Lazo y García Bustos: El Museo Cuevas, ¿para qué?

miércoles, 10 de agosto de 2016 · 12:50
Desde los años sesenta la estrecha relación entre el crítico cubano José Gómez Sicre y el dibujante mexicano José Luis Cuevas fue cuestionada por combatir al muralismo. Ahora, con la información pública de que éste era una especie de “escritor fantasma” de aquel, dos miembros de la Escuela Mexicana de Pintura, Rina Lazo y Arturo Bustos, saltan a la palestra para cuestionar que las autoridades culturales mantengan el recinto dedicado a Cuevas por los gobiernos de De la Madrid y Salinas y no exista uno oficial en la Ciudad de México para Orozco, Posada o Rivera. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El gobierno debe replantear el destino del Museo José Luis Cuevas en el Centro Histórico de la Ciudad de México, otorgado “sin merecerlo” al dibujante y escultor “por sus amigos los expresidentes Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari”, en opinión de Rina Lazo y Arturo García Bustos, artistas del movimiento muralista que tanto denostaron Cuevas y su generación, La Ruptura. “Lo que estamos pensando que conviene señalar es qué toca ahora hacer con el Museo Cuevas, en qué se debería utilizar, pues realmente lo mantiene el gobierno mexicano y no tiene caso que lo siga haciendo, ya que no merece llevar el nombre de un hombre entregado a una potencia económica extranjera como son los Estados Unidos”, dice el grabador y pintor García Bustos, integrante con Arturo Estrada, Guillermo Monroy y Fanny Rabel del grupo Los Fridos por ser discípulos de Frida Kahlo. “Yo creo que debería ser el Museo de José Guadalupe Posada y del Taller de Gráfica Popular que no tenemos, y sería un buen uso para ese espacio importante en la historia del país, porque el Museo Cuevas en Academia 13 está por el rumbo donde trabajó Posada, era su taller. En la Ciudad de México no hay ni un museo oficial José Clemente Orozco, ni de Rivera…” Complementa su compañera Rina Lazo, muralista guatemalteca nacida en 1923 y discípula de Diego Rivera: “En verdad, el museo a Cuevas fue un pago por su campaña en contra del muralismo, elaborada desde Estados Unidos. Se lo regaló Miguel de la Madrid y fue inaugurado con Salinas de Gortari, sus amigos. Pero de ninguna manera era lógico un museo a Cuevas, un dibujante novel que deseaba ser tan popular como Rivera, pero destacó más por esa campaña infame contra el muralismo mexicano de contenido social, un movimiento que influyó en todo el continente americano, Europa, llegó al lejano Oriente y continúa vivo. “Cuevas era todavía joven cuando le dieron su museo, y además se lo hicieron sin existir un museo oficial en la Ciudad de México de Diego Rivera, ni de Frida Kahlo, porque el de Frida se hizo pues Diego lo donó, era su casa. Al pobre de Siqueiros le tocó enfrentar los groseros ataques de Cuevas y los de La Ruptura, tras la muerte de Diego Rivera. Al final, La Ruptura fracasó.” En la denominada Casa Colorada o Casa Malinche de La Conchita en Coyoacán, Rina muestra un correo electrónico que recién le enviara el investigador español David Fuente Adrián, quien a principios de año la entrevistó allí “sobre aquellos años 50 y 60 de la pintura mexicana y de la llamada ruptura”. Cuenta que ella le aclaró que esa campaña fue una contrapropuesta al figurativismo de los muralistas por los intereses del crítico de arte de origen cubano José Gómez Sicre “y las compañías petroleras gringas, específicamente la Esso, me consta porque conocí a Gómez Sicre desde Guatemala”; pero que “no pudieron acabar con la Escuela Mexicana de Pintura y, al contrario, el muralismo sigue vigente”. Lee ese e-mail de tema “José Gómez Sicre. El inventor de Cuevas”: Queridos Arturo y Rina… Quería compartirles un artículo que estoy seguro les interesará. Es de un investigador mexicano que encontró en el archivo de Gómez Sicre en la Biblioteca de la Universidad de Austin, Texas, cartas de José Luis Cuevas pidiéndole que escribiera artículos y él los firmaría… Este es el link: http://www.excélsior.com.mx/expresiones/2016/07/06/1103180. Reciban un abrazo, David. Dicho reportaje (de Edgar Alejandro Hernández el 6 de julio) fue seguido una semana después (El Universal) con una respuesta de Cuevas en la entrevista “Falta que se diga que