México, bajo la amenaza de una nueva realidad

sábado, 12 de noviembre de 2016
Se acabó la “relación privilegiada” de “vecinos, amigos y socios” que supuestamente Estados Unidos mantenía con México. Ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto está obligado a diseñar de manera urgente una estrategia para contener los efectos perniciosos de las medidas que Donald Trump prometió a sus electores y que fueron eje central de su campaña: expulsión masiva de indocumentados, ampliación del muro fronterizo y renegociación del Tratado de Libre Comercio. En ciertos casos, como en este último, el Capitolio puede imponer al nuevo presidente límites legales y financieros. En el fondo, sin embargo, en las urnas afloró lo que otrora era políticamente incorrecto: el racismo y la xenofobia. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La cuenta regresiva arrancó: a partir del próximo 20 de enero el gobierno mexicano dialogará con Donald Trump, el recién electo presidente de Estados Unidos que reunió 59 millones 791 mil votos con las promesas de expulsar a los inmigrantes indocumentados –11 millones de ellos, de origen mexicano–, extender el muro fronterizo a expensas del pueblo mexicano, renegociar o salir del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) y sancionar a las empresas estadunidenses que trasladen sus plantas productivas a México, entre otras. De aplicarse, tales medidas tendrían efectos desastrosos sobre la población y la economía mexicanas. México perdió su “relación privilegiada” con Estados Unidos, y el gobierno tiene nueve semanas para redefinir a fondo su estrategia y contrarrestar las políticas antimexicanas de Trump, concuerdan tres diplomáticos de administraciones pasadas en entrevistas, por separado, con Proceso. Jorge Castañeda Gutman, canciller de México entre 2000 y 2003, asevera que la administración de Peña Nieto debe abandonar la postura pasiva que adoptó durante la campaña de Trump y pelear cada política que afectaría los intereses de México en Estados Unidos, con las herramientas políticas y legales disponibles en ese país. Rafael Fernández de Castro Medina, asesor de Felipe Calderón en materia de política exterior cuando éste era presidente y director de Asuntos Políticos de la Dirección General para América del Norte de la Cancillería en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, estima que la diplomacia mexicana “no tiene los instrumentos” para negociar con Trump y considera que el gobierno debe cabildear en Washington para frenar, hasta donde se pueda, las medidas más nefastas del magnate inmobiliario. Y según Enrique Berruga Filloy, subsecretario de Relaciones Exteriores durante los primeros tres años de la administración de Vicente Fox, México debe apoyarse en sus “aliados naturales” en Estados Unidos y en el ámbito internacional para evitar una confrontación directa con el gobierno estadunidense, la cual, asegura, sería muy dañina para ambos países. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2089, ya en circulación

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