Duarte se tomó todo el tiempo para huir

sábado, 22 de octubre de 2016
El escándalo estalló cuando, de manera sorpresiva, Javier Duarte anunció en un noticiario televisivo que pediría licencia. A partir de entonces las aguas se agitaron y el Congreso de Veracruz comenzó a ventilar los desmanes financieros que le heredó al interino Flavino Ríos Alvarado. Las autoridades sabían sobre el quebranto financiero pero nadie actuó para detener a Duarte. Por eso, el miércoles 19, cuando la titular de la PGR, Arely Gómez, dijo que lo buscaba la justicia, no hubo quien pudiera localizarlo. XALAPA, VER. (Proceso).- El miércoles 12, un día después de su visita a Televisa, donde fue entrevistado por Carlos Loret de Mola en su noticiario matutino, Javier Duarte fue visto la última vez en la Casa Club de Golf Xalapa. El jueves 13, por la tarde y ya sin su aparatoso cuerpo de seguridad, recibió a los hijos de un viejo amigo de su familia. Había pasado las últimas horas jugando golf. Se veía tranquilo. En su residencia el movimiento era intenso, similar al del 5 de junio pasado, cuando el panista Miguel Ángel Yunes Linares ganó los comicios y se convirtió en el sucesor de Duarte. A partir de entonces se fue quedando solo, mientras que la confrontación con Yunes subía de tono. Las acusaciones en su contra crecían. Poco después de que su partido perdió la gubernatura, el priista reunió a sus escoltas y personal de ayudantía y les soltó la siguiente frase, cuenta al corresponsal un empleado de Casa Veracruz: “Ustedes, conmigo hasta el final, cabrones. No quiero que tengan temor por su empleo o que se quieran ir a otra área. Se quedan conmigo, pase lo que pase”. Aseguró que días antes de acudir al noticiario Despierta con Loret de Mola, la familia Duarte Macías empezó a sacar objetos y mobiliario de la residencia oficial de la calle 24 de Febrero, colonia 2 de Abril, en Xalapa. Se llevaron todos los cuadros, obras de arte, muebles, alhajas, equipos electrónicos y vehículos. La desmantelaron. Sólo la sala de cine quedó intacta. De los seis perros que había, se llevaron cinco”. El empleado oyó decir a los de la mudanza que el flete iba a Zihuatanejo. El martes 11 Duarte regaló a la servidumbre de Casa Veracruz –cocineros, empleados de mantenimiento, escoltas y policías estatales– todo su guardarropa de cuando era obeso: chamarras Ferragamo, sacos Armani, playeras Lacoste y otras prendas. También se desprendió de su cava, de las artesanías y los regalos que recibió de los priistas que lo adularon cuando estaba en funciones. Su esposa, Karime Macías de Duarte, no fue tan generosa, pues necesitó medio camión para llevarse su guardarropa de marca y sus codiciados zapatos Jimmy Chao y Valentino. Con la Casa Veracruz ya vacía, elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Procuraduría General de la República (PGR) realizaron un cateo. Se encontraron con una casa abandonada. El personal de cocina y de mantenimiento confiaron a los agentes su preocupación: “Tenemos miedo a que no nos paguen”. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2086 de la revista Proceso, ya en circulación

Comentarios