Vive Latino, rebelde e incluyente (primer día)

domingo, 24 de abril de 2016
El Vive Latino en sus 17 años refuerza su carácter rebelde y contestatario, siendo un festival incluyente y humanista, preocupado por las causas sociales y de la naturaleza en paralelo a la música, tal como se sintió en la primera entrega de hoy escrita por César Muñoz Valdez. CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Nuevas experiencias dieron un ambiente particular en el Foro Sol a esta edición del festival Vive Latino, con temascales, performances itinerantes, carpas de comedia y un espacio dedicado especialmente a las personas con discapacidad llamado Zona Restart. Mientras Lost Acapulco arrancaba la fiesta cerca de las 14:00 horas, algunos emprendieron el día visitando los lugares nombrados “Clanes”, como el de Fuego, con una serie de temascales donde los asistentes decidían desnudarse y sentir la experiencia de la relajación; le seguía el de Tierra en el que realizaban body painting; en tanto performances y danza en el de Agua y Aire; cada uno lanzando un mensaje de conciencia en pro de la naturaleza. La Zona Restart fue el lado humanista pues tuvo como invitados especiales a 40 personas con discapacidad, ofreciéndoles un lugar exclusivo y dándoles un trato distinguido, con lo cual el Vive se coloca como el primer festival incluyente. Así transcurrió el alma de este evento hoy, que paso a paso mostró cambios estructurales y de producción, sin duda a su remodelación por la Fórmula Uno, y que para el encuentro rockero permitió gozar de una movilidad fluida entre los 6 escenarios a manera de 360º. Desaparecieron aquellas mantas que en el pasado el público utilizaba para lanzarse por los aires, lo cual no impidió la actitud de slam, que se sintió desde su arranque con bandas como Lost Acapulco, Sekta Core y Todos tus Muertos, quienes ocuparon el escenario principal. Sekta Core fueron los encargados de prender con rolas como El fantasma, Delfino y Zona del terror, mientras su líder Jorge Salcedo gritaba que para todos traían “música satánica para el barrio”, provocando un gran slam y catapultas humanas. Se perdieron aquellos años donde la protesta social era el estandarte del Vive, pero el sentir contestatario se expandía en la misma música, como con los argentinos Todos tus Muertos al entonar Adelita, Todo lo daría y No más apartheid. Una leve lluvia caía cerca de las 18:00 horas para recibir a los DLD, quienes celebraron que el Vive Latino se transforme en festival incluyente, todo ello a voz de su líder, Francisco Familiar; tocaron: Estaré, Arsénico y Todo cuenta. En cada parte del Foro Sol se escucharon importantes bandas y proyectos del gusto del público, como fueron Two Door Cinema Club, Comisario Pantera, León Larregui, Natalia Lafourcade, Plastilina Mosh, Disco Ruido, Liquits, Tex Tex, Apolo, De Nalgas, Los Viejos, Los Frankys, Baroness, Camila Moreno y Las Manos de Filippi. En una noche un tanto fría arribó el español Enrique Bunbury, quien hacia las 20:50 horas hizo un recorrido por 30 años como compositor, desde Héroes del Silencio hasta su viaje como solista, desatando emociones, especialmente con Iberia sumergida, El camino del exceso, Avalancha y La chispa adecuada. Ante 80 mil personas, el Vive Latino mantiene su ritmo de asistencia y aceptación, cerrando con Los Auténticos Decadentes, quienes sin más extendieron un ambiente de baile que movía el suelo del Foro Sol, uniendo a las almas con Viviré por siempre, Yo no soy tu prisionero y Besándote, dejando satisfechos a los adeptos de este festival.

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