Los retos de María Cristina García Cepeda

sábado, 14 de enero de 2017
María Cristina García Cepeda asumió la titularidad de la Secretaría de Cultura federal y se enfrentará a la limitante económica tras el duro recorte que sufrió la dependencia. A lo largo de su trayectoria en la promoción cultural, ella se ha manifestado por la racionalidad del gasto público y ha abogado por la descentralización, única manera de hacer “nacional” el conocimiento académico y artístico. Aquí se recogen algunas de sus ideas al respecto. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Desde el año 2000 cuando el nombre de María Cristina García Cepeda se mencionó por primera vez como candidata a ocupar la presidencia del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), hasta el pasado 4 de enero en que fue nombrada secretaria de Cultura por Enrique Peña Nieto, han transcurrido 16 años, aunque su andar por el medio cultural suma más de 35. Esa larga trayectoria es la que la colocó como la candidata “natural” para encabezar la política de la cultura del país en el 2000, el 2006 y el 2012, aunque su llegada ahora ocurre de manera más bien fortuita, pues se da tras el fallecimiento, el pasado 10 de diciembre, de Rafael Tovar y de Teresa, hasta entonces fundador y primer titular de la Secretaría de Cultura (SC). Diríase que el nombramiento de Maraki –como es conocida en el medio cultural y artístico–, a diferencia del de Luis Videgaray en la Cancillería, fue recibido con beneplácito. No hubo sorpresa, aunque fueron varios los nombres que se mencionaban en la sucesión, pues en general pocas voces discordantes registraron los medios. Si bien su gestión al frente del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), que desempeñó desde diciembre del 2012 hasta la mañana del miércoles 4, no estuvo exenta de polémicas y cuestionamientos. Durante la toma de posesión de su nuevo encargo, encabezada por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en las oficinas de Arenal 40, en Chimalistac, la ahora secretaria de Estado declaró: “Asumo este cargo con la convicción de que el arte y la cultura contribuyen al desarrollo integral de los mexicanos y que es el espacio de diálogo más franco de nuestra sociedad.” Se comprometió a respetar los derechos de los trabajadores, a consolidar los programas, proyectos e iniciativas culturales en “beneficio de los ciudadanos”, y a “cumplir cabalmente” con el Programa Especial de Cultura y Arte (PECA), que como se recordará fue presentado parcialmente por Tovar y de Teresa en enero de 2014 en el Museo Nacional de Antropología. Ahí comienzan las dudas: ¿Continuidad o continuismo?, pues hace tiempo que varios especialistas han señalado la falta de una reforma en materia cultural. La creación de la SC fue un escalón, en opinión de algunos, pero se está esperando que ahora tenga el peso del resto de las secretarías de Estado con las cuales pueda realizar un trabajo transversal y dialogar de tú a tú en temas de economía, relaciones internacionales, agenda digital, telecomunicaciones y la eventual renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLC), entre otros temas. García Cepeda no sólo ha sido parte del equipo de Tovar y de Teresa desde que éste asumió la presidencia del Conaculta en 1992. Al fundarse el organismo en 1988, ella era directora del Comité Organizador del Festival Internacional Cervantino (FIC), y al término de su XVI edición aseguró la permanencia de esa fiesta cervantina –a la cual consideró entonces como una clara muestra del proyecto de política cultural del país, un proyecto de descentralización. –Y, ¿estará dentro de las prioridades del próximo sexenio? –le preguntó en octubre de aquel 1988 la reportera Sonia Morales. –Creo que la cultura nunca ha sido prioritaria y en épocas de crisis se vuelve más difícil que se cuente con el apoyo y los recursos suficientes para el desarrollo de programas culturales, pero el Festival Internacional Cervantino responde ya a una demanda y a un espacio que ya es de nuestro país. Ha perdurado durante 16 años y ha demostrado su bondad y el beneficio que esto representa para todo el país. Creo que ninguna crisis política, económica o social cancela la capacidad creadora de los pueblos. Los pueblos a pesar de las crisis siguen manifestándose día a día y sería muy injusto, de mi parte, pensar que el FIC peligra, creo que esto ya rebasa cualquier administración. (Proceso, 626). Momentos polémicos Entre 1991 y 1994 fue secretaria ejecutiva del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Como tal le tocó enfrentar la renuncia (por el Coloquio de Invierno) del poeta Octavio Paz a la Comisión de Artes y Letras del organismo, al cual el llamado “pontífice de las letras” acusó de sólo dar becas y no explotar otras vías