Televisión Digital Terrestre: ineficacia y corrupción

miércoles, 5 de octubre de 2016
La transición de la televisión analógica a la digital implicó que el gobierno federal gastara 28 mil 446 millones de pesos en comprar más de 10 millones de televisores digitales, que regaló en 2015, año de elecciones intermedias. Pero la entrega de aparatos se realizó al margen de los criterios establecidos, además de que las empresas más favorecidas en las licitaciones fueron Diamond Electronics y Soriana, la primera señalada en The Wall Street Journal por sobornar a funcionarios de la SCT, y la segunda, acusada en 2012 de participar en la compra de votos para Peña Nieto. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La licitación, adquisición y reparto gratuito de poco más de 10 millones de televisores digitales en todo el país como parte del llamado “apagón analógico” y de la política de transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) fue un ambicioso programa plagado de irregularidades, sobreprecios, padrones mal elaborados, acusaciones de soborno y señalamientos de casi 400 mil televisores “perdidos”. A tal grado llegan los indicios de corrupción en la adquisición de los televisores digitales, que de los 18 mil 760 millones de pesos originalmente presupuestados en julio de 2013, terminaron destinándose 10 mil millones más: 28 mil 446 millones, según el cuarto reporte trimestral de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). De un costo unitario por televisión calculado en mil 990 pesos por unidad, según el cálculo de la SCT, se elevó a 2 mil 813 pesos, ya con IVA, incluyendo 7.4% de los gastos operativos del reparto, según el “Análisis del proceso de transición a la Televisión Digital Terrestre”, elaborado por el comisionado Adolfo Cuevas Teja, del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). A pesar de que se presumió la posibilidad de que participaran más de 20 empresas y consorcios en las licitaciones de los televisores digitales y que México es considerado el segundo exportador de este tipo de aparatos a nivel mundial, las licitaciones de la SCT terminaron beneficiando sólo a tres empresas. Una de ellas, Diamond Electronics, en sociedad con Comercializadora Milenio, S.A., terminó acaparando 63% de las televisiones licitadas (casi 6.5 millones), por un valor superior a 19 mil millones de pesos. En prácticamente todas las rondas de compras, Diamond Electronics firmó contratos. Primero recibió 11 mil 73 millones de pesos del erario por la adquisición de 1 millón 390 mil televisores en la licitación de abril de 2015, y 8 mil 127 millones de pesos por otra de 3.3 millones de aparatos en la subasta de agosto de 2015. Un reportaje de The Wall Street Journal, publicado esta semana, citó a fuentes anónimas para indicar que los funcionarios de la SCT fueron sobornados por Diamond, que les dio de 12 a 18 dólares por televisión entregada. “México fue el único país del mundo en distribuir gratuitamente televisores para el apagón analógico, ni el gobierno de Venezuela hizo algo similar”, declaró al periódico estadunidense Gustavo Rivera, director ejecutivo de Opciona, organismo mexicano anticorrupción. En el reportaje se informó que la compañía Samsung Electronics, la más grande en ensamblaje de televisores, fue descalificada de las licitaciones porque su modelo no coincidía con las especificaciones tecnológicas. Según las actas de la Oficialía Mayor de la SCT, cuyas copias tiene Proceso, el representante de Diamond fue Luis Arafat Arriaga Abraham. En segundo sitio, la compañía más beneficiada fue la cadena de supermercados Soriana, la misma que se vio involucrada en los escándalos de las tarjetas de apoyo a la candidatura de Enrique Peña Nieto en 2012. En abril de 2015, Soriana obtuvo mil 927 millones de pesos por la compra de 781 mil aparatos de televisión. La compañía taiwanesa Foxconn, en sociedad con Grupo HTCJ y Asociados, fue la otra empresa más beneficiada. Su representante legal ante la SCT fue Juan Pablo Martínez Martínez. Ganó 