Ivanova-Laparade: La disputa por Cantinflas

El lunes 15 murió a los 56 años Mario Moreno Ivanova, hijo adoptivo de Cantinflas. Tras el fallecimiento del cómico, se enfrentó a una guerra desgastante con su primo Eduardo Moreno Laparade por las regalías de las películas. De acuerdo a declaraciones de su abogada a este semanario, no apeló a la sentencia adversa de la Suprema Corte por falta de recursos. La viuda de Ivanova, Tita Marbez, declaró a su vez que continuará con Cantinflas World, la empresa creada con él. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Por falta de dinero, Mario Arturo Moreno Ivanova (el único hijo y heredero universal del afamado comediante Mario Moreno Cantinflas) dejó de litigar las regalías de las más de 30 películas que su primo Eduardo Moreno Laparade ha reclamado como suyas. Éste ha asegurado que su tío le cedió esos derechos poco antes de morir. Moreno Ivanova, quien pereció el lunes 15 de un infarto a los 56 años, “sabía que podía seguir el pleito legal de esos filmes, pero ya no hizo nada al respecto porque no contaba con el dinero, y para litigar necesitas capital”, según su abogada María del Carmen Olvera. Mientras que Moreno Laparade siempre ha exigido las ganancias de 39 largometrajes, los cuales Columbia Pictures comercializa, Olvera explica vía telefónica que son sólo de 34 cintas: “Porque las primeras películas que hizo el cómico no fueron de él, le pagaron por actuar: No te engañes corazón, ¡Así es mi tierra!, Águila o sol, El signo de la muerte y Ahí está el detalle, esta última de Televisa.” Moreno Laparade, titular de la Fundación Mario E. Moreno A. C. (que creó con su padre, el hermano del cómico, Eduardo Moreno Reyes), envió el 6 de septiembre de 2013 un boletín a Proceso en el que destacó: “después de 20 años, se resuelve en definitiva y de manera irrevocable la controversia judicial que Eduardo Moreno Laparade instauró en contra de Mario Arturo Moreno Ivanova, respecto a la titularidad de las 39 películas que Mario Moreno Reyes Cantinflas produjo con sus compañías Posa Films y Posa Films Internacional”. Y las enlistó: No te engañes corazón, ¡Así es mi tierra!, Águila o sol, El signo de la muerte, Ahí está el detalle, Ni sangre ni arena, El gendarme desconocido, Los tres mosqueteros, El circo, Romeo y Julieta, Gran hotel, Un día con el diablo, Soy un prófugo, ¡A volar joven!, El mago, El supersabio, Puerta, joven, El siete machos, El bombero atómico, Si yo fuera diputado, El señor fotógrafo, Caballero a la medida, Abajo el telón, El bolero de Raquel, Sube y baja, El analfabeto, El extra, Entrega inmediata, El padrecito, El señor doctor, Su excelencia, Por mis pistolas, Un Quijote sin mancha, El profe, Don Quijote cabalga de nuevo, Conserje en condominio, El ministro y yo, El Patrullero 777 y El barrendero. Daba la noticia de que el día anterior, 5 de septiembre, el Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito negó el amparo a Moreno Ivanova, por lo que la sentencia que había sido emitida por la Primera Sala Familiar del Tribunal Superior de Justicia del entonces Distrito Federal, con fecha del 23 de noviembre del 2012, fue irrevocable. Ésta última reconoció a Moreno Laparade “la titularidad y/o propiedad de los 39 filmes, así como su derecho para cobrar las regalías que Columbia Pictures ha depositado en los tribunales de Estados Unidos”. Ante eso, la abogada Olvera rememora que logró una revisión en la Suprema Corte de Justicia de la Nación: “Ahí también ganó Moreno Laparade porque hubo una gran presión y es que nosotros no contábamos con dinero, ¡esa es la verdad!, y el sobrino de Cantinflas está sentado en una fortuna. Ahí obtuvimos sólo dos votos a favor, de los ministros José Ramón Cossío y Olga Sánchez Cordero. Moreno Laparade