PRD, el voto de castigo

martes, 4 de agosto de 2015 · 13:49
México D.F., (apro).- La debacle del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en las elecciones intermedias del pasado 7 de junio fue producto de una combinación de factores: la división interna propiciada por la firma del Pacto por México en 2012, la penetración del crimen organizado en su estructura, y su acercamiento con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Pero el declive se recrudeció aún más en la capital del país porque la ciudadanía dio un “voto de castigo” al perredismo por la mala elección de sus candidatos, la corrupción imperante en las delegaciones políticas que administraba y, sobre todo, por el mal gobierno de Miguel Ángel Mancera. En lo anterior coinciden los dirigentes de las corrientes Foro Nuevo Sol (FNS), Vladimir Aguilar; de Patria Digna, Carlos Sotelo; de Nueva Izquierda (NI), el secretario de Asuntos Internacionales del PRD, Irán Moreno, y el expresidente nacional del PRD, Jesús Zambrano. Zambrano sólo disiente de un punto de sus compañeros, la petición que harán en el Consejo Nacional que se realizará este fin de semana para solicitar las renuncias del dirigente nacional, Carlos Navarrete, y del secretario general, Héctor Bautista. De avanzar esa propuesta, se concretaría en el Congreso Nacional Extraordinario de noviembre próximo. Y es que los perredistas están enojados con su dirigencia no sólo por el Pacto por México, sino por la imposición de candidaturas, la elección de malos aspirantes y el intento de reducir o desaparecer a las corrientes internas como Movimiento Progresista, creada por Ebrard e IDN, encabezada por Bejarano, además de su desvinculación con la militancia y con la sociedad. El costo fue el voto de castigo por parte de la ciudadanía y de los perredistas. El PRD pasó del 12% que tenía en 2009 en la intención del voto al 10.8% en 2015. La caída obedece a que muchos perredistas molestos por la conducción del partido buscaron otras opciones, como Movimiento Ciudadano o de plano se sumaron a las campañas de Morena, según refiere el documento elaborado por la IDN, intitulado “Elecciones 2015: Balance y Plan de Acción”. “Por mandato de ley y por estrategia política Morena decidió jugar sola, polarizar con el PRD y tratar de desfondarlo; no logró rebasar al PRD, pero le infringió una dolorosa derrota en la capital del país. En otros estados como Tabasco, Guerrero, Michoacán, la presencia de Morena se quedó muy por debajo de su expectativa”, afirma. En otros tres documentos elaborados por separado por Irán Moreno de NI, Saúl Escobar y Pablo Gómez, representante del PRD ante el Instituto Nacional Electoral (INE) reconocen que los rebasó Morena en el DF. Renovarse o morir La conducción de Navarrete, miembro de la corriente de Nueva Izquierda, disgustó a liderazgos de ese partido y a su militancia al punto de ir4se del partido de manera gradual. El 5 de mayo pasado, en su 26 aniversario, reconoció que hasta el 2012 tuvieron figuras emblemáticas. Los entrevistados coincidieron que estas deserciones también influyeron en el resultado electoral. En septiembre de ese año, renunció al perredismo Andrés Manuel López Obrador, quien fue dos veces su candidato presidencial. En noviembre de 2014 hizo lo mismo Cuauhtémoc Cárdenas; en enero de 2015, Alejandro Encinas y un mes después, Marcelo Ebrard. Vladimir Aguilar, de FNS, asegura que el PRD superó la prueba de sobre vivencia ante el surgimiento de Morena, perdieron solamente dos puntos respecto a la elección intermedia de 2009, “pero también hay que reconocer –dice--, que el partido tiene un daño estructural empezando por el DF”. Comenta que preveían una catástrofe en materia electoral, tomando en cuenta de los liderazgos que renunciaron al partido. Pero a pesar de esto, indica, lograron triunfos electorales. Considera que la única opción del PRD en la actualidad es “transformarse o morir”. Ese cambió se dará cuando se termine con las buenas relaciones con el gobierno, sentencia. Al interior, añade, se debe “volver a democratizar al PRD, volverlo más incluyente y vincularlo a la ciudadanía y reestructurar la dirección nacional y varias estatales”, señala. En el análisis de FNS, si la izquierda se uniera, es decir Morena, PRD, MC y PT, con los resultados