El reparto de televisores, con tufo a corrupción

miércoles, 9 de septiembre de 2015 · 13:01
El anunciado apagón analógico, programado para concluir el último día de este año, se ve inalcanzable. El reparto de 10 millones de televisores, necesarios para la anunciada transición a la televisión digital, no ha podido concluir por muchas razones: una ineficacia monumental de la SCT, la corrupción aparejada a las licitaciones y el uso electoral (primero de parte de los panistas y, ahora, de los priistas) del regalo de aparatos. La adquisición para reparto gratuito de 10 millones de televisores como parte de la política de transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) se ha convertido en una auténtica caja de sorpresas por los presuntos actos de corrupción, los sobreprecios y la ineficacia en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Hasta ahora, la mayoría de las licitaciones ha beneficiado a sólo siete empresas de tecnología, entre ellas Diamond Electronics, con sede en Tijuana. Pese a haberse destinado más de 20 mil millones de pesos para la adquisición de los televisores, no se cumplirá la meta fijada para completar el reparto de aparatos y operar el llamado “apagón analógico”, cuya fecha límite es el 31 de diciembre de 2015. En el gobierno federal se analiza ya la posibilidad de posponer ese apagón ante “la pésima planeación” de la SCT y las críticas que se han generado por los sobreprecios de hasta 20% en la reciente compra de 3.6 millones de televisores digitales, según informes internos obtenidos por Proceso. El costo total de la reciente adquisición de 3.6 millones de televisores fue de 8 mil 500 millones de pesos, de los cuales 8 mil 127 fueron para una sola empresa: Comercializadora Milenio, en participación conjunta con Diamond Electronics S.A. de C.V. Esta misma sociedad Comercializadora Milenio-Diamond Electronics ganó en mayo de 2015 otra licitación para 2 millones 657 mil televisores digitales por 6 mil 231 millones de pesos, para el reparto de aparatos en los estados de México, Puebla, Tlaxcala y el Distrito Federal, junto con las compañías DDCam México, Grupo HTCJ & Asociados, Teletec de México y Tiendas Soriana. Comercializadora Milenio-Diamond, junto con Grupo HTCJ y Teletec, fueron las mismas que ganaron la primera licitación, en abril de 2014, para adquirir 120 mil televisores de 24 pulgadas que se repartieron en Nuevo Laredo y Reynosa. Comercializadora Milenio fue creada en mayo de 1994 y desde entonces la dirige Augusto Arriaga Abraham. De acuerdo con testimonios recabados por Proceso entre proveedores de tecnología de Tijuana, Arriaga presume buenas relaciones con Diego Fernández de Cevallos, excandidato presidencial y senador panista, y con Héctor Osuna, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) en el sexenio de Felipe Calderón. A su vez Diamond Electronics tiene apenas 230 empleados y se dedica a fabricar componentes electrónicos. Se fundó en 2000 y, de acuerdo con su página oficial, su principal ejecutiva es Martha Laura Sodi García. El Grupo HTCJ, representado por Juan Pablo Martínez Martínez, está asociado a la compañía taiwanesa Foxconn, que originalmente no se dedicaba a la maquila de televisores digitales, sino de componentes para Apple. Foxconn se instaló en 2003 en Ciudad Juárez y desde 2009 inició operaciones en el complejo industrial de San Jerónimo, Chihuahua. El sobrecosto de los equipos también ha generado una serie de inconformidades entre los enterados de este gran negocio de la compra de televisores digitales que rebasará los 20 mil millones de pesos. En julio de 2013 el entonces subsecretario de Comunicaciones, Ignacio Peralta, afirmó que se invertirían 18 mil 760 millones de pesos para la TDT, pero en septiembre de 2014 la propia SCT admitió, en el fallo de la licitación LA009000987-N73-2014, que la secretaría compró 25% más caros los televisores en la segunda etapa del programa. El costo por cada televisor en la segunda etapa pasó de mil 900 a 2 mil 200 pesos, pese a que el volumen aumentó significativamente. Para la reciente licitación, la del 28 de agosto de 2015, la SCT compró los aparatos a 2 mil 312 pesos más IVA. Es decir, 20% más que el año pasado, según el documento oficial LA-009000987-T67-2015. Esta vez participaron 17 