Viaje a Cuba, un clavo en el ataúd de Jacobson

lunes, 29 de febrero de 2016
WASHINGTON (proceso.com.mx).- El anuncio que hizo la Casa Blanca el jueves 18 de febrero de que el presidente Barack Obama realizará una visita de Estado a Cuba, el 21 y 22 de marzo, podría ser el último clavo en el ataúd en el que se enterrarían las posibilidades de que Roberta Jacobson sea embajadora de Estados Unidos en México. Son casi ya nueve meses desde que Obama anunciara la nominación de Jacobson y la gestación de este proceso diplomático está en un callejón sin salida en la Cámara de Senadores. Marco Rubio, senador federal por el estado de Florida y candidato a la nominación presidencial por el Partido Republicano, y su colega demócrata por el estado de Nueva Jersey, Robert Menéndez, tienen bloqueado en el pleno de la Cámara el proceso de votación de la postulación de Jacobson. Rubio y Menéndez, los dos de origen cubano, se oponen a la designación de Jacobson como embajadora ante el gobierno de Enrique Peña Nieto, no porque les interese la relación bilateral con México, su rechazo es una venganza política contra Obama por restablecer las relaciones con el gobierno cubano. Los dos senadores están enfurecidos con Obama y en represalia decidieron congelar la nominación de Jacobson, simplemente porque a ella como subsecretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, la Casa Blanca la colocó al frente de las negociaciones con el gobierno de Raúl Castro. El 11 de noviembre del año pasado, por 12 votos a favor y 7 en contra, el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Senadores del Congreso federal aprobó la nominación de Jacobson para ser embajadora ante el gobierno de México. Los votos de Rubio y Menéndez fueron parte del bloque de oposición. En unos días se cumplirán cuatro meses desde que el Comité turnó la nominación de Jacobson al pleno del Senado y la oposición de Rubio y Menéndez la tienen anulada. Las reglas para las votaciones de nominados presidenciales en el Senado federal estadunidense permiten bloquear por tiempo indefinido cualquier propuesta del Ejecutivo si tan sólo uno de sus 100 miembros se opone a ella con cualquier pretexto. Rubio, en el caso de Jacobson, ha pedido en varias ocasiones al Departamento de Estado información sobre la diplomática de carrera y su papel en las negociaciones con el gobierno cubano. Todas las respuestas a sus presuntas interrogantes, Rubio las descalifica asegurando que está insatisfecho con ellas y que quiere más información. Es un cuento de nunca acabar lo que está haciendo Rubio. “No vamos a dejar de presionar para que sea votada la nominación de la subsecretaria Jacobson, y tenemos que reconocer que la perspectiva de prosperar se dé muy distante”, declaró a esta columna una funcionaria del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, quien accedió a la entrevista con la condición de que su nombre se mantuviera en el anonimato. La semana pasada, el secretario de Estado John Kerry exigió durante dos días a la Cámara de Senadores procesar la nominación de Jacobson en el pleno. “Es un asunto de derechos humanos. Liberémosla y pongámosla a trabajar”, clamó. Las plegarias del secretario de Estado ni siquiera fueron escuchadas por Rubio; el aspirante a candidato presidencial por el Partido Republicano andaba en campaña proselitista y de acuerdo a uno de sus asesores, nada lo hará cambiar de opinión sobre la nominación de Jacobson. “El senador Rubio está insatisfecho con las respuestas que hasta ahora le ha dado el Departamento de Estado sobre la subsecretaria y mientras esto no cambie, no permitirá que haya votación”, comentó a esta columna uno de los asesores del senador. En plena campaña presidencial y con el alto perfil político que ha ganado Rubio como aspirante a la nominación presidencial republicana, se ve casi imposible que el legislador de 44 años libere la postulación de Jacobson. La histórica visita de Obama a Cuba en marzo, en algún momento de la carrera por la presidencia de Estados Unidos será usada por quien llegue a ganar la nominación presidencial republicana como fusil de lucha para desacreditar a quien vaya a ser la o el contrincante demócrata. Si es Rubio, el asunto de Cuba y el viaje de Obama a la isla le caerá de perlas para intentar quitarle a los demócratas los 29 votos del Colegio Electoral del estado de Florida. En la península estadunidense es todavía plausible que el voto de la comunidad cubano-estadunidense pueda definir al próximo presidente de Estados Unidos. Es claro y obvio que la nueva generación de cubano-estadunidenses no comulga con la caduca política de la Guerra Fría, pero en Florida aún existe un buen número de votantes que odian al gobierno cubano y por ello sufragarán por los republicanos para castigar a los demócratas por el viaje de Obama a Cuba para entrevistarse con los Castro. En un virtual escenario en el que Rubio liberara la nominación de Jacobson, Menéndez saldría al quite. Al senador demócrata en un caso así, se le perfila bloqueando a Jacobson con los mismos pretextos de su colega de Florida. El 1 de noviembre los estadunidenses definirán a su próximo presidente que asumirá el poder el 20 de enero de 2017. De no ser por las quejas de Kerry de la semana pasada, el gobierno de Obama no había mostrado el menor atisbo en defender a Jacobson. Pareciera que la Casa Blanca está conforme con una embajada acéfala en México y que Obama quiere que sea el próximo presidente quien elija al embajador o embajadora. La postulación de Jacobson hasta con Hillary Clinton como presidenta, se contempla como una misión imposible. Nunca, y más si pierde la Casa Blanca, Rubio le perdonaría a Obama la restauración de las relaciones con Cuba y su viaje a la isla. A Jacobson le tocó pagar los platos rotos. Si de verdad a la Casa Blanca y a Kerry les preocupara la situación de los derechos humanos, los problemas de corrupción e impunidad y la lucha contra el narcotráfico, entre otros asuntos que engrosan la crisis en México, ante la realidad del impase con Rubio en el Senado y por la urgencia del caso, ya hubiesen buscado una alternativa para reemplazar la fallida nominación de Roberta Jacobson.

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