623 millones de pesos por 215 mil televisores en la licitación de abril 2015. A su vez, la compañía DDCAM ganó en abril de 2015 un total de 405 millones de pesos por 146 mil 900 televisores, y en la licitación del 28 de agosto del mismo año ganó sólo dos de los 25 paquetes en disputa, por un total de 361 millones de pesos. Los 23 restantes se los llevó Diamond Electronics, por un monto total de 8 mil 127 millones. Diamond recibió, a finales de año, otros contratos por adjudicación directa, sin licitación. Según la SCT esta práctica se realizó debido al “incremento en el número de beneficiarios” y a la falta de tiempo para lanzar otro concurso. Las irregularidades y las prisas fueron tantas que, la víspera de que se cumpliera el plazo del 31 de diciembre de 2015 para repartir la última televisión y realizar el “apagón analógico”, llegaron de manera urgente al Aeropuerto de la Ciudad de México 75 piezas de televisores digitales con el logotipo “Mover a México”. Este reportero comprobó que arribaron en los vuelos 9907 y 9919, del 13 y 16 de diciembre, procedentes de la compañía Emiratos Cargo. La empresa importadora fue Synnex de México, S.A., fabricante de ordenadores y software que no figuraba entre las empresas que acapararon las licitaciones. Los aparatos “perdidos” La Auditoría Superior de la Federación (ASF) denunció en abril pasado que cerca de 400 mil televisores digitales repartidos por la SCT a partir de los padrones entregados por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) se encontraban “perdidos”. El proyecto de entrega de televisores digitales “cayó en una serie de vicios, como no realizar una investigación de mercado, lo que propició la adquisición de grandes cantidades de pantallas a precios que no garantizaron las condiciones óptimas para el Estado y hubo falta de controles”, afirmó el auditor especial Juan Javier Pérez Saavedra. En respuesta, la SCT aseguró que los 398 mil 775 televisores que reclamó la ASF no están “perdidos”, sino que fue resultado “del tránsito de los aparatos entre las bodegas y los puntos de entrega”. La SCT precisó que estaba “sistematizando” la documentación para comprobar cada una de las entregas en cada etapa del programa. Argumentó que la adquisición, manejo y entrega de los televisores digitales se realizó dentro de “los órdenes jurídico y administrativo vigentes, ajustándose en todo momento a los requerimientos de los óranos fiscalizadores y siguiendo los principios de transparencia y rendición de cuentas”. Sin embargo, otra investigación realizada por la ASF revela que tan sólo en Guanajuato y Jalisco, entre octubre y diciembre de 2014, el Fideicomiso del Fondo de Cobertura Social de Telecomunicaciones (Foncos) repartió 426 mil 351 televisores a familias de escasos recursos, pero en 12% de los domicilios visitados se descubrió que entregaron dos televisores y en 6.88% que no correspondían con el registro del padrón. En 35.75% de los domicilios visitados no se encontró al beneficiario y sólo se pudo acreditar la entrega satisfactoria en 45% de los casos. El periódico AM de León confirmó, en un reportaje publicado el pasado 5 de marzo, que en tianguis y en casas de empeño de esa ciudad se vendían televisores entregados por la Sedesol. “Los vendían en mil pesos, otros en mil 500, a veces decían 800. Le pregunté a una señora y me decía: ‘Lo que me quiera ofrecer’”, declaró a ese diario Montserrat Delgado, de 21 años, vecina de la colonia 10 de Mayo. Estos datos y testimonios han sido desa­creditados una y otra vez por la SCT y por la Sedesol, pero no se ha logrado confirmar fehacientemente que se corrigió la doble entrega de televisores y menos la venta al mejor postor de los aparatos regalados en pleno año de elecciones federales. Mala repartición El extenso análisis del comisionado del IFT Adolfo Cuevas Teja ha sido desacreditado por la SCT, argumentando que favorece los intereses de Televisa y TV Azteca, las dos grandes compañías afectadas por una disminución de su audiencia ante el “apagón analógico”. Sin