Clama justicia tras ser atropellado por alto funcionario de Pemex

martes, 5 de julio de 2016
CAMPECHE, Camp. (apro).- Enfundado en una camiseta Hugo Boss, de cuyo cuello penden unos lentes espejeados Ray-Ban último modelo, la apariencia de Mucio Ávila Fuentes, de 46 años, contrasta con el arquetipo del mendigo común. Instalado en la entrada de una tienda de autoservicio, el extrabajador petrolero exhibe a los transeúntes el dedo índice de su mano izquierda conservado en un frasco con formol y la impresionante lesión de su atrofiada pierna derecha, donde por un enorme orificio se aprecia que no hay hueso. A quien quiera verlo, también le muestra el legajo documental de la impunidad de que se declara víctima y asegura que desde hace más de siete años clama justicia. De talante rudo, áspero, Mucio Ávila, originario de Poza Rica, Veracruz, donde dice radicar, relata que el 13 de enero de 2009, cuando conducía su moto Honda –“recién comprada”– fue atropellado por una camioneta Ford Lobo frente al parque Ignacio Zaragoza, en la avenida Puerto de Campeche de Ciudad del Carmen. El responsable, sostiene, es Homero Serna Silva, subgerente de Contratación de Suministros de Petróleos Exploración y Producción (PEP), quien conducía la camioneta en estado de ebriedad. “El responsable se identificó en ese momento con una licencia de conducir expedida a nombre de Héctor Silva Serna, y más tarde con la credencial de elector con clave SLSR1466603089H100 con ese misma nombre”, refiere la víctima. “Más tarde me hicieron saber que la verdadera identidad de quien me atropelló es Homero Serna Silva, y que se trataba de un alto funcionario de Pemex, por eso en años anteriores fui a hacerle plantones a sus oficinas de Pemex en Ciudad del Carmen, pero ahora sé que es asesor de la exparaestatal en la capital del país”, asegura. “No sé si para obtener esa documentación apócrifa engañó, o peor aún, corrompió a la autoridad”, comenta y añade que en un principio consignaron en el expediente que sus lesiones tardaban menos de 15 días en sanar, “por eso se clasificó como delito no grave, y llevo ya casi ocho años sometiéndome todavía a operaciones y sin que me paguen por el accidente”. Incapacitado permanentemente a consecuencia del accidente, Ávila Fuentes, quien como soldador operario especialista de primera y tubero ganaba hace siete años mil 600 pesos diarios en la industria petrolera, denuncia que hasta el momento Silva Serna, amparado en sus influencias, ha evitado responderle por el accidente. “Por eso estoy aquí, teniendo ahora que pedir limosna”, explica y, sin poder contener las lágrimas, afirma que el juzgado que ahora lleva su caso en esta capital lo citó hace 28 días “porque supuestamente iba a salir una póliza”. “Vine desde Poza Rica con el dinero contado, pero me han dado largas, me han traído dando vueltas todos los días, y la póliza no sale”, dice el hombre, quien hasta el momento ha sido sometido a 19 de las más de 20 operaciones que requiere sólo para la reconstrucción de su pierna, aunque no obstante, será lisiado y dependiente de una muleta de por vida. Además del dedo índice y la primera falange del medio que perdió, su mano lesionada quedó paralizada, por lo que el accidente acabó con sus planes de vida. Su caso, cuenta, ya ha sido conocido por tres jueces –de la misma instancia–, “y además pedí que lo transfirieran de un juzgado de Ciudad del Carmen a otro de Campeche, debido a que la jueza que estaba encargada demostró parcialidad total al responsable del accidente. Se me concedió”. Luego añade que aunque hace tres años ganó el juicio, “no me quieren pagar. Además, el juez ordenó que se dejara abierto el expediente para incluir las facturas de las operaciones que aún me faltan por realizar, pero creo que el MP es cómplice de Héctor y/o Homero Silva Serna porque están dilatando mis pagos”. Detalla que ya le debían haber liberado cuatro pólizas por 154 mil pesos, 450 mil, 650 mil y un millón 79 mil pesos por varios conceptos. También comenta que el pago por concepto de reparación del daño “originalmente había sido fijado en 126 mil pesos, pero luego lo bajaron a 76 mil. Un licenciado de control de proceso del MP, sólo recuerdo su nombre, Fausto, me dijo que los aceptara porque tengo familia y yo valía menos muerto que vivo”. “Mientras tanto ya he tenido que vender mi camioneta y mi coche para poder ir viviendo y pagar las operaciones”, lamenta. Enseguida destaca que a lo largo de este proceso los abogados de Silva Serna han cooptado a sus defensores. “Sólo me estafaron y no hicieron nada por mí”.

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