Café Tacvba hermana al Vive Latino con tribus yaquis (segundo día)

lunes, 25 de abril de 2016
El Vive Latino en sus 17 años refuerza su carácter rebelde y contestatario, siendo un festival incluyente y humanista, preocupado por las causas sociales y de la naturaleza en paralelo a la música, tal como se sintió en la segunda entrega de hoy, solicitada al cronista César Muñoz Valdez para nuestros lectores. CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un llamado por las tribus yaquis y la protección del agua de estos pueblos enmarcó la clausura del festival Vive Latino, que fue cerrado con la participación de Café Tacvba ante 70 mil almas. “Estamos por los derechos del agua, de las mujeres, de nuestra madrecita tierra”, convocó el cantante del grupo, Rubén Albarrán, al tiempo que un representante de la comunidad yaqui pronunciaba un manifiesto en pro del vital líquido, declarando que ganaron la batalla legal contra la construcción del Acueducto Independencia en su región. Bajo esta consigna, Café Tacvba realizó un recorrido musical celebrando 20 años del lanzamiento de su disco Avalancha de éxitos, tocando así: “Chilanga banda” para el arranque, y en la cual Albarrán descendió de un Vocho pintoresco que flotaba en las alturas, siguiendo “No Controles”, “Ojalá que llueva café”, “Ingrata” y “Chica banda”. El último día del festival se caracterizó por contrastes, convirtiéndose en un paseo dominical con un día soleado donde cada vez asisten más las familias traspasando generaciones, viéndose así a mamás o papás cargando a sus niños o llevándolos en sus carreolas recorriendo el foro. La pachanga de este domingo 24 se desató musicalmente con el afamado coro: “¡Ya están aquí Los Toreros Muertos, ya están aquí, muertos, muertos!”; dando la bienvenida a los amantes de este festival que poco a poco se apoderaban del Foro Sol para escuchar a la banda española reconocida por el tema “Yo no me llamo Javier”. Los ritmos balcánicos de Goran Bregovi? encendieron los ánimos con altas dosis de baile, mientras entre las multitudes rolaba la cerveza con un sol inclemente, en tanto que el músico originario de Sarajevo reconoció que ante los males del mundo “la música es protesta, nos libera y rompe fronteras, vengo de un país con muchas preocupaciones y la música es nuestra arma”. El Vive Latino se consolida así como el espacio anual de las libertades, donde las generaciones beben, fuman, gritan, bailan y se unen en esta oportunidad para escuchar a sus bandas preferidas, como Chetes, No te va a gustar, Carla Morrison, Vicentico, Porter, Savages, Juguete Rabioso y Cultura Profética. A su vez, el músico argentino Gustavo Cordera, previo a su show, aprovechó para alzar su voz de protesta: “Nos victimizamos cuando los políticos están avalados por nosotros mismos en las urnas, ellos somos nosotros mismos en el poder, por eso la rebeldía en el rock tiene que salir de su estado juvenil y adolescente, madurar en ideas generosas. El poder tiene los antídotos contra los discursos, el enemigo no está afuera, está dentro de nuestro cerebro, será la única forma de cambiar.” Con ese sentimiento cerraba sus 17 años el Vive Latino con el poderío del metal electrónico de los ingleses The Prodigy, más allá de la media noche, mientras en el próximo 2017 el festival alcanzará su mayoría de edad.

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