actuales obtendría 28.19% de la votación y tendría 66 distritos federales y 123 diputados federales: 56 del PRD, 35 de Morena, 26 de MC y 6 de PT. Carlos Sotelo, de Patria Digna, comenta que es el fracaso de una estrategia de la actual dirigencia del PRD “de privilegiar la cercanía con el poder en vez de priorizar la oposición al poder”. Asegura que el partido abandonó el camino construido desde su creación el 5 de mayo de 1989 en alianza con movimiento social y sectores indispensables en la lucha para derrotar al régimen neoliberal. “O nos corregimos, corremos el riesgo de mantener esta ruta de declive, de deterioro”, sentencia. Zambrano, quien palomeó a los candidatos en la capital, junto con el exsecretario de Gobierno del DF, Héctor Serrano, reconoce retrocesos electorales relacionados con el funcionamiento del partido, como el agotamiento del esquema de corrientes internas porque se convirtieron “todas ellas, incluida Nueva Izquierda, en grupos de presión, de interés”. El expresidente del PRD aceptó que debe cambiar el modo de elegir candidaturas porque respondieron a cuotas de grupos. El será diputado federal por la vía plurinominal, pues encabezó la lista de la cuarta circunscripción. Eso impidió, añade, que el partido se abriera a las candidaturas externas o ciudadanas. “Hay un llamado de ciertos sectores de la sociedad hacia el PRD. O superamos problemas, vicios que a la vuelta de 18 años de gobiernos continuos en la mayoría de las delegaciones o del Distrito Federal, pareciera que se les olvidó a muchos gobernantes que llegamos ahí para cambiar cosas no para hacer lo que hacía el viejo PRI”, indicó Zambrano, uno de los abajo firmantes del Pacto por México como dirigente nacional del PRD. En su opinión, el PRD debe renovarse para dejar en claro que es un partido de oposición, con sus propuestas propias y no avalarán ninguna medida que afecte a la ciudadanía. La última llamada El reto para los llamados partidos de izquierda: PRD, PT, MC y Morena es, para IDN, si lograrán unificarse en torno a una plataforma común en la Cámara de Diputados o seguirán en la confrontación, principalmente el PRD y Morena. “El PRD debe mandar un mensaje claro de buscar la unidad. El mensaje de Morena ha sido de confrontación y descalificación del PRD, busca desfondarlo y crear la percepción de que son la fuerza que sustituirá al PRD en el espectro de la izquierda. La ruta de la unidad no es fácil, la fractura del PRD y Morena y las elecciones del 2015 han dejado agravios y resentimientos que deben superarse”, considera. Reconoce que la relación con Morena y MC no es la mejor, aunque la presencia de Marcelo Ebrard por el partido naranja representa una opción para la candidatura presidencial del 2018. La de Morena está definida con López Obrador, si su estado de salud se lo permite, como ha dicho. “Se deben tender los puentes pensando en unificar la oposición de la izquierda al PRI y al gobierno de Peña Nieto”, señaló. Antes, indicó, debe promoverse una reforma interna que vaya de la mano del relanzamiento de la línea política del perredismo para recuperar la credibilidad y la autoridad política con la ciudadanía. “Tal vez sea ésta, sin ánimos fatalistas, la última llamada para el PRD”, sentencia. Irán Moreno, en su documento y en entrevista, reconoció que las expectativas creadas por su corriente, NI, a la que pertenece Navarrete, eran de obtener entre el 16 y 17% de la intención de voto, basándose en ganar las gubernaturas de Michoacán y sostener la de Guerrero, refrendar las 14 jefaturas delegacionales que administraban y tener más diputaciones federales y locales. “Pero esto no sucedió por lo erróneo de nuestros gobiernos y por la mala administración de la crisis causada por lo sucedido en Iguala, Guerrero y por un tercer elemento circunstancial que también influyó de manera no significativa pero la final influyo que fue el cambio de candidato a gobernador en el estado de Guerrero”, pues en un principio sería Armando Ríos Piter, alias El Jaguar, quien no quiso contender por la candidatura, pese a tener la estructura en la entidad y fue sustituido por Beatriz Mojica. En su opinión, se debe terminar con “el presidencialismo exacerbado” que hay en el PRD. “Observo necesario un cambio de actitud del presidente del partido aceptando