La poética del 'Inventario”

sábado, 16 de septiembre de 2017 · 09:56
La tesis doctoral de Álvaro Ruiz Rodilla para la Universidad de Tolouse, Francia, aborda la temática poética de 1973 a 1983 vertida en la columna Inventario, firmada por JEP en Proceso desde 1976 hasta el día de su fallecimiento en enero de 2014. “Escuela de periodismo, de pedagogía, de humildad, de sencillez, de claridad de escritura”, para Ruiz Rodilla el Inventario “es la matriz y el corazón creativo de José Emilio Pacheco”. Y es que, destaca en entrevista, para el escritor era fundamental el contexto en el cual la escribió, por lo que resalta la importancia de que permaneciera en Proceso 40 años. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con el título Vers une “poétique de l’inventaire” de José Emilio Pacheco: poésie et journalisme (1973-1983) –Hacia una “poética del Inventario” de José Emilio Pacheco: poesía y periodismo (1973-1983)– el joven escritor Álvaro Ruiz Rodilla elaboró su tesis para obtener el doctorado en la Universidad de Toulouse “Jean Jaurès”, en Francia. Nacido en la Ciudad de México en 1988, Ruiz Rodilla se ciñe en su estudio no sólo a una década del Inventario (que Pacheco publicó en Proceso desde su fundación en noviembre de 1976 hasta el día de su fallecimiento en enero de 2014), sino que analiza fundamentalmente a la poesía modernista abordada por el autor de Las batallas en el desierto. Aunque desde luego toca aspectos como el anonimato como corazón del Inventario, el perfil de poeta y periodista de su autor, la “imposible publicación” de la totalidad de los textos, que el propio José Emilio señalaba, y hace atrevidos planteamientos acerca del marxismo en las ideas del escritor, nacido en la Ciudad de México el 30 de junio de 1939. El volumen de 516 páginas, aún inédito, se divide en cuatro capítulos: 1,- Poesía y periodismo: Historia y teorías. 2.- Inventario: Orígenes y nacimiento. 3.- Inventarios críticos de la poesía. 4.- Hacia una “poética del Inventario”. En entrevista en la Librería Rosario Castellanos, en la Colonia Condesa, Ruiz Rodilla cuenta a Proceso que le interesó el tema para su tesis doctoral porque considera –citando al propio Pacheco– que no obstante que en México hay muchos poetas, no se lee mucha poesía y, sin embargo, la obra poética del escritor atrae muchos lectores por su forma y por su sencillez: “No es pretenciosa, es conversacional y al mismo tiempo totalmente culturalista, lo cual hace que sea muy pedagógica, porque está llena de referencias, de reescrituras y de intertextualidad… Es una fórmula que usaron muchos poetas conversacionales, que viene desde los años sesenta, con Ernesto Cardenal y Mario Benedetti, esa ola de poesía latinoamericana. “Otra razón es porque el Inventario realmente es una escuela de periodismo, de pedagogía, es una escuela de humildad, de sencillez, de claridad de escritura, pues como han dicho muchos autores, es de las grandes columnas que ha habido en el periodismo mexicano.” Ruiz Rodilla relata que en 2005, cuando tenía entre 16 y 17 años, comenzó a leer la columna firmada por José Emilio como JEP, aunque su primer contacto con su poesía fue a través de los libros Irás y no volverás (1973) y No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), en las ediciones que tenía su papá, el destacado escritor Álvaro Ruiz Abreu. Le deslumbraron los poemas sobre la guerra de Vietnam y la muerte de Ernesto Che Guevara, el Movimiento Estudiantil de 1968, así como “En resumidas cuentas”. Pronto se dio cuenta de que era un autor muy popular y querido. Su Inventario, nacido en 1973 en el suplemento Diorama de la cultura del periódico Excélsior, dirigido por Julio Scherer, le gustaba por la gran cantidad de asuntos que de manera sintética y amena presentaba semanalmente. En un ensayo sobre el mismo tema de la tesis, publicado en la página www.academia.edu con motivo del 40 aniversario de la columna, destaca que se ha convertido en “referencia obligada en el ámbito de la ‘creación’ periodística, proyecto educador de largo aliento. En esta columna con?uyen crónicas, traducciones de poesía, anécdotas literarias, crítica y socio-crítica, recreaciones históricas, ciencia-?cción, aforismos