La FIFA: Infantino, otro Blatter

Cambiar todo para que todo siga igual. Ésa fue la máxima que imperó a la hora de elegir nuevo presidente en la FIFA. El flamante dirigente se llama Gianni Infantino y tiene 45 años, pero se crió políticamente a la sombra del sancionado Michel Platini, y su plan de trabajo se reduce a profundizar las políticas de su antecesor, Joseph Blatter. Además, llegó al puesto siguiendo los polémicos métodos “tradicionales”: gastó carretadas de dinero y prometió millones de dólares a las federaciones que votaran por él. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El nuevo presidente de la FIFA, el suizo-italiano Gianni Infantino, es una extensión del grupo de poder de Michel Platini, quien tuvo que renunciar a su aspiración de dirigir ese organismo tras haber sido destituido como presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA), acusado de soborno. En la segunda ronda de votaciones durante el Congreso Extraordinario de la FIFA el viernes 26, Infantino, de 45 años, fue elegido con 115 votos de los 207 miembros que participaron. El rival más fuerte que enfrentó, el jeque de Baréin, Salman bin Ebrahim al Khalifa, recibió 88 sufragios. Infantino fue la mano derecha del exfutbolista francés desde 2009, cuando Platini se convirtió en secretario general de la UEFA y, por tanto, fue el responsable de poner en práctica sus políticas. Aunque reiteradamente ha negado ser “la marioneta” de Platini, y a pesar de las acusaciones que pesan contra su mentor, Infantino aceptó públicamente que había estado consultándolo durante su campaña a la presidencia de la FIFA, en la que durante 90 días viajó a 70 países para realizar una campaña mediática que comenzó tras la caída del exfutbolista francés y en la que la UEFA lo apoyó con más de 500 mil dólares. Durante esos viajes, se reunió con grandes figuras del futbol mundial, como el exdefensa brasileño Roberto Carlos, el excapitán del Real Madrid Fernando Hierro, el portugués Luis Figo, el exarquero Francesco Toldo y los entrenadores José Mourinho y Fabio Capello. Platini fue suspendido ocho años, sanción que se redujo a seis la semana pasada, dos días antes de las elecciones, a causa de un controvertido pago de 1.8 millones de euros que en 2011 recibió del presidente Joseph Blatter (suspendido el mismo periodo) por un supuesto trabajo de consultoría. Campaña mediática El nuevo presidente de la FIFA empleó como estratega de campaña al llamado gurú de las relaciones públicas globales, el británico Mark Lee, fundador de la agencia Vero, quien entre 2000 y 2004 trabajó como director de comunicaciones de la UEFA. En marzo de 2014, la UEFA, presidida desde 2007 por Platini, anunció la contratación de la agencia de Lee para “desarrollar y apoyar las actividades internacionales de comunicación” del organismo regional, pero también para asesorar la implementación de las políticas que ejecutaba Infantino, quien desde 2000 ha ocupado distintos cargos como el de director de Asuntos Legales y titular de División de Licencias de Clubes en ese organismo europeo. Quien contrate a Lee puede prácticamente cantar victoria. Entre muchos otros certámenes deportivos, el especialista en relaciones públicas ganó para Londres la candidatura de los Juegos Olímpicos de 2012 y para Río de Janeiro los de 2016. Para Qatar obtuvo la organización del Mundial de 2022. Lee fue quien se ocupó de la campaña que llevó a Sebastian Coe a la presidencia de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, y quien consiguió que el rugby fuera incluido por el Comité Olímpico Internacional en el programa oficial para satisfacción de la federación internacional de ese deporte, que pagó sus servicios. “Tienes que enfocarte en los votantes y en el significado que tiene para ellos tu narrativa. Ésta (el Mundial) es la joya de su corona y tienes que demostrar cómo vas a sacarla adelante”. Son declaraciones de Lee publicadas por el diario británico The Guardian en referencia al triunfo de Qatar como sede del polémico Mundial de 2022, que se disputará en invierno para evitar las tempraturas de