Miguel Dimayuga, crónica de una foto premiada

jueves, 10 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (Proceso).- En el primer plano se observa a un menor con un arma larga en su mano derecha. Va con otros hombres armados en la parte trasera de una camioneta. La instantánea se titula El niño autodefensa rumbo a la toma de Los Sandoval, en territorio michoacano. Con ella, el fotógrafo de Proceso Miguel Dimayuga obtuvo el Premio Nacional de Periodismo 2014 por parte del Consejo Ciudadano el miércoles 2. El 18 de febrero de 2014 la foto premiada se difundió en proceso.com.mx acompañada de un texto del propio Dimayuga titulado “La Kika”, 14 años, el más pequeño de los autodefensas, que se reproduce a continuación: Apenas sabe leer. Hace dos años abandonó los libros para volverse puntero –halcón– al servicio de Los Caballeros Templarios. Uno de sus jefes, El Tucán, hasta hace poco azoraba Parácuaro y Antúnez. Ahí le pagaban mil 500 pesos semanales, dinero que llevaba a su madre para ayudar con la manutención de la casa y de sus dos hermanos “más chiquillos” que él. Le apodan La Kika. A sus 14 años ya sabe qué es ser castigado por robar y qué es cambiarse de bando. Hace dos meses se unió a los grupos de autodefensas. Ahora porta una playera, que le llega a las rodillas, con la leyenda “por un Chiquihuitillo libre”, su pueblo, al que va a regresar “nomás que le den chance”. Y cuando se le pregunta si ahora está mejor, responde de prisa: “La neta, sí”. Empuñando su juguete favorito, un AR-15 con culata y cañón recortados, de tamaño perfecto para sus pequeñas manos, va con las pestañas, el pelo y todo lleno de esa tierra fina que levantan las 10 camionetas que avanzan por desoladas comunidades de casas baleadas y lujosas viviendas abandonadas, sin temor a los escarpados cerros antes usados por los templarios para emboscar a sus enemigos, mirando altivo a los pocos pobladores que se atreven a curiosear, asombrados por su cuerpecito de niño asomado por el quemacocos de una lujosa camioneta dorada. La Kika recibe un trato preferencial porque, a diferencia de los demás “punteros”, él no llena costales de tierra para la barricada de la polvorienta y calurosa ranchería recién tomada por la caravana de trocas llenas de hombres armados. Sólo mira a sus compañeros fumar orondos churros de mota. Al menos frente a los extraños, él sólo consume tabaco. Este autodefensa de 14 años les arranca risotadas a los mayores cuando trata de montar una mula que estaba amarrada bajo un árbol, cuando cerrojea una pistola y cuando manda “a la verga” a los que se burlan de su falta de elocuencia ante el reportero que lo cuestiona, que le toma fotos. Aclara que más que a la cámara, teme que sus antiguos patrones lo vean en la televisión y “lo vuelvan a mecatear”. Cuando quede limpio de templarios, dice La Kika, piensa en trabajar, aunque no sabe en qué. “En ninguno de esos”, responde apresurado cuando se le pregunta si quiere ser campesino, obrero o futbolista, pero reconoce que el dinero llama su atención, mientras mira de reojo los fusiles con mira telescópica que cargan tres chamacos apenas más grandes que él, que escuchan sus respuestas a poca distancia, como cuidando al miembro más pequeño de los autodefensas. [gallery type="rectangular" ids="371779,368788,368235,366588,364717,364652,364650,364712,363155,363008"] “La Casa Blanca”, investigación galardonada El jurado ciudadano que revisó los trabajos estuvo integrado por Manuel Falcón, Alfredo Aranda, Benito Taibo, Daniel Moreno, Edmundo Segura, Héctor Alvarado, Igor Vivero, Javier Esteinou, Manolo Victorio, Marco Lara Klahr y María Elvira Santamaría. En la categoría de Reportaje/Periodismo de investigación se otorgó el Premio Nacional a Carmen Aristegui, Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta, Sebastián Barragán y Gustavo Varguez por la investigación La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, que puso en evidencia un conflicto de interés entre el titular del Ejecutivo y Grupo Higa, su constructora favorita. Al comentar el premio, Carmen Aristegui expresó, en su artículo de Reforma, el viernes 4: “En el más puro estilo del surrealismo mexicano, los periodistas que seremos premiados con el más importante galardón del periodismo nacional, fuimos echados, de la peor manera posible, del espacio en que desarrollábamos nuestra tarea, precisamente por realizar este y otros trabajos de investigación periodística.” Para la mejor crónica, el galardonado fue Hugo Roca Joglar por Lo que me dice el amor (Mahler en una cantina de Irapuato), publicado en la revista Replicante. A su vez, el equipo de Uniradio obtuvo el premio a mejor cobertura noticiosa por el caso del derrame de tóxicos de una minera de Grupo México en las aguas del Río Sonora. En el género de entrevista, Erika Martínez Prado ganó con su texto Vivir para matar, publicado en el periódico El Norte de Ciudad Juárez; en el de cartón, Darío Castillejos Lazcares fue premiado por su trabajo Justicia en crisis, publicado en El Imparcial de Oaxaca. En la categoría de divulgación científica, Jaime Kuri Alza y el equipo de producción de TV UNAM obtuvieron el galardón por el programa El penacho de Moctezuma, plumaria del México antiguo, transmitido por el canal universitario. Rafael E. de Hoyos obtuvo el premio en la categoría Artículo de Fondo/Opinión con su texto La evaluación que no evalúa, publicado por la revista Nexos. Al fotógrafo Pedro Valtierra le dieron un reconocimiento por trayectoria periodística. También hubo menciones honoríficas para los textos Tienen secretaría asesores patito, de Zorayda Gallegos, publicado en El Universal, y La vida perdurable, de Yain Joel Rodríguez Alvarado. En total se inscribieron mil 265 trabajos, de los cuales 53.87% fueron registrados por periodistas de distintas entidades del país y el 43.13% restante fueron de comunicadores del Distrito Federal. La ceremonia de premiación se efectuará este viernes 11 en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Los autores de los ocho trabajos galardonados recibirán una réplica de la estatuilla “El Águila”, de Juan Soriano, un diploma y 50 mil pesos.

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