embargo, el estudio de Cuevas Teja ofrece datos muy puntuales que cuestionan la eficacia del programa de TDT. El análisis califica la entrega de televisores como “parcialmente ineficaz” porque se repartieron 640 mil 339 aparatos en hogares carentes del servicio de televisión (6.33% del total) y se destinaron cerca de 5 millones de aparatos a hogares que ya contaban con televisión de paga y/o digital y/o decodificador, lo que representaría 48.55% del total de televisiones. En otras palabras: 54.88% de los televisores fueron mal repartidos. “Una entrega eficaz sería aquella en la que los destinatarios de las televisiones entregadas por la SCT hubiesen sido los hogares que, por un lado, contaban al momento de la entrega con servicio de televisión radiodifundida y que, por otro lado, dependían totalmente de televisión analógica. Por tanto, se trataría de hogares de escasos recursos que no tenían TV de paga, TV digital ni decodificador, pero sí tenían el servicio de TV analógica que perderían al momento del apagón.” El análisis indica que en lugar de gastar los 28 mil 446 millones de pesos que se destinaron en comprar 10.1 millones de televisiones mal repartidas se pudo haber gastado sólo 13 mil 703 millones de pesos “equivalente a 48.17% del presupuesto erogado, esto es un ahorro de 14 mil 742 millones de pesos, equivalente a 51.3%”. Durante su comparecencia en el Senado de la República, el pasado 21 de septiembre, el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, fue cuestionado sobre los datos que arrojaba este análisis del comisionado Cuevas. “El documento del comisionado Cuevas no tiene un sentido legal ni práctico claro”, sentenció Ruiz Esparza. Se defendió señalando que el deber de la SCT era entregar 90% de los aparatos televisivos de acuerdo con los padrones de la Sedesol y afirmó que ahora 93% de los hogares del país cuentan con señal digital de televisión. Sin embargo, Ruiz Esparza tuvo que admitir que no todas las televisiones digitales entregadas tienen acceso a internet. “No está integrado. Es algo que debe pagar el usuario. No tenemos cifras de cuántas de estas televisiones tienen conexión a internet”, abundó. SCT optó por lo caro Para el expresidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones Mony de Swaan, las irregularidades y las sospechas de corrupción en el programa TDT provienen del origen, cuando se decidió sustituir el reparto de decodificadores por el de televisores digitales, con un costo tres veces superior. “La gran bronca se dio en septiembre de 2013”, rememoró De Swaan, entrevistado por Proceso. El entonces presidente de la Cofetel pidió que se eliminara el artículo 18 transitorio de la Reforma Constitucional de Telecomunicaciones para que el proyecto de TDT quedara bajo la órbita del nuevo organismo autónomo, el IFT. “El 13 de septiembre de 2013 yo renuncié a Cofetel –dijo De Swaan– y ese mismo día Gerardo Ruiz Esparza retiró los 2 mil 400 millones de pesos que estaban en el Foncos (Fideicomiso de Fondos de Cobertura Social) y estaban etiquetados para el segundo piloto del apagón analógico, después de Tijuana.” Después, dice, “nos mayoritearon en esa sesión del Foncos del 12 y 13 de septiembre. Cancelaron la licitación para comprar decodificadores. Ya teníamos más de 24 empresas inscritas e interesadas en esta licitación. Prefirieron comprar televisiones y regalarlas”, abundó De Swaan. La diferencia entre repartir decodificadores y televisiones es un estimado de entre 10 mil y 16 mil millones de pesos. El precio de los decodificadores se ha caído y permiten que algunas conexiones también se conecten a internet. “Mi gran problema con la SCT fue precisamente por la TDT. Sin duda el IFT debió haber manejado todo el programa. El problema es de origen: se cambió de un modelo que ya había probado ser transparente y exitoso, más barato, a otro de mayor costo, de buena fe, manejado directamente por funcionarios que no tenían idea de lo que se buscaba”, remató De Swaan.

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