contrató en este inter de apelación y amparos a Javier Coello Trejo, quien nos presentó denuncias penales en contra de la juez, en contra de los magistrados. Es que él litiga a base de denuncias penales y de incursión. Él es policía. Fue con el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y torcieron todo, pero los ministros Cossío y Sánchez Cordero no se movieron de su posición. Tuvimos esos dos votos contra tres. Así, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desechó el amparo de revisión.” El 19 de mayo del 2015, Moreno Laparade ofreció una conferencia de prensa para informar ese resultado en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en su sección plenaria del 14 de mayo del 2014. La defensora de Moreno Ivanova descubre: “No seguimos litigando, repito, por falta de dinero. Hay que recordar que no todas las regalías de esas cintas eran del señor Mario Moreno, porque su esposa doña Valentina Ivanova era dueña del 50%. Eso se olvidó.” Proceso, en su número 1008 del 26 de febrero de 1996, publicó que los derechos de los filmes del actor y de los beneficios obtenido por su explotación comercial a través de Columbia corresponden, además, por decreto judicial estadunidense a Joyce Jett (quien vivió con el actor), 32.5%; a Natasha Gelman (la viuda del socio del artista Jacques Gelman), 35% y un porcentaje aún no determinado en ese tiempo en México por los herederos del productor de cine Felipe Mier, quienes también reclamaban su propiedad sobre cinco de los filmes más antiguos. De esto no se ha hablado, salvo los últimos cinco que menciona la asesora legal del hijo del comediante. Se intentó entrevistar a Moreno Laparade sobre la situación actual de las 39 cintas, pero en su oficina una señorita informó que no estaba, “se encuentra de viaje”, dijo, y que le daría el recado. Dimes y diretes Fueron más de dos décadas en las que Moreno Ivanova y Moreno Laparade se enviaron injurias y acusaciones. El ganador del Globo de Oro en 1956 por La vuelta al mundo en ochenta días murió el 20 de abril de 1993 de un cáncer pulmonar, y a los 20 días Moreno Ivanova inició los trámites finales para entrar en posesión de los bienes de su padre, incluidos los derechos de los dividendos de las 34 películas. Moreno Laparade, en mayo de 1993, reclamó la propiedad de las utilidades de las cintas. Según él, semanas antes del fallecimiento de su tío, éste ordenó a su abogado Virgil W. Mungy hacer esa cesión a su favor, la cual se concretó cuando el histrión estaba en un hospital en Houston, ante una notaría llamada Malvy A. Reyna. Ese mismo día por la tarde, a decir suyo, el cómico volvió a llamar a la notaria y firmó una ampliación de contrato de siete películas para Columbia. En el año 2000 contó a este medio: “Mi tío, en un documento denominado Agreement, me transfirió todos los derechos, título e intereses de esas 39 películas. Como me los cedió mi tío antes de morir, ya no eran parte de la masa hereditaria de Moreno Ivanova.” El Agreement (acuerdo), mencionó, quedó inscrito en el Registro Público del Derecho de Autor con el número 20210, libro 17, fecha 28 de septiembre de 1993. Mostró el documento en inglés, y tradujo: “Yo, Mario Moreno Reyes de la Ciudad de México, República Mexicana, por una consideración buena y valiosa, mutua y recíproca, cuyo recibo y suficiencia se reconoce por la presente, transfiero y traspaso con efecto inmediato por la presente a Eduardo Moreno Laparade, también de la Ciudad de México, título de dominio de todo derecho e interés legítimo, cualquiera que fuere, que pueda yo tener y que tengo en este momento sobre las 39 películas listadas en el anexo ‘A’ que se hace parte del presente acuerdo, incluyendo pero sin limitarse a la explotación, alquiler, venta, etcétera, de