Julio Scherer-Fidel Castro: Cartas a La Habana

martes, 6 de diciembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El 22 de junio de 1995 Julio Scherer García propuso a Fidel Castro abrir el expediente que éste tenía sobre la CIA, mostrar el intercambio epistolar que el comandante mantuvo con “las grandes figuras de Estados Unidos”, contar “sus días con los líderes de Europa del Este” o, incluso –“puesto a imaginar”– abordar las conversaciones que sostuvo con el dirigente sudafricano Nelson Mandela. “Advierta, Comandante, que mi proyecto no tiene límite”, agregó Scherer. La propuesta del director fundador de Proceso llegó a La Habana por medio de Carlos Castillo Peraza, entonces presidente nacional del PAN, quien la entregó a Castro tan pronto como éste lo recibió en el Palacio de la Revolución, en un acto que marcó el inicio de una visita que la cúpula panista realizó a la capital cubana en junio de ese año. Pero Fidel no respondió la carta, pese a que una década antes –en julio de 1985– él mismo había invitado a Scherer a La Habana para platicar de “cosas grandes”, según se colige de otra carta de Scherer, fechada el 22 de julio de 1985, y de un “telegrama urgente” enviado al “Comandante en Jefe” el 13 de agosto de 1986. Julio Scherer y Fidel Castro se conocían, se respetaban y –según se desprende de las cartas de Scherer– entre ellos había surgido la amistad. Scherer lo entrevistó en dos ocasiones. La primera, en julio de 1959, cuando era reportero de Excélsior y Fidel era el carismático comandante que encarnaba los sueños de la revolución. La segunda, en septiembre de 1981, cuando Scherer era director de Proceso y Fidel ya había consolidado en la isla el régimen socialista. Sin embargo, ya no hubo un tercer encuentro. Fidel invitó a Scherer a Cuba pero éste le comunicó que no podría encontrarse con él en La Habana. “En la primera oportunidad (…) habré de confiarle las circunstancias que me obligan a esta decisión”, le escribió Scherer a Fidel. Y cuando en 1995 Scherer quiso entrevistar de nuevo a Fidel y le propuso “que revise sus documentos que nos conduzcan a un trabajo singular”, el líder cubano guardó silencio. Se reproducen a continuación las dos cartas y el “telegrama urgente” que Julio Scherer envió a Fidel Castro: [caption id="attachment_465270" align="aligncenter" width="702"]"No existe asunto incumplido en la agenda de Fidel Castro." "No existe asunto incumplido en la agenda de Fidel Castro."[/caption]
México, D. F., 22 de julio de 1985 Comandante Fidel Castro Ruz Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno República de Cuba. Comandante: Me sé su amigo y a partir de esta condición, probada con los hechos y avalada por una línea ética que usted respeta como ninguna otra expresión periodística, según hemos conversado, me apena comunicarle que no podré encontrarme con usted en La Habana a partir del domingo 28 del presente. En la primera oportunidad, que auguro cercana por claras razones que usted conoce, habré de confiarle las circunstancias que me obligan a esta decisión. Una madrugada de septiembre de 1981, reunidos con amigos admirables, usted me prometió que se haría de tiempo para que pudiéramos trascender nuestra conversación política e ir hasta las entrañas de ese ser que es usted, hombre como todos, pero irrepetible por una apasionante red de circunstancias personales e históricas. Lo abrazo larga, muy largamente y quedo en espera de sus noticias. Mi certidumbre acerca de una nueva reunión con usted descansa en una voz que corre por toda Cuba: no existe asunto incumplido en la agenda de Fidel Castro. México, D.F., 13 de agosto de 1986.
[caption id="attachment_465272" align="aligncenter" width="702"]El telegrama de cumpleaños. El telegrama de cumpleaños.[/caption]
Telegrama urgente Servicio Internacional. Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz Presidente de la República de Cuba Consejo de Estado La Habana, Cuba Comandante: Usted me dijo un día que algún día me invitaría a Cuba para platicar “cosas grandes”. Mientras ese día llega, lo abrazo en este único día de sus sesenta años. Julio Scherer García
[caption id="attachment_465273" align="aligncenter" width="702"]"Abra el expediente de la CIA." "Abra el expediente de la CIA."[/caption]
México, D.F., 27 de junio de 1995. Dr. Fidel Castro Ruz Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Palacio de la Revolución. Ciudad de la Habana, Cuba. Hace algunos años me dijo, directo: –Usted es un periodista honrado y amigos comunes me han pedido que conversemos sin premura, olvidados del tiempo–. Le agradecí sus palabras y antes de mi primera pregunta, sin sentirlo, brotaron entre nosotros nombres entrañables: El Gabo, La Tencha, Galeano… No he cambiado, Comandante: me apasiona mi trabajo como si recién lo descubriera, conservo a mis amigos enriquecida la lista y desdeño el progreso como un valor en sí mismo. Formado en la libertad, amo el futuro. Le propongo, directo, como usted, que revise documentos que nos conduzcan a un trabajo singular apartados de las preguntas que suelen plantearle los periodistas y que no es difícil formular antes de que sean explícitas. Abra el expediente de la CIA o su intercambio epistolar con las grandes figuras de los Estados Unidos o sus días con los líderes de Europa del Este, inimaginables entonces los funerales verdaderamente wagnerianos que traería consigo la caída del Muro de Berlín. Puesto a imaginar me detengo en sus conversaciones con Mandela, viejo conocido de usted, patriota admirable. Advierta, Comandante, que mi proyecto no tiene límite… Concluyo con un abrazo largo, no sin decirle que al licenciado Carlos Castillo Peraza, a quien confié esta carta, confiaría mi honor. Julio Scherer García

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