Bangladesh: la tragedia de los matrimonios infantiles

martes, 9 de junio de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La pobreza, los desastres naturales y los esquemas sociales que menosprecian al género femenino conducen a las niñas de Bangladesh al matrimonio forzado y no consentido, según un informe de Human Rights Watch. Esa situación, agrega, las condena a abandonar la escuela, a arriesgar su vida por tener hijos a temprana edad y cerrarse el horizonte de los futuros posibles. Legalmente, las mujeres de Bangladesh pueden casarse a partir de los 18 años y los hombres a los 21. Sin embargo, entre 2005 y 2013, 65% se unió en matrimonio siendo menor de edad. Peor aún: Una de cada tres tenía menos de 15 años y 2% ni siquiera alcanzaba los 11 años de edad. Lo anterior ocurre, a pesar de que en 2013 las Naciones Unidas felicitaron al país por la “impresionante” reducción de la pobreza y el avance en los derechos de las mujeres y de la niñez, “específicamente en la educación”. El matrimonio infantil obligó a la mayoría de las más de 100 entrevistadas por HRW a abandonar la escuela para dedicarse al trabajo doméstico, aun cuando durante las negociaciones entre familias, el futuro esposo se comprometió a dejarla seguir con su educación. Y debido a la falta de información sobre los métodos de anticoncepción o a la presión de sus esposos, muchas niñas se embarazaron, lo cual induce altos riesgos de fallecimiento durante la gestación o en el momento del nacimiento. Según el informe publicado hoy, debido a su “inmadurez física”, las adolescentes de entre 10 y 14 años tienen un riesgo de fallecer durante el parto cinco veces mayor a las mujeres de entre 20 y 24 años. Más: La tasa de mortalidad de los niños nacidos de madres menores de 20 años es superior en 50% a la de los bebés nacidos de mujeres mayores. El infierno de las niñas no se detiene en el hospital, sino también en sus nuevos hogares. D acuerdo con HRW, 60% de las mujeres casadas en Bangladesh sufrieron un abuso por parte de su esposo y “existe una correlación fuerte entre el matrimonio infantil y un riesgo incrementado de padecer violencia conyugal”. Una vez casadas, las niñas o adolescentes se encuentran a la merced de su familia política. Algunas se convierten en “prisioneras virtuales de sus hogares”. Asimismo, difícilmente pueden negar a su esposo el acto sexual, aunque no estén de acuerdo con ello. Los testimonios de las niñas violadas o golpeadas por sus cónyuges, que HRW transcribió en el informe, son escalofriantes. Miseria, la razón El motivo principal por el que las familias conceden a sus hijas en matrimonio es la miseria, de acuerdo con el informe de HRW. “No tengo el dinero suficiente para darles de comer a mis hijas”, aseveró una madre a los investigadores de la organización de derechos humanos, quienes subrayaron la correlación positiva entre el acceso a la educación y el matrimonio infantil forzado. La pobreza endémica se ve agravada por los desastres naturales, ya que Bangladesh sufre regularmente de la furia de la naturaleza con efectos devastadores ampliados por las deficientes políticas públicas en obras, infraestructura hidrológica o la agricultura. Ante los cada vez más frecuentes huracanes e inundaciones, los campesinos se encuentran en primera línea. A raíz de la destrucción de las pequeñas explotaciones agrícolas y de viviendas enteras, miles de familias pierden su única fuente de ingreso, caen en la miseria y padecen hambrunas. “Nuestras cosechas fueron destruidas en siete de los 10 años pasados”, lamentó la madre de una niña casada a los 14 años. De acuerdo con el informe, 70% de las niñas que crecen en ámbitos rurales se casaron sin alcanzar la mayoría de edad, contra 53% de las que viven en zonas urbanas. Aunado a las necesidades vitales, en las localidades más pobres de Bangladesh se empieza a ejercer una fuerte presión social para obligar a los padres a casar a sus hijas a partir del momento en que éstas entran en la pubertad, resalta HRW. La presión viene tanto de los líderes del pueblo como de las miradas insistentes de los hombres, pasando por el pavor que causa la idea de que las hijas pudieran tener relaciones sexuales antes del matrimonio o incluso que quisieran casarse por amor. En las entrevistas realizadas por la organización, los familiares de las niñas casadas repitieron las nociones de “dignidad”, “honor” o “vergüenza”. Algunos hombres, jóvenes o ya adultos, acosan a las niñas y adolescentes y utilizan el carácter estrictamente prohibido del sexo extramatrimonial como forma de chantajearlas, ya que “la fragilidad de la reputación implica que el futuro de una niña puede fácilmente ser dañado por rumores”. Los padres que se niegan a someter a sus hijas al matrimonio forzado pueden ser blanco de hostigamiento o “incluso de asaltos”, y no reciben apoyo de la policía y las instituciones. De la misma manera, ponen en peligro la integridad y hasta la vida de sus hijas. Una víctima violada a los 14 años contó a HRW: “(El violador) temía que mis padres me casaran con otra persona, por eso me hizo esto”. De la agresión sexual nació un bebé que el criminal utilizó para forzarla a elegirle como esposo. “Las niñas que buscan ayuda en sus familias para luchar contra el acoso encuentran a veces que la solución es el matrimonio infantil”, lamentó la organización. Y muchas veces las niñas aceptan el matrimonio por “su sentimiento de responsabilidad respecto a los impactos que tendría el fracaso sobre el resto de su familia al no casarse”. La ley de Bangladesh prohíbe el pago de una dote de los padres de la mujer a la familia política desde 1980. Sin embargo, esta práctica se lleva a cabo de manera casi sistemática, excepto en el caso de que la futura esposa sea una niña. Por lo anterior, muchas familias prefieren entregar a sus hijas sin pagar dote que esperar a que crezca y desembolsar un dinero que difícilmente conseguirán. Según la organización HRW, si bien el gobierno de Bangladesh aseguró desde 2009 que haría de la lucha contra el matrimonio infantil una prioridad, la primera ministra del país, Sheikh Hasina, aseguró que sus esfuerzos han sido “insuficientes”. La organización incluso se alarmó ante la “mala dirección” a la que tiende el gobierno al proponer la disminución de la edad legal del matrimonio a 16 años. En términos de educación, la organización internacional resaltó que los útiles escolares y algunos libros todavía representan un costo imposible de desembolsar por muchas familias, sobre todo después de la primaria. Asimismo, la estructura machista de la sociedad genera que las familias más pobres le den prioridad a la educación de sus hijos ante la de sus hijas o prefieren no enviar a las niñas a la escuela ante el temor de las agresiones. En cuanto a la reducción de la pobreza, HRW subraya que muchos programas sociales no llegan hacia las personas que los necesitan, ante condiciones de miseria crónica o a raíz de los desastres naturales.  

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