con humildad que este debe ser un esfuerzo colectivo. Requerimos un nuevo CEN que acompañe al Presidente y Secretario General y que lo cuestione, requerimos un CEN con oficio político, que se relacione verdaderamente con el movimiento social, sindical, juvenil, parlamentario y de gobierno”, propone en su documento “Elecciones 2015. Mirando Hacia Adelante” que leyó en la reunión de NI tras los comicios. Consideró necesario recuperar la política social, sindical, juvenil y social en el partido. Llamar a sindicatos, académicos, estudiantes, movimientos sociales, movimientos juveniles, organizaciones no gubernamentales, empresarios y trabajadores, para discutir, debatir, criticar y proponer una identidad de izquierda y partidaria, de los que se alejó. Escobar, por su parte, destaca que los resultados en la capital representan una “caída severa” para el partido, originada por la corrupción de los gobiernos delegacionales, los errores del gobierno de Mancera, el desastre de la Línea 12 del Metro, el Pacto por México y la alianza con el PRI y el presidente. Pero la caída del PRD no se limitó a la Ciudad de México, indica. El desplazamiento de los electores de la izquierda del PRD hacia Morena tuvo lugar en 17 entidades, es decir más de la mitad del país. Asimismo resalta que en Baja California, Baja California Sur, Campeche, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Sonora, Tlaxcala y Veracruz, Morena se haya convertido en la tercera fuerza”, reconoce. En su opinión, el abandono de los votantes de izquierda toma pues una dimensión más amplia: fue un voto de repudio al perredismo por sus alianzas pactistas, su corrupción interna y el manejo sectario de los pequeños grupos que lo controlan. Para cambiar el rumbo del PRD, pide, los grupos oligárquicos deberían renunciar a esa condición, renovar al partido, dejar de proteger y fomentar gobiernos clientelares y funcionarios corruptos que son parte, directa o indirectamente, de esa red. Cambiar de línea política por una más independiente frente a la Presidencia de la República. “Pero hasta ahora, la respuesta de los grupos dominantes ha sido la de escabullir cualquier forma de autocrítica, minimizando el desastre. No se ve un deseo de cambio ni mucho menos la intención de modificar el control faccioso que mantienen sobre el partido”, criticó. Para Pablo Gómez, aunque se pretenda disimular, el PRD sufrió una derrota electoral en la Ciudad de México. “La verdad es que Morena superó en votos al PRD y que aquél partido es la principal fuerza electoral de la ciudad”, reconoce en el texto “El PRD frente a su derrota electoral”. “Parece que la respuesta debería tomar en cuenta que el PRD ha sufrido un proceso de descrédito debido a que la corrupción ligada a la administración pública sigue siendo alta en la percepción de la ciudadanía; a que la gestión pública de los delegados y delegadas se ha concentrado en los grupos que conforman la clientela perredista”, entre otras cosas, a las que agrega “un elemento que ha calado fuerte en la conciencia ciudadana del país pero en especial en la Ciudad de México: la tragedia de Iguala en la que existió evidente responsabilidad política del PRD como partido político nacional”. Las cifras En cuanto a los partidos de izquierda, el PRD obtuvo el 10.8%, Morena el 8.3, MC 6.09 y el PT 2.8%. La votación total suma 25.19 por ciento, el 6.9 por ciento más que en 2009. “Esto significa que una parte importante del voto que perdieron los partidos de derecha en esta elección (10%) lo capitalizó la izquierda”, indicó el análisis de IDN. En el caso del PRD, del 2009 a 2015, ambas elecciones intermedias, incrementó su votación en casi 100 mil votos, pero redujo su porcentaje al pasar del 12.1 al 10.8% de la votación. En el DF perdió 106 mil 777 votos, pasando del 24.9% al 19.8 por ciento, respecto a los mismos años. El DF fue la peor derrota del PRD en su historia, pues Morena es la primera fuerza política de la capital del país. Tendrá 22 diputados contra 19 del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). Tendrá cinco delegaciones. Ganó 35 en todo el país y tendrá 35 diputados federales, contra 56 perredistas; en 2009 lograron 71 curules y de 14 delegaciones, sólo conservó ocho.

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