no soy autor de los dibujos”, donde el dibujante de 85 años de edad califica como “vil calumnia” que Gómez Sicre fuera “su ghostwriter” (escritor fantasma de cabecera) de los textos sobre arte, columnas y ensayos a libros “que entre los años 50 y 60 aparecieron firmados por el propio Cuevas”. Relaciones peligrosas Durante décadas, la crítica Raquel Tibol denunció en las páginas de Proceso las intromisiones de Estados Unidos, Gómez Sicre y la CIA en el arte latinoamericano. En su columna de artes plásticas para este semanario del 7 de marzo de 1977, “Penetración imperialista a través del arte”, la autora de Confrontaciones, crónica y recuento (1992) remitió asimismo a ensayos de destacados críticos: Abstract Expresionism, Weapon of the Cold War (“El expresionismo abstracto, arma de la Guerra Fría”) de Eva Cockfrot, y Decade of Confrontation: Mexican Painting and Cultural Imperialism, 1955-1965 (“Década de confrontación: la pintura mexicana y el imperialismo cultural”), de Shifra M. Goldman. Relata Rina Lazo: “La intromisión de los Estados Unidos en México fue descarada, se dio a través del curador cubano José Gómez Sicre con sus textos desde la revista de la OEA y Cuevas con La ruptura, para luego en Sudamérica apoyarlos la crítica argentino-colombiana Marta Traba. Fue una campaña que habían decidido hacer después de tirar el mural El hombre en el cruce de caminos de Diego Rivera por 1934 en el Rockefeller Center. Nelson Rockefeller reunió en Nueva York a los directores de museos y acordaron que ya era peligrosa esa penetración del arte social y revolucionario mexicano y había que hacer algo. Así surgió esa campaña contra el muralismo… Yo oí decirlo a David, el hijo de Rockefeller en una visita que hizo al Palacio de Bellas Artes para mostrarle a un amigo aquel mural, recreado, que cómo caricaturizaba Rivera con sus frescos al imperialismo en pleno corazón de Manhattan.” En 1954 Gómez Sicre promovió y organizó la primera exposición de Cuevas en Washington, debido a sus contactos museísticos desde la Unión Panamericana (PAU, sus siglas en inglés), la cual devino en la Organización de Estados Unidos (OEA), donde el crítico anticomunista nacido en Matanzas estuvo al frente de la sección de Artes Plásticas, de 1949 a 1981. En julio de 2014, Efraín Barradas, profesor portorriqueño de Literatura y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Florida, escribiría acerca del revelador libro de 362 páginas de la catedrática estadunidense por la Universidad de Iowa, Claire F. Fox, Making Art Panamerican.Cultural Policy and The Cold War (“Creando la política cultural del Arte Panamericano y la Guerra Fría”), que editó la University of Minesota Press en 2013 (http://www.80grados.net/jose-gomez-sicre-o-la-creacion-de-un-canon-panamericano/; ver también https://critiquedart.revues.org/pdf/13722): “El tercer capítulo se concentra en la relación de Gómez Sicre y el joven José Luis Cuevas, quien asumió el liderato del ataque contra el muralismo… Gómez Sicre creó una imagen canónica del artista (…) El estudio de la correspondencia entre el crítico cubano y el artista mexicano (The Sicre Papers en la Universidad de Austin) lleva a Fox a decir que muchos de los textos contra los muralistas firmados por Cuevas fueron redactados por Gómez Sicre.” Concluye Rina Lazo, elocuente: “Me pareció tan terrible que le dieran a Cuevas su museo sin merecerlo, que nunca he puesto los pies ahí… Pero ese museo no es propiedad privada, es un museo oficial y los museos no son para agradecer ni pagar nada, son para artistas que han plasmado una obra trascendente y grandiosa al país.” Las hijas de Cuevas, Ximena y María José, en entrevista el 18 de julio pasado (en Excélsior) solicitaron al INBA y la Secretaría de Cultura (tanto nacional como capitalina) que abra los archivos de la Biblioteca y Centro de Documentación “Octavio Paz”, en el Museo Cuevas. “Había un cajón enorme con su nombre: ‘José Gómez Sicre’…¿Dónde está eso hoy? El Museo José Luis Cuevas no es propiedad de Carmen Beatriz Bazán (actual esposa del dibujante)… pero es un museo público y recibe recursos del gobierno y de la Ciudad de México. ¿Por qué no se puede acceder a ese archivo?” Proceso buscó a la directora del Museo Cuevas, Carmen Beatriz Cuevas, quien jamás respondió.