más de 50 grados en el verano. De acuerdo con Lee, tenía contacto cercano con Joseph Blatter y presumía de tener toda la confianza de la FIFA. Algunos expertos europeos consideran que el nuevo presidente de la FIFA no representa un cambio en el anquilosado organismo. El periodista James Corbett, del reconocido portal inglés Sporting Intelligence, expone que Infantino tiene más características en común con el destituido Blatter que diferencias. “A pesar de estar separados por tres décadas de edad, Infantino, como el viejo hombre, forjó su reputación como un carismático y políglota secretario general (habla cinco idiomas, entre ellos el español), entusiasmado con las posibilidades políticas y comerciales de expandir las competencias de la FIFA.” Corbett agrega que su plan de acción propone simplemente “mejorar” aspectos de lo que ya puede, pero no ha querido hacer la FIFA. Ejemplo de ello son sus propuestas de aumentar la cantidad de participantes en el Mundial (de 32 a 40 equipos), que se dispute en diferentes países al mismo tiempo; repartir más dinero a las federaciones, instaurar medidas de buena gobernanza, lanzar el proceso de candidaturas para el Mundial de 2026 y reformar el sistema de asignación de las sedes. Aún más: algunas de esas iniciativas (como aumentar el número de selecciones en el Mundial) ya habían sido adoptadas durante la administración de Platini. Sus propuestas económicas, según la agencia de noticias AP, parecen haber salido del “manual de estrategias de Blatter”. El poder del dinero fue una parte fundamental de su campaña. Infantino ofreció a las 209 federaciones asociadas elevar su presupuesto de 2 a 5 millones de dólares anuales para invertir en proyectos de desarrollo del futbol, y otorgarles 1 millón de dólares más a aquéllas de lugares muy lejanos para cubrir costos de viajes. Además, prometió canalizar 40 millones de dólares para cada una de las seis confederaciones y 4 millones de dólares más para organizar torneos juveniles y que manejaran las filiales regionales en Asia, África, el Caribe y Centroamérica. No por nada, Infantino fue el único candidato que recibió un aplauso generalizado durante su discurso en el Congreso Extraordinario. Tuvo lugar cuando Infantino detalló algunos de sus planes, especialmente en el aspecto económico, prometiendo que redistribuirá 25% de los ingresos de FIFA a las federaciones. “La FIFA genera 5 mil millones de dólares. ¿Es normal que no se puedan destinar mil 200 millones a las federaciones? Es dinero suyo, no es el dinero del presidente. El dinero es suyo, de las federaciones, no de la FIFA”, aseveró enérgicamente en su discurso previo a las votaciones del 26 de febrero. Durante la campaña declaró que su idea es aumentar en el futuro esa porción hasta 50%. En ese mismo discurso, al estilo Jo­seph Blatter, habló con un español impecable y elogió al futbol de Sudámerica. “Es la pasión, el corazón del futbol. El mundo debe darles las gracias por lo que hacen. Son 10 países, la confederación de menor número (la Conmebol), pero su futbol es de los más grandes. “Hay que agradecer a la Conmebol (Confederación Sudamericana de Futbol) y al futbol sudamericano y hay que ayudarlos a mantener sus talentos, hay que trabajar para mejorar el futbol sudamericano. Tienen la locura del futbol, pero faltan infraestructuras allí. La FIFA tiene que estar ahí para ayudar, la FIFA no tiene que frenar. La Concacaf es una confederación con federaciones pequeñas y otras grandes, con grandes diferencias”, señaló. Durante su campaña como candidato, Infantino asistió al Congreso en el que la Conmebol eligió al paraguayo Alejandro Domínguez como nuevo presidente. El organismo sudamericano anunció que votaría en bloque por el europeo. La hipocresía Mientras en un amplio sector del futbol mundial Gianni Infantino ha sido bienvenido, Diego Maradona percibe hipocresía en el dirigente. En una entrevista con la agencia de noticias Télam, de Argentina, lo llamó traidor: “Infantino es de un traidor total (al futbol), porque teniendo al jefe (Joseph Blatter) entre las cuerdas, por no decir entre