empresas, pero sólo dos ganaron. Las mismas de las veces anteriores. Según el acta, las propuestas de Comercializadora Milenio-Diamond “resultan solventes para esta secretaría, al reu­nir las condiciones legales, técnicas y económicas requeridas en la convocatoria”. El acta fue firmada por el director de Adquisiciones de la SCT, Juan Francisco Labrada Justiniani, incluyendo al testigo social Rodrigo Núñez de la Vega de la organización no gubernamental Contraloría Ciudadana. Retraso y polémica La Presidencia de la República tuvo que admitir el retraso en el reparto de más de 10 millones de televisores que llevan escrito el lema gubernamental “Mover a México”. Las cifras del tercer informe de gobierno de Enrique Peña Nieto indicaron que hasta el pasado 31 de agosto apenas se había cubierto 46% de la entrega del total; es decir que sólo se beneficiaron 5 millones 300 mil hogares. El plazo límite para el reparto de televisores y el apagón analógico, fijado por la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, es el 31 de diciembre de este año. Sin embargo, sólo se han dejado de transmitir señales analógicas en 20 estaciones de televisión de Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, Tamaulipas; en Tijuana y Mexicali, Baja California, y 12 estaciones adicionales en Tecate, Baja California y Ciudad Juárez, Chihuahua. El mayor rezago se encuentra en las zonas centro, sur y sureste del país. En septiembre, según la SCT, se prevé repartir televisores digitales en Coahuila, Durango, Estado de México, Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. De acuerdo con la más reciente actualización de la SCT, hay entidades con gran rezago, como Sinaloa, donde sólo se ha entregado un televisor, o Sonora, donde se han repartido 12 mil 129, y en el Distrito Federal, 636 mil 261. Precisamente el inicio del reparto de televisores digitales en el Distrito Federal generó una polémica con las autoridades delegacionales y los partidos de oposición. En julio pasado se confirmó que hubo casos en los que un mismo hogar recibió hasta dos aparatos por formar parte de dos padrones distintos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol): el del Programa de Pensión para Adultos Mayores y el de Abasto de Leche, de Liconsa. El pasado 12 de agosto, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal le exigió a la SCT cesar la distribución de televisores digitales ante las denuncias de que a los ciudadanos se les “fichaba” con huellas dactilares, fotografías y escaneo de documentos de identificación. El punto de acuerdo aprobado por los legisladores capitalinos condenó “la violación de datos personales e identidad” en la entrega de los televisores, y exhortó a la Secretaría de la Función Pública y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos a que investiguen a la Sedesol y a la SCT. Este programa sólo sirvió “para generar una operación clientelar en el proceso electoral, y presenta una serie de irregularidades, que en estos días se han estado haciendo notar, como es su poca transparencia”, afirmó la diputada perredista Ariadna Montiel Reyes. En Mérida, Yucatán, durante la 87 Convención Anual de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, la subsecretaria de Comunicaciones, Mónica Aspe, afirmó el 26 de agosto que se mantenía la meta de terminar con las señales analógicas “a más tardar” el 31 de diciembre de 2015. Aspe Bernal afirmó que hasta esa fecha se habían entregado “poco más” de 5.2 millones de aparatos a hogares de escasos recursos en 26 entidades federativas, lo que se tradujo “en un esfuerzo realmente gigantesco en beneficio de todos los mexicanos”. La política de la TDT, agregó, involucra también a la Sedesol, a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y al Servicio Postal Mexicano. Por ley, corresponde al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), no a la SCT, determinar cuándo debe realizarse el apagón analógico en determinadas ciudades. El jueves 3 este organismo confirmó que la penetración de las señales de televisión digital en Nuevo León, Baja California Sur e Hidalgo rebasa 92% de los hogares.