las antes mencionadas películas e incluyendo pero no limitándose al ejercicio de las obligaciones contractuales relacionadas con dichas películas.” (Proceso, 1261) En tanto comenzó a pelear los beneficios de comercio de los filmes, en julio de 1993 la familia Moreno Reyes Laparade registró la Fundación Mario E. Moreno A. C. Y para diciembre de 1994, Moreno Ivanova anunció que había demandado a Moreno Laparade “por fraude y uso de documento falso”. Mostró los testimonios de la notaria Reyna, de Houston, quien aseguraba no haber visto nunca a Cantinflas firmando un agregado testamentario. (Proceso, 946) También presentó peritajes que invalidaban la firma del cómico en el Agreement, así como constancias médicas de la condición clínica de su padre, que le impedía firmar en beneficio de Moreno Laparade. (Proceso 1814) Al mismo tiempo, Columbia congeló los ingresos económicos obtenidos por las cintas del mimo, mientras se resolvían las diferencias entre los herederos del artista de la carpa. En tanto, Moreno Laparade en 1995 exhibió documentos de Moreno Ivanova, interpuestos en el curso de los procedimientos judiciales, en los que éste aceptó la autenticidad de la firma de Cantinflas, cuando acusa a su primo de aprovecharse “de una hoja en blanco firmada por mi padre”. (Proceso, 990) Para 1996, el hijo del intérprete de ¡Así es mi tierra! recibió en los tribunales un fallo a su favor con respecto a las películas. Aunque el pleito legal siguió por parte de su primo. En el 2000 todo empeoró. También las empresas estadunidenses Columbia, Author’s Rights Restoration Corporation Inc. (ARRC), la Asociación Gelman, y Joyce Jett empezaron a pugnar por los derechos. (Proceso, 1261) Entonces, en entrevista, el hijo de Mario Moreno volvió a desmentir el Agreement: “Ya se comprobó que mi papá no pudo haber firmado ese papel en su estado físico y mental por las drogas que le habían administrado. Además, el escrito fue firmado en Texas y mi primo, en su declaración, dice que no se acuerda cómo recibió el papel. Todo está raro.” Fue Moreno Laparade, quien según él al ver cómo se manejaba la justicia en México, decidió que en Estados Unidos se podría llevar mejor el asunto “para llegar a una resolución final, pero el juez nos ordena que el problema de las películas se lleve en México”, declaró a este semanario en la fecha mencionada. Sobre Columbia dijo: “Esta empresa vio: ‘Si las películas no son de Mario, entonces son mías’, pedimos que lo demostrara y hasta la fecha no lo ha hecho.” A su vez, Moreno Ivanova manifestó que Columbia “se estaba escudando en mentiras con papeles falsos y no quiere enfrentarse a la ley mexicana”. Luego se quejó: “Esa compañía me puso una multa por no acatar las órdenes del juez de Los Ángeles de no presentarme en un juicio en México. La distribuidora argumentó que la Corte en Estados Unidos era el foro perfecto para el asunto y pidieron que desistiéramos de todas las demandas en México. Pero el juez de la República mexicana no concedió dicha petición. No se puede, porque todas las partes tienen que estar de acuerdo para desistir.” Así veía el asunto: “Como Moreno Laparade perdió ante los tribunales de México, pues se va a Estados Unidos para que allá le reconozcan lo que no se puede, qué pena que no le guste que haya un solo heredero con testamento. “Todos están contra mí porque han tratada de unirse, Moreno Laparade, Columbia, ARRC y las otras partes que están en juicio en Los Ángeles, para acorralarme y llegar a un arreglo.” Moreno Ivanova explicaba que sí era hijo natural de Cantinflas, sólo que fuera del matrimonio. Moreno Laparade narró en diversas ocasiones a este semanario que su primo fue adoptado por 10 mil dólares en efectivo y tenía problemas de drogadicción y alcoholismo. “Y