Adalberto Tejeda, exembajador en España, pieza clave en ataque a Trotsky

lunes, 21 de septiembre de 2015 · 18:21
MONTERREY, N.L. (apro).- El primer atentado contra el revolucionario ruso León Trotsky, en mayo de 1940, se planeó en la residencia del exgobernador de Veracruz y exembajador de México ante el gobierno Republicano Español, Adalberto Tejeda Olivares, localizada en la calle Viena 55, a unas cuantas casas de donde habitaba el fundador del Ejército Rojo. Así lo destaca Leandro Sánchez, quien fungía como jefe del Servicio Secreto de la policía que investigó el atentado, en su libro Así asesinaron a Trotsky. “Le he llamado a usted mi coronel, porque he recordado cosas que pueden ser de extraordinaria importancia para el esclarecimiento del asunto”, soltó a Leandro Sánchez el excombatiente en la Guerra Civil Española, Néstor Sánchez Hernández, en ese momento el único detenido por el ataque ocurrido la madrugada del 24 de mayo de 1940. Después de varios días en prisión, recordó que ‘Felipe’ o ‘El Judío francés’, quien orquestó el asalto a la fortaleza en Coyoacán, le proporcionó un número de teléfono por si necesitaba comunicarse directamente con él. “Me dijo: Voy a darte un número de teléfono... pero te prohíbo terminantemente que lo apuntes en ninguna parte; debes retenerlo en la memoria”. –¿Recuerda todavía ese teléfono? --cuestionó el jefe policiaco. –Perfectamente --respondió Néstor. –Pues démelo en seguida. Tras recibir el número, el coronel Leandro Sánchez se dirigió inmediatamente a la central telefónica y retuvo a la operadora hasta que le proporcionó la dirección. Al recibirla, el jefe del Servicio Secreto se quedó mudo por la sorpresa. “Descubrí de repente que había tenido al famoso judío francés a dos pasos de mí, al alcance de mi mano, y no lo había detenido. Ganas me dieron de golpearme a mí mismo”. En su libro titulado Así asesinaron a Trotsky, Leandro Sánchez decidió no publicar la dirección ni el nombre del dueño, simplemente mencionó el sitio como la casa de la “Villa de las Acacias”. Setenta y cinco años después, puede asegurarse que la dirección que le proporcionaron en la central telefónica fue la de la calle Viena 55, en Coyoacán, una residencia ubicada a dos cuadras de la fortaleza de Trotsky, que entonces tenía el número 19 y era la última vivienda de la polvorienta calle donde terminaba el poblado. Leandro Sánchez ya había investigado a los habitantes de esa residencia, y en una ocasión alcanzó a observar a un hombre que la abandonaba. Estuvo a punto de “echarle el guante” al actor intelectual del primer intento para asesinar a Trotsky: el agente soviético Leónidas Eitingon, ‘Felipe’ o ‘El judío francés’, jefe de la División de Servicios Especiales del   Comisariado del Pueblo para asuntos Internos (NKVD por sus siglas en ruso), responsable de eliminar a los enemigos de José Stalin en el extranjero. Eitingon operó y vigiló el atentado que desde ese lugar encabezó David Alfaro Siqueiros y un grupo integrado por al menos 20 cómplices. El jefe del servicio secreto decidió omitir el número y el nombre del propietario, debido a que era un alto diplomático muy cercano al presidente de la República, Lázaro Cárdenas, y amigo de su superior, el general José Manuel Núñez, titular de la Policía en aquel entonces. El dueño de la casa era el coronel Adalberto Tejeda Olivares, el anticlerical gobernador de Veracruz en dos períodos, quien además buscó la presidencia de México con el Partido Socialista de las Izquierdas. Derrotado por Cárdenas, éste lo designó ministro plenipotenciario de México ante el gobierno francés, y en 1938 lo acreditó como embajador de México ante el gobierno Republicano Español, cargo que mantuvo hasta que los republicanos fueron derrotados por el general Francisco Franco. En España, Tejeda Olivares se convirtió en fiel colaborador del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. Ayudó a la Unidad de Servicios Especiales que encabezaba Eitingon a preparar el crimen del exiliado ruso en México. El embajador proporcionó salvoconductos para que los hombres seleccionados por Moscú para asesinar a León Trotsky llegaran sin problemas a la capital mexicana, como exiliados políticos antes de que concluyera la Guerra Civil. Además, los protegió durante su estancia en la capital mexicana y les “rentó” su residencia de la calle Viena 55 para que desde ella vigilaran, tomaran fotografías y observaran los movimientos de los policías y guardias que protegían la fortaleza de Coyoacán donde vivía el creador del Ejército Rojo. Gracias a la vecindad con la casa de su