­ Por tanto, el apagón se llevará a cabo en esos estados el jueves 24. La directora de la Unidad de Medios y Contenidos Audiovisuales del IFT, María Lizárraga, afirmó el viernes 4 que el apagón analógico en el área metropolitana del Distrito Federal y el Estado de México sería entre octubre y noviembre próximos, y descartó que la SCT retrase la notificación de la entrega de televisores digitales. Otra información, proporcionada a Proceso, indica que en los próximos días el apagón en la zona metropolitana tendrá que posponerse para 2016, lo cual violaría lo estipulado en la reforma constitucional de telecomunicaciones. Conjura digital El cambio fundamental en la política de TDT fue determinar, ya durante el actual sexenio, que en lugar de repartir decodificadores –siete veces más baratos– se distribuirían en todo el país televisores digitales para eliminar el rezago. También se determinó que este reparto no lo realizara el IFT, como lo hizo su antecesora, la Cofetel, en Tijuana el sexenio pasado, sino la SCT. Mony de Swaan, último presidente de la Cofetel, calificó de “incongruente” esta decisión y consideró que la TDT es una “historia de tibios compromisos, incongruencias y políticas públicas que invariablemente se someten a intereses políticos y económicos. Los beneficios de la TDT son tantos como los intereses empresariales que afecta”. En su texto La Transición Digital Terrestre y la incongruencia nacional, entregado a Proceso, De Swaan recordó que la transición se inició en 2004 con la promulgación de la política correspondiente. En 2010 apenas había 1% de penetración de televisores digitales. Ese año Calderón emitió un decreto para fijar como plazo definitivo para el apagón analógico el 31 de diciembre de 2015 y estableció la posibilidad de subsidiar dispositivos de recepción (decodificadores) entre los segmentos menos favorecidos de la población. “Ahí las aguas se enturbiaron, los intereses económicos buscaron voceros y el Congreso se prestó para presentar una controversia constitucional en supuesta defensa de facultades de un regulador que nunca antes le interesó defender”, afirmó De Swaan. En esa ocasión, PRI y Partido Verde acusaron a Calderón de querer influir en las elecciones locales del Estado de México (2011) y en las federales de 2012 “regalando televisores”. A pesar de eso, en medio de una severa polémica a la cual se sumó una cobertura crítica de Televisa y TV Azteca, la Cofetel operó el apagón analógico en Tijuana. En este gobierno, advirtió De Swaan, “los papeles se han invertido”. Ahora son los delegados de la Sedesol los que explican que ‘Mover a México’ no es propaganda gubernamental, sino “la marca” del televisor. Y en el Congreso, los legisladores del PRI y del Partido Verde han aplaudido “un gasto que ayer calificaban de dispendioso y ofensivo”. Según el expresidente de la Cofetel, lo grave de la TDT es el exorbitante costo de subsidiar millones de televisores “que ni siquiera promueven mayor conectividad”; que se entreguen directamente al ciudadano con un padrón sin controles claros; que se genere la “chatarra analógica”, y sobre todo, que esto haya ocurrido en medio del proceso electoral de 2015. El especialista Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom, ha sostenido en distintos análisis que es “irresponsable e injustificable” repartir televisores en lugar de decodificadores, pues en la mayoría de los países de América Latina se ha privilegiado la entrega de decodificadores que transforman la señal analógica en digital. Así ha ocurrido en Ecuador, Argentina y Venezuela. Según la página oficial de la SCT, la ventaja de repartir televisores, que le han costado 25% más al gobierno en dos años, es que se verán “canales de alta definición”, se tendrá “mejor imagen” en la pantalla, hay conectividad con internet y el televidente puede “elegir subtítulos”. Además, los aparatos de televisión digital ahorran 60% de consumo de energía eléctrica, según la misma SCT. l El anunciado apagón analógico, programado para concluir el último día de este año, se ve inalcanzable. El reparto de 10 millones de televisores, necesarios para la anunciada transición a la televisión digital, no ha podido concluir por muchas razones: una ineficacia monumental de la SCT, la corrupción aparejada a las licitaciones y el uso electoral (primero de parte de los panistas y, ahora, de los priistas) del regalo de aparatos.

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