Viaje al interior de Blatter… y de la FIFA

sábado, 14 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Durante 18 años Joseph Blatter fue una de las personas más poderosas del planeta: como presidente de la FIFA aglutinó a más países que la ONU, asumió funciones diplomáticas y manejó millones de dólares con una libertad que cualquier gobernante habría deseado. Pero el año pasado una investigación de corrupción lo tumbó. Tras la defenestración, el periodista Peter Rothenbühler, charló con él, y el otrora mandamás se defendió asegurando que su mayor error fue ser demasiado confiado, pero a lo largo de la extensa entrevista entreabrió las cortinas tras las cuales el organismo del futbol oculta su verdadero rostro: la corrupción. Por primera vez en español, Proceso reproduce el diálogo que aparece en el libro Joseph Blatter: Mission & Passion Football, de Thomas Renggli. La obra, que fue originalmente editada por la suiza Werd & Webber, está por aparecer en México, tanto en español como en inglés. –Señor Blatter, ¿qué sigue ahora? –Estoy bien nuevamente y listo para nuevas cosas. Tengo un ocho escrito en la espalda. Ahora me encuentro en la novena década de mi vida, y el nueve es mi número en el futbol. Trae buena suerte. –Me gustaría hablar de los errores y equivocaciones que cometió como presidente de la FIFA. ¿Cuál es la primera cosa que se le viene a la mente? –¿Quieres hablar de los pecados veniales? ¿O de los pecados capitales? –¡De los capitales! Usted ha admitido una equivocación: ha dicho que debió retirarse en 2014, después de la Copa del Mundo de Brasil. –Sí. Fue inadecuado quedarme. Pero mi equivocación más grande, y que es al mismo tiempo mi actitud ante la vida, es que confío en la gente, como principio. Eso puede ser un objetivo en sí. –¿Por qué? –Mientras me desarrollaba en la FIFA podía confiar en la gente; como director técnico fue aún posible. Tan pronto me convertí en secretario general y obtuve un cierto grado de poder, eso se volvió difícil. Nicolás Maquiavelo dice que no es el título el que cuenta, sino el poder que te ofrece. “Además, ¿qué caso tiene el poder si no se puede abusar de éste?”, susurró él probablemente. Tener confianza ciega en la gente fue una equivocación. –Como presidente usted tuvo mucho poder. Por favor, sea honesto: ¿utilizó inapropiadamente el poder, como lo recomendó Maquiavelo? –No, no lo hice. Mi padre, que fue un hombre estricto e inteligente que tuvo que trabajar muy duro, me enseñó unas cuantas reglas básicas que yo siempre he conservado. Primero: “No aceptes dinero que no hayas ganado, o de otra forma te volverás dependiente”. Él me dijo eso cuando era joven. En ese momento yo trabajaba como maletero en hoteles y dije: “De acuerdo, ¿pero puedo aceptar propinas?”. “Sí, sí, es algo que te ganaste, sí”. Y segundo: “Nosotros, la familia Blatter, siempre pagamos nuestras deudas. No queremos estar endeudados con nadie”. Y tercero: “Nunca prestes dinero, nunca lo recuperarás”. –La FIFA reveló su salario: en 2015 usted ganó 3.6 millones de francos. ¿Por qué era secreto? –Mi política es cumplir con los acuerdos. Y el Comité de Remuneraciones decidió originalmente no revelar los salarios de los directivos de la FIFA. Eso ha cambiado ahora. Y es bueno. No hay nada que ocultar. Espero que esto ponga fin a la curiosidad pública. En cuanto a la cifra que usted menciona, ése es el salario que la FIFA me ofreció. Yo nunca pedí dinero. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2063, ya en circulación

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