Hugo Arrevillaga lleva al teatro el caso de los 43 de Ayotzinapa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hugo Arrevillaga Serrano, estimado como uno de los mejores directores jóvenes de teatro en la actualidad, monta la obra Las lágrimas de Edipo, del celebérrimo dramaturgo franco-libanés-canadiense Wajdi Mouawad, sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, y el asesinato de Julio César Mondragón, también alumno de esa institución, en Iguala, Guerrero, hace 20 meses. Egresado del Centro Universitario de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y quien ha levantado en el país (con éxito) el 90% de la obra de Mouawad, Arrevillaga Serrano cuenta en entrevista que el escritor teatral visitó México, del 19 al 27 de noviembre del 2014, invitado por la Cátedra Ingmar Bergman, de la UNAM, “y le impactaron los terribles acontecimientos en Iguala y las manifestaciones de la gente para que se esclarezca el suceso”, y concibió una pieza: “Cuando estuvo en el país, no pude encontrarme con el creador de la famosa tetralogía La sangre de las promesas, ni Humberto Pérez Mortera, el traductor del texto y cómplice también de los proyectos que hemos montado de este autor. Después, Wajdi nos contactó, con su agente literario y su embajada de Francia, para expresar que estaba muy agradecido al ver la respuesta tan grande y fuerte que había visto en los espectadores mexicanos, gracias al trabajo que estábamos realizando al presentar sus obras. “Además, nos manifestó que le dio una punzada en las entrañas ver todo lo que pasaba con los lamentables actos en Guerrero, y que nos enviaba un texto, para que nosotros lo desarrolláramos en algún momento.” Pérez Mortera lo tradujo y Arrevillaga Serrano al leerlo, se percató de que Mouawad los invitaba a efectuar una adaptación profunda de ese texto: “El original narra lo que ocurrió el 6 de diciembre del 2008 en Atenas, Grecia, cuando un policía mató de un disparó a un adolescente de 15 años, por lo cual hubo múltiples manifestaciones y eso lo adapta a Edipo en Colono, de Sófocles. Debido a que Wajdi no conocía directamente los hechos en Guerrero, me di a la tarea de hacer una ardua investigación y trasladé la historia original, ubicada en Grecia, a Iguala, México.” Aquí, Edipo (después de arrancarse los ojos y próximo a morir), y su hija y hermana, Antígona, llegan a un teatro contemporáneo. Se preguntan a dónde han llegado y qué es ese sonido que ruge afuera. Un chico los pone al tanto de las manifestaciones que han tomado las calles pidiendo justicia porque un joven fue desollado vivo y, detrás de su tortura y asesinato, otros jóvenes han desaparecido. Las lágrimas de Edipo se presentará del 25 de mayo al 12 de junio de este año en el Teatro de las Artes (Cenart), de miércoles a sábado, a las 19 horas, y los domingos a las 18 horas. “Lo que Wajdi plantea en Exárjia, un barrio de Atenas permeado por la rebeldía, donde ningún policía puede entrar, se pudo injertar de manera directa en lo que acaeció la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014”, explica. Rememora categórico: “En los textos del dramaturgo siempre entre líneas brota la búsqueda de la verdad, con una necesidad de los jóvenes por encontrar su lugar en el mundo, pero en esta obra, Las lágrimas de Edipo, lo hace de una manera más directa”. Por ello, procedió a llevar la trama a un lugar mucho más certero: “Tratando de que las palabras fueran una flecha que diera con mucha contundencia en el corazón de la desdicha de este país, mencionando lo de Iguala, acto que todos lamentablemente reconocen por lo que hemos sabido, se ha investigado o no, lo que se nos oculta, por lo que necesitamos saber y porque hoy por hoy los padres de esos estudiantes siguen, incansablemente, buscando a esos jóvenes.” Los actores son sólo tres: Vicky Araico (Antígona), David Illescas (joven) Ulises Martínez (Edipo). Arrevillaga Serrano adelanta que el montaje de la obra no contó con presupuesto alguno: “Enfrentamos una crisis económica profunda que trastoca a todos, en particular a los artistas de este país. Hay recortes importantes en el presupuesto de cultura. En esta obra, nosotros estamos invirtiendo lo que encontramos en nuestros bolsillos. Por fortuna la dirección de teatro de la UNAM nos dará la oportunidad a final de año para presentarnos en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, lo cual es importante porque la Universidad por lo general estrena en sus recintos sólo obras que produce. También ya se unió la Coordinación del Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Abrirá una temporada para el montaje en febrero del próximo año.” Además, adelanta que una parte de la taquilla será donada a la viuda de Julio César Mondragón, Marissa Mendoza, y a su pequeña hija.

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