Decepción por reformas, un factor más en desplome del peso

martes, 11 de agosto de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Vapuleado por el entorno internacional, el peso se convirtió en una moneda vulnerable en lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto. Lo que es peor, en menos de un año el peso rodó cuesta abajo: Según los Criterios Generales de Política Económica 2015, la Secretaría de Hacienda pronosticó un tipo de cambio promedio de 13 pesos por dólar, sin embargo, para mediados de año cada billete verde se cotizó en más de 16 unidades. Aún más, si tomamos en cuenta diciembre de 2012, fecha en que arrancó la administración de Peña, al cierre de julio pasado, el peso sufrió un desplome de 22.8%, afectado principalmente por la caída en el precio del petróleo, la inminente alza de las tasas de interés en Estados Unidos, la incertidumbre financiera en Europa, así como la desaceleración económica en China. Si bien estos factores son los detonantes del retroceso del peso frente al dólar, nuestra moneda tiene otra cara que muestra su mayor vulnerabilidad: el decepcionante resultado de las reformas, los problemas sociales y de inseguridad, además del soso crecimiento económico. El economista y actual director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), José Luis de la Cruz, observa que “esta depreciación de la moneda refleja un problema estructural de la economía mexicana, al mismo tiempo que esta situación coyuntural que se vive a nivel mundial”. En el caso de México, explica, existen algunas variables que exacerban esta incertidumbre, como el débil crecimiento, los problemas políticos y sociales que se viven en el país y el fracaso de algunas reformas que se implementaron y en las que se tenía una fuerte esperanza, entre ellas la energética. Y detalla que el resultado de la Ronda Uno, donde no se obtuvo lo esperado, ha venido a exacerbar esta incertidumbre de qué tan rápido México podría crecer. Luego puntualiza que la salida de capitales del país y, por ende, la depreciación de nuestra moneda, ocurren por diferentes circunstancias con determinado peso específico. El también profesor de cátedra en doctorado de Ciencias Financieras de la EGADE Business School en el campus Ciudad de México y de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, ejemplifica: Al final del día no se puede entender lo que ocurre en México en algunas regiones como Michoacán, Tamaulipas, en el propio Estado de México, sin que eso inhiba lo que es la actividad productiva y es algo que se conoce a nivel internacional. –Por el lado de las reformas, ¿la percepción es de fracaso o que aún pueden dar resultados? –Empiezan a hacer diferenciaciones. Es muy claro que algunas reformas como la laboral, la hacendaria y la educativa en el corto plazo no van a generar resultados positivos. En realidad de la que se tiene una perspectiva más favorable y en la que descansaba la mayor parte de la confianza es la energética. Ahí es en donde me parece que el resultado de la Ronda Uno fue un dato decepcionante para los inversionistas. La siguen considerando atractiva, pero sin soslayar que no tiene el impacto deseable. El autor del libro México: crisis social de un modelo económico agrega que es muy claro que la incertidumbre de los sistemas financieros y aun en el sistema productivo global han generado una salida de capitales de México y una especulación sobre qué tanto permanecerá la volatilidad en los mercados. Banxico entra al quite a destiempo En efecto, de acuerdo con el análisis del IDIC, ¿La coyuntura rebasa las reformas estructurales?, prácticamente todas las semanas se tienen eventos externos que contribuyen a una mayor depreciación del peso, el más reciente la medida devaluatoria anunciada por las autoridades monetarias de China. Con ello el país asiático intenta impulsar sus exportaciones a costa de incrementar la competitividad de las mismas mediante la manipulación del tipo de cambio. Por el contrario en México, señala el reporte avalado por De la Cruz, se intenta evitar una depreciación mayor inyectando cantidades millonarias de dólares a un mercado cambiario que vive una creciente especulación. Así, la Comisión de Cambios decidió incrementar el monto de la subasta a 200 millones de dólares diarios, a través del Banxico, desde los 56 millones anteriormente ofrecidos ante la creciente volatilidad en el mercado cambiario. No sólo eso, la misma comisión decidió disminuir el rango de depreciación de nuestra moneda a 1% desde el 1.5% de un día a otro, para inyectar otros 200 millones de dólares adicionales. El problema es que, desde la perspectiva de José Luis de la Cruz, el banco central y la SHCP no actuaron a tiempo. “Desde mi punto de vista se tardaron en reaccionar, es decir, la acción que puede considerarse como positiva ha tratado de contener esta especulación, aunque me parece que no llegó a tiempo. Cuando el peso estaba rebasando los umbrales de los 16 pesos por dólar, me parece que era una señal lo suficientemente fuerte para prevenir que el dólar alcanzara los niveles que ahorita tiene, los 16.60, 16.70 (en ventanilla bancaria) y que en última instancia están encareciendo la estructura productiva, comparte a Apro. Depreciación permea a industria Y en el sector empresarial ya también se encendieron las luces de alerta. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) advirtió que de continuar la tendencia al alza del dólar, ese sector no seguirá conteniendo el encarecimiento de insumos, bienes y servicios importados y se trasladará al consumidor. En el mismo sentido, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) adelantó que cuando la depreciación se transmita a los productos adquiridos por el consumidor, la inflación se podría disparar a tasas superiores al rango propuesto por el Banxico, que es del 3% (+/- un punto porcentual). De hecho, en entrevista radiofónica, Rodrigo Alpízar, líder de la Canacintra, alertó que “con un escenario de esta magnitud podría registrarse un nuevo recorte presupuestal en lo que resta del año, ya que aunado a este entorno internacional no se han acabado de percibir los efectos del desliz del dólar sobre el peso, a lo que se suman los efectos de los fenómenos meteorológicos sobre el ciclo económico”. –¿La depreciación aún no se refleja en la inflación? –se le cuestiona al director del IDIC. –Digamos que no ha llegado al consumidor final, aunque sí está presionando a las empresas, las cuales están absorbiendo estos primeros shocks. También es muy claro que algunas ya contaban con coberturas, las empresas más grandes que tienen más intercambio internacional ya habían hecho esa cobertura de riesgos en el tipo de cambio y seguramente eso ayudó –aclara José Luis de la Cruz. Pero al final del día, la magnitud y persistencia parecen ser un factor de presión como lo han señalado algunas cámaras empresariales y como el propio gobierno y el Banxico empiezan a reconocer, puntualiza el especialista. Peso “estable” contra otras monedas emergentes Con todas las carencias estructurales que evidencia el peso, es una de las monedas menos depreciadas ante el dólar si se le compara con otras economías emergentes, gracias a su cercanía comercial con Estados Unidos. Por ejemplo del inicio de año a la fecha, nuestra moneda depreció 9.47% frente al dólar. Mientras que el real brasileño ya lleva pérdidas de 32.51%; el peso colombiano ha retrocedido 23.65%, y la lira turca se desplomó 19.10%. En el mismo periodo el peso chileno tuvo una caída de 11.78%; el ringgit de Malasia tuvo pérdidas del 11.97%, mientras el rublo ruso disminuyó su valor en 10.29%, según estimaciones de CI Banco. Banamex Citi explica en una Nota especial sobre el peso mexicano que la gran mayoría de las monedas emergentes se están cotizando cerca de sus niveles más débiles respecto del dólar, en por lo menos los últimos 10 años. Por otro lado, el reciente debilitamiento del peso mexicano en términos reales ha registrado un ritmo más gradual en comparación con 2009, cuando la economía se desplomó más de 4%, y de 2012, año en que el PIB estadunidense comenzó a caer. Para el también exdirector de Análisis Macroeconómico y subdirector de Estudios Financieros de la SHCP la explicación de la “relativa fortaleza del peso” radica en que México es muy cercano a la Unión Americana. “Lo positivo que tiene México es su relación con Estados Unidos, al final de cuentas, es que tiene una evolución más favorable en algo ha ayudado a México, por ejemplo, en el sector automotriz, que durante el primer semestre creció bien y, en términos generales y relativos, México tiene más ventajas por la cercanía con el vecino país del norte, mientras otras economías sufren de manera directa la desaceleración global”. Panorama incierto Vulnerable el peso, factores externos en el futuro, por ejemplo la inminente alza de tasas por parte de la Reserva Federal estadunidense (Fed), podría resentir un ajuste mayor al término de 2015. “Es probable que sea al final de año. En estricto sentido económico hay ciertos sectores en que todavía no se reactivan, como la industria manufacturera, que no está teniendo tan buenos resultados, como en otros sectores, y eso sería suficiente para pensar que el ajuste vendría a final de año”, señala el economista miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SIN). Sin embargo, aclara, en la Fed hay voces que empiezan a presionar para subir las tasas y entonces el argumento es que quieren atraer capitales hacia su país. Y remata: “Lo anterior es contraproducente para el peso porque obligaría a un alza de tasas en México y otros países, y esto provocaría la incertidumbre sobre la viabilidad del resto de las economías y con ellos se aceleraría la depreciación de la moneda”. Entonces la inflación en México, que actualmente toca sus niveles más bajos, se podría disparar.  

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