como se acabó la fortuna que le dejó su papá, quiere ahora los filmes para comercializarlos”, señaló siempre, y aseguró que el Agreement es válido: “Está firmado ante la notaria. Me lo firmó mi tío efectivamente cuando estaba enfermo, pero se encontraba muy bien de sus facultades mentales.” (Proceso, 1814) El centenario del nacimiento de Mario Moreno, el 12 de agosto del 2011, estuvo opacado por el pleito legal y verbal de los dos parientes. En 2005, el hijo comunicó que un juez civil mexicano falló a su favor, y en marzo del 2010 de nuevo se declaró ganador del proceso judicial civil. En agosto del 2010, Moreno Laparade manifestó que el juez resolvió que era “el único propietario de los 39 largometrajes”. En ese mismo año, según él, la Primera Sala Familiar de la Ciudad de México confirmó esa sentencia. Así, entre amparos y demandas, se fue el tiempo. Hasta el 5 de septiembre de 2013 cuando el mencionado Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, negó el amparo a Moreno Ivanova. El mundo de Cantinflas La viuda de Moreno Ivanova, Tita Marbez, declara a esta revista que la empresa Cantinflas World, S. de R. L. de C. V. (que inició con su esposo en 2010 y fue constituida en 2013) “sigue”. Al instante detalla: “Es una compañía establecida legalmente, con cláusulas de que si faltaba alguno de los dos, el socio se queda con las demás acciones.” –¿Ahora la manejará usted? –Siempre la manejé yo. Soy la representante legal, los contratos los firmo yo. –Cantinflas World, ¿no entró en el testamento del Moreno Ivanova? –Se constituye como cualquier otra sociedad previa a la sociedad conyugal. Es una entidad que a nadie se le había ocurrido antes. Es un proyecto mío. Cantinflas World, se lee en su página de internet, “es la única empresa a nivel mundial que sostiene la titularidad sobre los derechos irrestrictos para otorgar licencias sobre el personaje humano de caracterización, personaje ficticio o simbólico y nombre artístico Cantinflas”. Ahí se destaca a Marbez como director adjunto y a Moreno Ivanova como director general. Entre los proyectos se informa que esta instancia lanzó Video Juegos Cantinflas (apps), fue parte de la producción del filme Cantinflas (2014) de Sebastián del Amo, y trabaja en un largometraje animado. Además, otorgó una licencia en noviembre de 2016 a Televisa para una serie de televisión. Formó el Museo Cantinflas Itinerante, que contiene mil 500 piezas, “pero no se exhiben todas, todo depende del recinto”, relata la tercera esposa del único hijo del mimo. Marbez recordó que el pasado 12 de mayo, Moreno Ivanova y ella estuvieron en las oficinas de Gobernación, con su titular Miguel Ángel Osorio Chong, pues ahí se albergará el Museo Itinerante, sin fecha aún. Ese mismo día, con el senador priista Héctor Yunes Landa, propusieron trasladar los restos de Mario Moreno a la Rotonda de Los Hombres Ilustres. “El secretario nos dijo que lejos de verle algún impedimento, lo consideran no sólo necesario, sino imperativo”, menciona Marbez. Aunque Cantinflas siempre descartó la idea de ser sepultado en la Rotonda. Bromeaba: “Pues en cualquier parte que quede cerca, para que me puedan visitar… Porque de ilustre no tengo nada. De rotonda, pue’que sí” (Proceso 860). Aunque su deseo real fue estar al lado de su esposa, Valentina Ivanova, en el Panteón Español. Marbez menciona que Moreno Ivanova no tenía ninguna enfermedad, “sólo una condición muy leve, una válvula que no irrigaba bien, pero estaba controlada. Tomaba diuréticos porque estaba reteniendo mucho líquido y padecía hipertiroidismo, un tabaquismo profundo y sobrepeso porque la comida era lo suyo, pero no estaba en el consumo del alcohol”. Este texto se publicó en la edición 2116 de la revista Proceso del 21 de mayo de 2017.