próxima víctima, Eitingon pudo elaborar el asalto del 24 de mayo, que se complementó con la información sobre el interior de la fortaleza que les proporcionó su espía en el movimiento trotskista: Ramón Mercader del Río, quien para esa época ya se había introducido a la residencia de Viena 19 del brazo de su “novia” Silvia Ageloff. El destacado papel que jugó el exgobernador de Veracruz en ese proyecto se mantuvo desconocido hasta ahora. En días recientes se descubrió que era el propietario de la vivienda, gracias a que algunos investigadores pudieron acceder al Archivo Histórico del Instituto Nacional de Migración (Inami), resguardado en un local de la calzada de Tlalpan, muy cerca del metro General Anaya. De hecho, los documentos aún están en proceso de apertura al público, pero los investigadores pudieron consultarlos gracias a la Ley de Archivos que obliga a dar acceso, aunque los responsables siguen imponiendo diversas restricciones porque considerarlos clasificados. El personaje que involuntariamente destapó el importante papel que jugó Adalberto Tejeda en el complot para asesinar a Trotsky fue el italiano Vittorio Vidali, uno de los colaboradores de Eitingon en la División de Servicios Especiales. Vidali incluso ya había participado en España en la muerte de André Nin, líder del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), asesinado por órdenes de Moscú. Vittorio Vidali, agente de la entonces GPU (antecedente de la KGB), entró al país por Matamoros, Tamaulipas, el 19 de abril de 1939, bajo el nombre de Carlos Contreras, integrante del Quinto Regimiento en la Guerra Civil Española, que estaba dirigido por el general Enrique Lister. Durante su estancia en la capital supervisó, junto con Eitingon, la operación para concretar el asalto de la madrugada del 24 de mayo, hecho por el que fue detenido por Leandro Sánchez Salazar. Estuvo preso y fue liberado meses después. Tras su liberación, el italiano registró su estancia legal ante el Departamento de Migración de la Secretaría de Gobernación. Su fecha de registro quedó establecida el 6 de febrero de 1942, dos años después del asalto. Se inscribió bajo su verdadero nombre: Vittorio Vidali Rizzi, nacido en Muggia-Triestre el 27 de septiembre de 1900. En su tarjeta de inscripción ante la Oficina Municipal de Registros de Extranjeros señaló los nombres de dos personas mexicanas que podían proporcionar referencia sobre él. Uno de ellos era el coronel Adalberto Tejeda, con dirección en calle Viena número 55, Coyoacán. Leandro Sánchez interrogó a Tejeda sobre la propiedad. Lo cuenta en su texto de la siguiente manera: “Obtuve la dirección del dueño de la casa. Lo visité. Se trataba de un amigo personal del general Núñez (el jefe de la policía), quien le había extendido una credencial de comandante honorario. Me dijo que había alquilado la casa hace poco más de un mes, presentando fiador y que le pagaban con puntualidad. Tampoco creyó que los inquilinos tuvieran ligas con el atentado. Le dijeron que tenían un negocio”. El jefe del Servicio Secreto cayó en la cuenta de que el diplomático colaboraba con el orquestador del atentado, pero prefirió callar. Adalberto Tejeda era uno de los hombres del poder que protegían a Eitingon. Los nombres del resto de los funcionarios participantes salieron a la luz en la indagatoria que desde Estados Unidos realizó Edgar J. Hoover, jefe del Buró Federal de Investigaciones, sobre el crimen contra Trotsky. El titular del FBI ordenó investigar el atentado del 24 de mayo de 1940, luego del asesinato de Robert Sheldon Harte, el guardia estadunidense de la fortaleza que abrió las puertas al grupo de Siqueiros. En la investigación de Hoover salió a relucir que Narciso Bassols, exsecretario de Educación y embajador en Londres, viajó con Ramón Mercader a México. Además, que Lombardo Toledano y Adolfo Orive de Alba –director de la Comisión Nacional de Irrigación con Lázaro Cárdenas– colaboraban y protegían a los agentes soviéticos. La protección y ayuda que recibió Eitingon de Adalberto Tejeda y los otros funcionarios le permitió eludir las pesquisas del coronel Leandro Sánchez. Y gracias a ello pudo seguir adelante para cumplir la misión ordenada por José Stalin. Los planes de Moscú se concretaron meses después: la tarde del 20 de agosto de 1940, Ramón Mercader ingresó a la fortaleza y cumplió el objetivo de asesinar a León Trotsky. El revolucionario ruso quedó herido de muerte después de que su asesino le enterró en la cabeza la parte gruesa de un piolet para escalar.

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