las rejas, siguió trabajando como si nada. Y pasó de revolver las pelotitas a presentarse como candidato a presidente de la FIFA. Está todo muy mal.” En una entrevista concedida a la revista estadunidense Sports Illustrated, Infantino reconoció el trabajo de Blatter como presidente de la FIFA para desarrollar el futbol en todo el mundo y excusó referirse a la investigación abierta por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. “Tengo el pleno respeto de sus logros. Hay un procedimiento judicial en curso, no deseo especular sobre eso. Tendremos que esperar el resultado para ver qué es exactamente lo que ha pasado. Pero aparte de todo eso va mi respeto a la persona que ha permitido que se desarrolle el futbol en todo el mundo. “Cuando viajé a África, a Oceanía y al Caribe todos ahí están muy contentos con los proyectos y programas de desarrollo que se han llevado a cabo. El futbol se ha transformado y muchos niños y niñas pueden jugar futbol. Y esto se debe en gran parte al presidente de la FIFA y a su personal, porque hicieron que esto ocurra. Una época llegó a su fin y se inicia una nueva. Quiero mirar hacia delante y construir sobre la base de las cosas buenas, pero haciendo muchas cosas mejor.” El periodista Grant Wahl le preguntó si está a favor o en contra de la acción judicial que derivó en el arresto de altos dirigentes de la FIFA en mayo de 2015. Infantino tuvo una respuesta política: “Mi sentimiento es en realidad bastante simple y claro: si alguien ha estado haciendo un uso indebido del futbol para su propio beneficio, si alguien ha robado dinero, entonces es justo que esta persona vaya a la cárcel. Las autoridades gubernamentales tienen medios para investigar que los órganos de gobierno del futbol no tienen. Por lo tanto, está bien que hagan su trabajo, y que quienes han abusado sean castigados por ello. Por supuesto que esta situación empañó la imagen del futbol en todo el mundo, y tenemos que hacerle frente y demostrar que con reformas, con transparencia, con buen gobierno podemos hacernos cargo de nuestros asuntos.” El próximo 23 de marzo, Gianni Infantino cumplirá 46 años, 20 de los cuales ha estado en posiciones de poder en el futbol. Nació en Brig-Gils, un poblado suizo de 12 mil 900 habitantes localizado en la frontera con Italia. Es un abogado graduado en la Universidad de Friburgo, que con apenas 26 años se desempeñaba como asesor jurídico en las ligas de futbol de Italia, Francia y España. A los 30 años comenzó a trabajar en la UEFA como litigante, luego como abogado especializado en el departamento comercial, entre otras posiciones importantes. Entre sus resultados presume haber introducido el fair play financiero en los clubes europeos, que generaban pérdidas de 1.7 millones de euros al año. Infantino asienta que redujo esas cifra en 1.4 millones para dejar las pérdidas en torno a los 300 millones de euros. También introdujo el sistema de concesión de licencias de clubes en la UEFA, lo que sirvió para organizarlos. Sus detractores lo acusan de haber hecho más ricos a los equipos poderosos, mientras que los pequeños no tienen oportunidad de competir contra los grandes presupuestos. Pero eso a Infantino no le importa. Paralelamente presume que fue capaz de aumentar los ingresos de la UEFA, que en 2009 eran de alrededor de 5 mil millones de euros cada cuatro años y que ahora ascienden a 13 mil millones. “Esto no sucede por sí solo. Sucede gracias al futbol. Si se protege el futbol, los ingresos vendrán automáticamente. Si usted tiene una buena imagen, los ingresos vendrán automáticamente. En términos de buen gobierno, de buen cumplimiento, aplicamos los más altos estándares con los procesos de licitación para la venta de los derechos. Tenemos reglas claras en cuanto a la distribución a las asociaciones, a los clubes, de los ingresos que generamos. Estoy muy, muy orgulloso de todos los logros que tuvimos en la UEFA también en la lucha contra el amaño de partidos, contra la violencia y contra el racismo”, expresó en Sports Illustrated.

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