La Calenda y el cargador ausente en Nochixtlán

NOCHIXTLÁN, Oax. (apro).- En el octavo día desde el operativo sangriento, el sonido místico del tambor y la chirimía dio paso al recorrido tradicional que anuncia la festividad religiosa conocida aquí como La Calenda, en este caso, de San Pedro Apóstol. Por las estrechas calles de esta ciudad mixteca, funcionando con puro sentido de comunidad –pues su autoridad formal, el ayuntamiento, quedó extinta de hecho desde el 19 de junio–, marmotas, monigotes y canastas de flores enmarcaron la veneración de imágenes religiosas adornadas con “flor inmortal”, llamada así porque aun marchita, no pierde su forma y color. Óscar Luna sería depositario de “la carga”, es decir, la ofrenda que en la mixteca es un enorme cirio. “La carga” tiene una relevancia simbólica en la tradición de este lugar, porque representa la luz. Luego, el cargador es parte importante en la comitiva del mayordomo de la festividad. La Calenda es alegre y multicolor, los cohetones que chiflan y estallan llaman a la celebración. Pero los feligreses extrañan la ausencia de su cargador Óscar Luna, el nochixtleco de 22 años, segundo en morir baleado el domingo 19. La parroquia de San Pedro Apóstol sólo recibió a Óscar el pasado martes 21, donde se celebró su réquiem. Aunque dudaron –cuentan los vecinos de San Pedro Apóstol– decidieron seguir adelante con La Calenda, que entre sus alegorías tiene por objeto alejar el mal del pasado para que no vuelva.

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