálogo musical y fílmico que hoy en El ídolo inmortal (la edición de lujo del volumen apareció en 2006) ya está completo, aunque no deja de sorprenderme que sigan saliendo cosas nuevas, como las fotos inéditas que aparecieron este año.”

Hacia 1990, la bailarina, artista de cine y teatro Guadalupe Lupita Torrentera, quien tuvo tres hijos de Pedro Infante, fue entrevistada por Estela Ávila para el libro conjunto Un gran amor. La verdad en la vida de Lupita Torrentera y Pedro Infante (Editorial Diana, febrero de 1991, 143 p.).

–¿A quién amó más?

–Yo creo que a todas en su momento. Pienso que Pedro Infante era una persona fiel, disciplinada, no andaba en antros de borracho, cosa que contribuyó a su posterior grandeza artística. Él se casó con María Luisa León como sabemos, fue su pareja de Sinaloa, siempre la respetó y agradeció el apoyo que le dio; fue su primera mujer, por eso nunca la desprotegió, vaya.

“Con Lupita Torrentera tuvo tres hijos, Margarita la primera que fallece, luego Pedro y Lupita. En otra etapa estuvo con Irma Dorantes, cuando consiguió un divorcio fraudulento para poder casarse con ella, pues la madre de Irma no se la daba, entonces se casa con ella en Yucatán en 1953 y tienen a Irmita. Tons con sus parejas siempre fue muy sólido; sin embargo por ser una persona muy asediada por las mujeres, tuvo sus romancitos por ái con algunas actrices, era dueño de una bonhomía excelente, su personalidad era muy atractiva para ellas, y con un físico muy deseable...”

Infante Quintanilla menciona buenos acercamientos con Marilyn Monroe, Joan Crawford y, particularmente, la guapa hispana Carmen Sevilla.

–Lupita Torrentera afirma que fue el peso de la fayuca que traía Pedro lo que hizo que el tetramotor se desplomara sobre Mérida.

–No… Haz de cuenta que tú eres socio de alguna empresa de transporte y te vas desde Mérida en avión, la compañía en la que viajas el transporte lleva flete y no tiene nada que ver con lo que tú traigas. En el caso de Pedro, traía ropa nueva que le llevaba a todo mundo, dos cajas de whisky, cuatro toneladas de pescado para surtir al D. F. en Semana Santa y unas tres de textiles, tremendas cortinas que iban a colgar en unos cines.

–Curioso que también iban unas mascotas...

–Sí, dos perros y unos changuitos para regalar. Son un misterio. Aparte, Pedro Infante era muy dado a que si alguien le pedía un favor, pos aceptaba. El agravante es que cuando muere no le deja nada a la familia porque no redactó testamento. De los bienes que tenía en Yucatán, en Sinaloa, que en Estados Unidos, nadie heredó nada. ¡Y mira que tenía sus diez Cadillacs, sus cinco Mercedes, unas cuatro motos Harley-Davidson, yips…!

“Yo he tratado de llevarme bien con toda su familia, pero tengo mejor relación cordial y respetuosa con mi prima Lupita que es la que lleva todos los asuntos relacionados con su padre. No nos vemos como yo quisiera, ya sabes cómo es la Ciudad de México, y como ya estamos rucos, es un desmadre vernos más frecuentemente…”

Al morir, El ídolo de Guamúchil dejó pendientes cuatro años de películas ya contratadas, entre las que se encontraba filmar la vida del trovador yucateco Guty Cárdenas.

“Tenía un proyecto para grabar con la tía de Luis Miguel, Rosana Podestá en Italia, e ir a España para devolverles la visita tanto a Sarita Montiel como a Carmen Servilla, de la cual estaba muy enamorado. Y también Carmen, ¿eh? Pero Pedro Infante jamás conoció España.”

–¿Qué proyectos contempla con miras a su centenario en 2017?

–Personalmente yo quisiera presentar esta edición de bolsillo de Océano exprés nuevamente en Bellas Artes, como lo hice con la anterior más lujosa en 2006, pero no he podido proponerlo a mi amigo Rafael Tovar y de Teresa, me parece que está muy ocupado.

“De entrada, el 25 de abril, y te lo pongo como primicia, lo voy a presentar ante mazatlecos radicados en la Ciudad de México, pues tienen su desayuno de todos los sábados últimos de mes en el restorán La Fonda San Ángel, frente a la Plaza San Jacinto, en el segundo piso a las 9 de la mañana.”

En la presentación posiblemente asistirá su prima Lupita, quien ya ha comenzado a preparar magnos eventos para los cien años del inmortal Pedro Infante Cruz, nacido en Mazatlán, Sinaloa, el 18 de noviembre de 1917.   

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