'La pasión de servir al pueblo”: rememoran legado de Samuel Ruiz con libro de Jorge Santiago

martes, 15 de marzo de 2016
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (apro).- Amigos y excolaboradores del obispo Samuel Ruiz García recordaron este martes el legado de “quien encontró vida en medio de la muerte” y conformó un equipo pastoral que se ocupó de los pueblos indígenas de esta entidad. En el marco de la presentación del libro “La pasión de servir al pueblo, entrevista al jTatik Samuel”, de Jorge Santiago Santiago, hoy se dieron cita excolaboradores como Gonzalo Ituarte; el director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, Pedro Faro; Dora Roblero García y el obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López. El libro se presentó en el marco del 27 aniversario de la fundación del Frayba, que se celebró hoy en el centro comunitario El Caminante, en San Cristóbal de las Casas, donde se encuentra el Museo jTatik Samuel. Fue Vera López quien dijo que llegó en los últimos cuatro años de labor pastoral para acompañar y estar al lado de Samuel Ruiz García, a quien encontró ya fortalecido por todo el proceso que había vivido 36 años atrás. “Lo que me queda de don Samuel es la capacidad que tuvo de descubrir la vida en medio de una situación de muerte. Estando la guerra abierta del gobierno mexicano contra los insurrectos”, rememoró Vera López. También señaló que aunque había supuestamente diálogos, el gobierno federal empezó con su “guerra de baja intensidad” y a armar a grupos paramilitares, y que aún en medio de esa situación de guerra que el gobierno tenía contra los pueblos indígenas, ahora el gobierno lo tiene contra toda la sociedad mexicana. “En el gobierno son capaces de aplicar la violencia para el control de la población. Y en Chiapas con violencia también querían controlar a la población. Porque la sociedad era la base de los grupos insurrectos, por lo que creyeron que había que quitarle el agua al pez para que se muriera”, fustigó Vera López. Luego recordó que en medio de todo ello don Samuel Ruiz convocó a un sínodo diocesano que duró de 1995 al 2000, y que fue así como don Samuel no dejaba de ver la vida que vio en su pueblo. Vera López destacó que Samuel Ruiz hablaba de la “transversalidad y totalidad de la paz”, que empezó por la justicia, no por la arrasadora y aplastante, sino la que se encuentra en el corazón de Dios unida a la misericordia. También trajo a colación la persecución que sufrió Samuel Ruiz, la embestida del gobierno federal a través del entonces presidente Ernesto Zedillo, quien en sus discursos arengaba contra los “profetas de la violencia” y que además echaba mano de los medios para desprestigiar y denigrar la labor de la diócesis y del propio jTatik. Por su parte, el autor del libro, Jorge Santiago, sostuvo que “don Samuel tenía la vocación de la esperanza, afirmar el futuro, de saber ver en lo cotidiano mucho más. Encontramos en él una fuente de inspiración y vida. Un hombre profundamente comprometido con la historia. Con una congruencia de su ser que hacía ligar lo local con lo global. Don Samuel impulsaba, iluminaba. Estuvo profundamente comprometido con los pobres. Capaz de ser interlocutor con cualquier persona. No le ganó la tentación del poder. Conscientemente se dejaba utilizar para que la causa del pueblo fuera más potente. Un hombre de Iglesia”. Pedro Faro Navarro, director del Frayba, dijo que el libro es uno de los legados importantes que rememoran la historia de larga duración que tiene su anclaje en la resistencia y lucha de los pueblos por su dignidad y liberación, debido a la opresión ejercida por los gobiernos que imponen sus intereses por medio de la guerra de despojo y colonización, a través de la continua degradación de la vida. Para el Frayba, este documento, resaltó, representa parte de su origen, fundamento e historia: “El lugar de donde nacimos y para quienes servimos y aprendemos”. El obispo Samuel Ruiz García estuvo al frente de la diócesis de San Cristóbal desde 1960 al 2000. En enero del 2011 falleció a los 85 años. Sus restos reposan en el interior de la catedral, a donde acudió el pasado 15 de febrero el Papa Francisco para darle su bendición.

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