para fomentar la creación artística. García Cepeda dijo en aquel momento (en el que por cierto se dio la salida de Víctor Flores Olea del Conaculta): “La renuncia de Octavio Paz es una desafortunada pérdida para el FNCA y un hecho lamentable en la vida cultural de México. Sin embargo, estoy en desacuerdo en cuanto al juicio final de la renuncia del maestro Paz. El FNCA es un mecanismo que instaló el presidente Carlos Salinas en marzo de 1989 y que propone la participación de los intelectuales, los creadores, la iniciativa privada y el Estado para el apoyo de los proyectos culturales. A su vez, responde a un proyecto planteado por los intelectuales en 1975 –entre otros Octavio Paz, Fernando Benítez, José Emilio Pacheco, Gastón García Cantú–. El presidente Salinas retoma y amplía la iniciativa. El FNCA de esta manera no sólo contempla el apoyo a la creación artística sino también a la conservación y preservación del patrimonio artístico y cultural, el incremento del acervo del país y la promoción y la difusión de la cultura” (Proceso, 798). La promotora cultural, coordinadora ejecutiva del Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional durante los dos sexenios panistas (2001-2012) de Fox y Felipe Calderón, también dio la cara cuando en la carrera por la presidencia del Conaculta en el año 2000 se acusó al organismo de no haber descentralizado la cultura. Ocupaba entonces el cargo de secretaria técnica del organismo cuando destacó en estas páginas: “La descentralización de los bienes y servicios culturales es una de las orientaciones fundamentales de la política cultural nacional.” Con cifras habló de 40 millones de personas atendidas anualmente, 139 museos comunitarios creados en todo el país (muchos venidos a menos ahora), 108 museos de antropología e historia, 171 zonas arqueológicas abiertas al público, 6 mil 100 bibliotecas, 52 librerías Educal, 31 fondos estatales para la cultura y las artes en igual número de entidades federativas, entre otras acciones. Y señaló que el propósito de la descentralización no es sólo transferir recursos de la Federación a estados y municipios sino crear condiciones para que cada localidad tenga una vida cultural propia: “La descentralización no es un programa o un conjunto de programas y de acciones que desarrolla una oficina de Conaculta; es aquello que hace que una política cultural sea nacional.” Sin duda, el presupuesto otorgado para 2017 le obligará a echar mano de toda clase de inventivas en este terreno. La tercera es la vencida En octubre de 2012 García Cepeda fue designada coordinadora de Cultura del entonces equipo de transición de Peña Nieto. Su nombre nuevamente sonaba fuerte para ocupar la presidencia del Conaculta. En entrevista con la reportera Niza Rivera, no se aventuró a decir siquiera si tendría cabida en el gabinete oficial, pero prometió lo mismo que ahora: “continuidad en el área cultural a corto, mediano y largo plazo”. Un par de meses después, el 7 diciembre de 2012, asumió la dirección del INBA, calificó en entrevista con Proceso como un “privilegio” haber llevado la transición pues le permitió –dijo– conocer los retos que deben afrontar las instituciones culturales en el siglo XXI, entre ellos el uso de las nuevas tecnologías y plataformas para multiplicar el impacto de las actividades artísticas y culturales. Coincidentemente, cuando tomó el cargó se vivía un momento similar al presente, pues el presupuesto para educación y cultura sufría un severo recorte, por lo cual se le preguntó cómo se lograría hacer de la cultura un elemento para reconstruir el tejido social y reunificar al país dividido políticamente (que ha sido una de las líneas de trabajo del PECA) sin los recursos suficientes. “La educación y la cultura son prioritarias para el desarrollo integral y social, y para reconstruir el tejido y la unidad de los mexicanos. Y puedo decir que estamos trabajando para hacer crecer nuestros proyectos. Si somos racionales en el gasto, somos más productivos, eficientes, vamos a poder multiplicar las acciones de promoción, difusión y educación para beneficio de la población. Este país debe fortalecer la eficiencia de las instituciones, principalmente de las culturales, eso se puede lograr.” Moderada en sus declaraciones y respuestas, de voz gentil, la funcionaria nacida en la Ciudad de México en 1946 no aceptó la confrontación en ningún momento, como lo muestra su pensamiento a lo largo del tiempo. A partir del pasado miércoles, García Cepeda no está más bajo las órdenes de un superior jerárquico en materia cultural, es la responsable principal de dirigir, organizar y definir la política cultural del país, y habrá de dar a conocer sus propias líneas de trabajo en algún momento.

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