El oscuro entorno del gobernador de Jalisco

sábado, 20 de junio de 2015
En los últimos años, al menos cuatro personas cercanas al gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, han sido ejecutadas: un funcionario de la Sedesol, el hermano de éste, el secretario de Turismo estatal y un excandidato a síndico, además de numerosas “víctimas colaterales”… La guerra protagonizada por el Cártel de Jalisco Nueva Generación azota los niveles más altos de los poderes Ejecutivo y Judicial de esa entidad, una de las más importantes –y actualmente más violentas– del país. MÉXICO, D.F. (Proceso).- El 21 de agosto de 2012, dos meses después de que Aristóteles Sandoval ganara la elección para gobernador de Jalisco, en la comunidad de Nextipac, Zapopan, diversos capos de la droga fueron convocados para “dialogar y pactar una tregua”. El encuentro se realizó en el rancho Los Pinos, propiedad de Arturo Navarro Martínez –cuyo hermano Jaime fue cercano colaborador de Leonel Sandoval, padre del actual gobernador. Pero algo salió mal. En plena reunión un comando llegó y baleó a los presentes. Murieron tres personas: la esposa de Arturo Navarro –Verónica Reynoso Ríos– y dos empleados del lugar. El dueño de la finca logró huir. Lo anterior quedó asentado en la declaración ministerial de Noé Gómez Vázquez El Klein (realizada el 25 de octubre de 2012) y en la de Jonathan García García, Joh­ny El Perro, presentada con posterioridad. Supuestamente ambos son integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). De acuerdo con la averiguación previa 448/2012, el 25 de octubre de 2012 fueron detenidos El Klein y Juan Antonio Benegas Cervantes El Mosco, quienes dijeron pertenecer a esa banda. Aseveraron que su patrón era Carlos Chavolla Rosales El Ojos, y que él les había dicho que “necesitaba que lo apoyaran debido a que iban a platicar con algunas personas para hacer una tregua por cuestiones propias de sus actividades delictivas. “Que únicamente iban a acompañar y apoyar en caso de que se presentara algún problema, hasta que dicen, llegaron a un rancho, entraron una camioneta CRV y dos Odissey, vehículos de los cuales se bajaron aproximadamente 15 sujetos con armas cortas y largas, quienes comenzaron a disparar hacia el interior del rancho. (…) “Refieren desconocer quiénes eran los sujetos que se bajaron a disparar pues a ese lugar fueron convocados miembros de cárteles de Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque, y que los que comenzaron a disparar eran los de las oficinas de Guadalajara, y una vez que concluyó el ataque El Ojos les llamó para que se retiraran del lugar” (sic). La cercanía con el poder Después de la matanza, las autoridades encontraron 32 caballos purasangre en el rancho, así como 1 millón 650 mil 149 dólares. Los Navarro Martínez, además, tenían numerosas propiedades. Documentos oficiales demuestran que poseían 22 viviendas entre fincas, ranchos y departamentos, así como 31 vehículos. Arturo Navarro incluso recibió del gobierno federal el título de concesión de agua 08JAL152551/14AMOC12 para sus haciendas de Zapopan, y formó parte de Procampo. El 28 de agosto de 2012 él declaró ante las autoridades. Dijo que el día del ataque logró huir junto con su hijo, que los caballos eran de carreras y el dinero era para adquirir otro corcel. Por ello exigió que se le regresaran los recursos y los animales. Sin embargo, el 29 de abril de 2013 –ocho meses después de la malograda tregua– Arturo Navarro fue ejecutado en el centro nocturno Sajhara, en Guadalajara. Tres meses después, el 27 de julio de 2013, su hermano Jaime también fue asesinado cuando salía de Nextipac, acompañado por su chofer y por un trabajador del rancho Los Pinos. En aquel momento, Jaime Navarro se desempeñaba como coordinador de Atención a Zonas Prioritarias de la delegación de Sedesol en Jalisco. Era, paralelamente, operador político de Leonel Sandoval Figueroa, padre del actual gobernador. Las causas En el expediente 423/2913-A de la Fiscalía de Jalisco se lee la declaración que un presunto sicario del CJNG, José Luis López Navarro El Huicho, hizo en relación con el caso. Asentó haber escuchado a Óscar Hernández Martínez El Chon, su jefe, ordenar matar al funcionario de la Sedesol –con quien había estado minutos antes en el palenque de Nextipac. En ese documento se incluyen las declaraciones de los supuestos homicidas materiales, quienes detallan cómo le cerraron el paso al funcionario y cómo lo balearon. Uno de ellos –Diego Armando Ayala López El Tachiro– contó cómo los atrapó la policía, que los encontró tratando de abrir una camioneta: “El Canelo (otro integrante del grupo) le dijo a los policías que mejor dejaran las cosas por la paz, ya que nosotros éramos gente de la plaza y que no sabían con quién se metían, y que si se habían chingado a la gente de la Sedesol en Nextipac qué no le haríamos a los policías.” Sin embargo, en otra parte del expediente, los tres supuestos asesinos establecieron que fueron torturados para hacer esas declaraciones y negaron todos sus dichos, incluyendo que formaban parte del CJNG. Proceso habló con fuentes del gobierno de Jalisco, las cuales detallaron que los asesinatos se debieron a las relaciones que personas ligadas a la gubernatura han mantenido con el narcotráfico. Una de las fuentes entrevistadas pone como ejemplo al padre del