y reseñas”. Y enfatiza: “Repasar esta amplia lista es entrever también las duplas de ironía y erudición, tradición y modernidad, realismo y fatalismo, fabulación literaria e información noticiosa, que caracterizan la producción poética de José Emilio Pacheco.” Marxismo Para ubicar el Inventario en su contexto histórico y social, Ruiz Rodilla, colaborador de la revista Nexos, se remite a finales de los años sesenta y principios de los setenta, el movimiento del 68, la matanza del 2 de octubre, la guerra sucia, la llegada al poder de Luis Echeverría, el golpe a Excélsior y demás “atrocidades cometidas en nombre del desarrollo y la estabilidad del país”. Luego destaca una de sus características esenciales: el anonimato, que “tiende a poner en duda la noción de autor –como dueño y señor de su obra de arte–, una poética que busca colectivizar la propiedad de la literatura, así como retribuir a los lectores su trabajo creador”. –¿Consideraba al quehacer literario y la generación de conocimiento como una creación colectiva? –Sí, lo dijo en varias ocasiones, una de ellas fue en esa especie de autobiografías que están en Los narradores ante el público, esos dos volúmenes donde vienen muchos de los autores. Creo que José Emilio tiene como veintiséis o veintiocho años y habla sobre la propiedad privada de las obras y tiene una idea muy marxista que nadie le ha querido ver y yo no corroboré con él si seguía manteniendo esos principios tan marxistas o cercanos al marxismo. “El autor –dice Ruiz Rodilla– sostenía que la propiedad privada es un concepto de la burguesía, nació y morirá con ella. Consideraba que las obras deberían ser anónimas y colectivas como lo son las obras universales La Biblia y La Odisea. Recuerda la carta que Pacheco le envío a George B. Moore, quien le solicitó una entrevista sobre Los trabajos del mar, para negarla con su teoría de la literatura colectiva y anónima. –Nunca se pronunció como marxista, ¿no? –No porque hubiera sido una pose. Además no es un marxismo claro o encasillado, es más como una visión sociológica cercana al marxismo. Es más cercano siempre al contexto histórico, le interesa mucho contextualizar las obras, sus condiciones de producción, el estatus social de los artistas. De los poetas, pues en mi tesis sólo hablo de poetas. –Se puede decir incluso que no participaba abiertamente en movimientos políticos. –No, pero se quedó en Proceso cuarenta años. Se hubiera podido ir a todas las publicaciones, en América Latina le hubieran abierto las puertas en la que fuera y aun así se quedó ahí, eso es importante. Pero además no iba a mantener la pose de decir: “Yo soy” o “yo apoyo a tal”. Pero hay rasgos que hay que considerar, lo hace a su manera, no fue a recibir el Premio Nacional de Periodismo porque decía que a Ezra Pound nunca le perdonaron haberle dado la mano a Mussolini y era una lástima, no porque se juzgue a Pound por lo que hizo, sino porque su poesía quedaba desechada por ese prejuicio. El corazón de la obra Luego de un marco teórico en el cual desarrolla conceptos como la intermedialidad, Álvaro Ruiz Rodilla entra propiamente al tema de la poesía, con la historia de los poetas modernistas, en el primer capítulo. Recuerda que Pacheco cita en varias ocasiones el libro Rubén Darío y el modernismo, de Ángel Rama, publicado en 1967, quien habla de la relación de la poesía con el periodismo de la época, y es que, dice el autor de la tesis, podían estar escribiendo un poema en la misma mesa en la que preparaban un artículo para el periódico o leían la prensa francesa, que tuvo mucha influencia en ellos. Para su trabajo eligió a “los tres grandes” poetas modernistas: Rubén Darío, José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera, y muestra qué idea tenían del periodismo. Por ejemplo, para Darío, era “un objeto de liberación de las naciones… pero al mismo tiempo algo que puede alienar a los periodistas porque se vuelven como mercenarios, es el problema de los textos por encargo que matan la libertad romántica creativa del artista, esas son las paradojas”. En el segundo capítulo desarrolla el contexto histórico y al final hace un inventario de sus lectores y la