"Barroco. Caricias perversas"

jueves, 24 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Los personajes de la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont mueren y renacen una y otra vez como el mito de las relaciones peligrosas donde se impone el placer, la rivalidad, el deseo, el sadismo y la competencia. El origen es la novela epistolar Las amistades peligrosas (1782) del escritor francés Pierre Chordelos de Laclos, que ha recibido nueva vida en cine y teatro desde el siglo XX. Hoy, en el Círculo Teatral transitan la marquesa y el vizconde reinterpretados por los autores de origen esloveno Tomaz Pandur y Darko Lukic –radicados en España–, la directora Marta Luna, y las actuaciones de Cynthia Klitbo, Víctor Carpinteiro y Hernán del Riego. Barroco. Caricias perversas centra la obra en ambos personajes legendarios, inspirándose además en las versiones cinematográficas de Roger Vadim, Stephen Frears, Milos Forman, y la obra teatral Cuarteto de Heiner Müller, la cual hemos visto un par de veces en versión de Ludwik Margules y Alejandro Velis. La estructura de Barroco deja de ser anecdótica y presenta la relación con los saltos emocionales e impetuosos que tienen sus personajes. El duelo a muerte es el hilo conductor y los retos que se plantean de uno al otro. Su amor se ve dominado por el juego y el afán de vencer, a costa de sus propios sentimientos. Si bien en su época la novela de Laclos creó ámpula al mostrar el lado oscuro de las buenas costumbres de la aristocracia, actualmente la destrucción, la soledad y la incomunicación de los personajes nos invita a la reflexión. ¿A costa de qué y para qué? –nos preguntamos–, ¿cuáles son los valores que los rigen?, ¿qué vale más?, ¿cuánto se pierde y qué poco se gana en esta relación amor/pasión que viven la marquesa y vizconde? Klitbo y Carpinteiro imponen un duelo actoral en el que ambos salen victoriosos. Por su parte, Del Riego es una presencia que funge como el narrador. Con movimientos estilizados, nos sorprende su voz al interpretar la bella canción de su autoría, “Un mundo triste” y nos deja conmovidos. La dirección de Marta Luna es precisa y fluida con un trazo barroco, donde se mezclan las curvas y las líneas, los movimientos pausados y acelerados, lo elevado y lo terrestre, el vuelo de las faldas y las inclinaciones de cabeza. La música funge como elemento fundamental que tonifica la escena. Original de Alejandro Castaños, brilla, armoniza y da un sentido emocional a los acontecimientos y apoya las tesituras del vestuario de Cristina Sauza. Mónica Kubli, encargada de la escenografía y la iluminación acota el espacio con dos planchas metálicas donde aparecen y desaparecen los personajes. Los espectadores están colocados a cada lado, divididos en hombres y mujeres para que captemos, con curiosidad, las reacciones de los otros. Los ejes de Barroco. Caricias perversas, son la belleza, la decadencia de los valores esenciales y el conocimiento del deterioro. Las acciones de los personajes y sus consecuencias impactan al espectador por ser provocadoras en su erotismo y son un resorte para los sentidos y las fuerzas afectivas. Es una obra sobre las máscaras de la vida cotidiana, del lenguaje y de la representación en la gran escena del mundo que se deconstruye y es consciente de su deseo de supervivencia en el espacio emocional íntimo del espectador. La obra se presenta los viernes a las 20:30 horas en el Círculo Teatral que se ubica en Avenida Veracruz 107, colonia Condesa.

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