gobernador, y sostiene que éste recibió recursos del Cártel de Sinaloa a través de Jaime Navarro, quien en retribución fue nombrado coordinador del Movimiento Aristóteles Sandoval por Jalisco (MAS) en Zapopan durante la campaña de 2012. Una historia vinculada El 9 de marzo de 2013 –cuando el gobierno de Aristóteles Sandoval apenas llevaba una semana– un comando ejecutó al secretario de Turismo jalisciense, Jesús Gallegos Álvarez, después de estarlo “cazando” infructuosamente durante dos días. Johny El Perro fue detenido por este crimen. Según declaró, el jefe del CJNG era Nemesio Oseguera Cervantes, “a quien le dicen El Mencho, mismo que controla todo el sistema financiero, grupos de choque en Jalisco. Aquí en Guadalajara se encarga de la plaza Dany Quintero”. El presunto pistolero aseveró que, después de esos dos días “de fracaso”, su jefe inmediato –conocido como El Camarón y quien a su vez dependía de Dany Quintero– le dijo: “‘Mira, cabrón, ya la orden está dada, (…) hay que matar al puto del secretario’. (…) Un bato que conozco como La Chepa, que es pariente del patrón Mencho y pertenece al grupo conocido como Los Quinis, mismos que se encargan de todo el sistema financiero del Cártel de Jalisco y dependen directamente de El Mencho, se fue a platicar con El Camarón, y La Chepa le dijo que si estábamos pendejos, que si no íbamos a poder con el trabajo El Mencho iba a mandar una gente. Le dijo que el trabajo teníamos que sacarlo antes del lunes siguiente. “El Mencho quería que lo matáramos para que no llegara al poder, porque si no iba a dejar entrar a Los Caballeros Templarios a Guadalajara e íbamos a perder la plaza. (El Camarón dijo:) ‘Miren, pendejos, el secretario anda lavando dinero para los putos de Los Templarios (…) y si el señor llega al lunes va a llegar de número uno de la federal, y ya ahí va a corromper a las autoridades y Los Templarios van a entrar a trabajar a nuestra casa como si nada y con la protección de todo el gobierno. (…) Así que ese secretario no puede pasar de este fin de semana”, se lee en la página 37 de la declaración de García García. Más adelante abunda: “Dany Quintero, en atención a las órdenes de El Mencho, ordenó la muerte del hoy occiso Jesús Gallegos Álvarez, y todo esto debido a que el hoy occiso quería invertir dinero para poder llegar al poder y controlar un puesto que le permitiera dejar entrar a Los Templarios”. Fuentes del gobierno de Jalisco expusieron a este semanario que la declaración del presunto gatillero fue modificada por las propias autoridades judiciales del estado, y que en realidad García García culpaba al exsecretario de Turismo de trabajar para el Cártel de Sinaloa. Esto se explicaría por el hecho de que el CJNG y el Cártel de Sinaloa –aliados durante mucho tiempo– se distanciaron a partir de enero de 2015. Así, según diversas fuentes, los funcionarios corrompidos por los sinaloenses buscarían desviar la atención hacia otros cárteles para favorecer la llegada de “sus protegidos”. Esto ocurre porque, supuestamente, en fechas recientes se rompió un acuerdo entre algunas autoridades estatales con el CJNG. Ahora bien, Johny El Perro estuvo vinculado tanto con el asesinato del secretario como con la balacera en el rancho Los Pinos, según se lee en la averiguación previa 448/2012. Este hombre asentó que, tras el ataque en Zapopan, fue buscado por otros miembros de su cártel para recoger los autos en que sus compañeros habían dejado. “Días después se enteró, por comentarios de sus compañeros, que habían accionado en un rancho en el que vivían unos familiares de El Changel, quien una vez que mataron (en julio de 2010) a Nacho Coronel (otrora lugarteniente del Cártel de Sinaloa) rompió con el grupo”, se ve en el expediente. Los familiares a los que se refiere Johny El Perro son Arturo y Jaime Navarro Martínez. La más reciente Las últimas ejecuciones de gente vinculada con Aristóteles Sandoval fueron las ocurridas el 26 de abril pasado, cuando fueron asesinados el abogado Antonio Molina de la Puente y Luis Cortés Villaseñor. Molina compitió en la campaña electoral de 2009, cuando buscó ser síndico de Zapopan. Ahora bien, versiones periodísticas sostienen que el abogado, más allá del puesto al que optaba, sería el sustituto del fiscal de la entidad, Luis Carlos Nájera. Cortés Villaseñor, en tanto se desempeñaba como presidente del Grupo Constructor Segundo Milenio, S.A. de C.V., una de las empresas que edificaron fraccionamientos de Pontevedra, Zotogrande y Villa Verona, en Zapopan. El 13 de junio de 2013, el diario Reporte Índigo publicó un reportaje titulado “El triángulo del lavado”. Ahí se expone que Agustín Espinoza Ron, suegro del extitular de Turismo, fue nombrado “apoderado general judicial para pleitos y cobranzas y actos de administración” en la empresa Fracsa S.A. de C.V. para una compra de terrenos efectuada en 2004, en Zapopan. Esa firma construyó –junto a otras dos, incluida Segundo Milenio– los exclusivos desarrollos inmobiliarios Pontevedra, Zotogrande y Villa Verona. Pero la cuestión es que, detrás de los dueños de los fraccionamientos, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y la Agencia Antidrogas de ese país (DEA, por sus siglas en inglés), se encuentra Juan José Esparragoza Moreno El Azul, dirigente del Cártel de Sinaloa.

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