forma en la cual lo han leído. Menciona que varios lo consideran un maestro de la pedagogía. Elena Poniatowska lo llama “un directorio cultural”, y se destaca que “no había persona más informada en el mundo más que él y Carlos Monsiváis, ahí están todas esas opiniones”. Busca en el tercer apartado mostrar su faceta como crítico literario y dar cuenta de su perfil como tal, qué tipo de crítico era, entender cuál fue su ideología. Reitera que aquí encontró también esos “rasgos marxistas” que pueden molestar a los cercanos al marxismo: “Pero es inevitable decirlo así, por lo de la literatura colectiva y esas cosas. Él pensaba que la historia era necesaria para el pueblo, para el país, para revelarle su propio pasado, revelarle su propia identidad, y pudiera tomar fuerza a partir de esa lectura histórica, eso lo dice en algunos Inventarios”. Al final de esta tercera sección desarrolló el tema del cosmopolitismo a partir de las traducciones realizadas por Pacheco. Para ello utilizó conceptos de “geografía literaria” y mapas. Considera Ruiz Rodilla que en la década que trata su tesis, tradujo más autores de Estados Unidos que de cualquier otro lugar, luego Francia, Grecia y Japón, aunque aclara que en el caso de estos dos últimos países hizo el conteo por poema, no por autor, y aparecen muchos porque a José Emilio le interesaban los epigramas. En la cuarta parte plantea la idea de que la poética de José Emilio Pacheco “es en sí misma un Inventario”. Se basa en algunas traducciones y en poemas escritos al calor de los acontecimientos. Un ejemplo, dice Ruiz Rodilla, es un poema publicado en el Diorama de la Cultura el 15 de septiembre de 1973, tras el golpe militar en Chile, que no formó parte del Inventario, y que firmó como si fuera sólo el “transcriptor”. Aquí un fragmento: Salvador Allende recuerda el libro de Job antes de morir asesinado en el palacio de la moneda Si pesaran mi queja y mi tormento (6:2) pesarían más que la arena del mar. (6:3) Porque las saetas del enemigo están en ( mí, (6:4) su veneno se ha adentrado en mi ( cuerpo, el terror del injusto me combate. Las cosas que mi alma no quería tocar (6:7) son ahora mi alimento. “El poema es un pastiche de versos del Libro de Job y algunos  de  La Araucana. Es interesantísimo que logre en algo traumático, que acaba de suceder, que es un shock como cualquier golpe de Estado –en ese momento todavía no saben dónde está Pablo Neruda, por ejemplo, no saben qué le ha pasado–, darle esa perspectiva histórica con el libro de Job, al mismo tiempo es una invitación a leer a Job. Lo que él está haciendo es una forma de abordar las circunstancias a través de la historia y tratando de tomar distancia como se pueda y de darle profundidad.” –¿Cuál es la conclusión al final de la tesis? –Bueno, las tesis en humanidades, y más en letras, no tienen un resultado así científico, pero llego a la conclusión de que esta poética del Inventario está en relación con el otro. Es una lectura muy social de la poesía: ¿por qué siempre ir hacia el otro para traducirlo? El otro como otredad cultural, de otra lengua, e ir hacia él para entregarle los textos desde el anonimato, que es todavía una entrega mucho más fuerte. “También ir hacia el otro por los homenajes, que es un fundamento básico de los Inventarios: las efemérides son como uno de los engranajes que lo alimentan todo el tiempo”. –Entonces, ¿esa relación con el otro es porque se propuso, desde el anonimato, una labor de difusión como quizá ningún otro? –Si. Por ejemplo, en ese poema dice que es una forma de amor que sólo existe en el silencio, en la poesía, pero eso también es el Inventario, eso son sus traducciones. En general podría ser todo, también su prosa, pero no veo igual esa actitud de entregarse a los demás como en el periodismo de cada semana, es un sacrificio y es un trabajo de locos, nadie comprende cómo lograba en una semana sacar esos ensayos, esos textos, y él insiste mucho en la vocación de servicio a los demás, pero eso está mezclado su teoría con la poética. –Buena parte de ese trabajo que publicó semanalmente en Proceso ya está ahora en Era. Aun así, el recuento que se hace en la tesis tiene un valor por tratarse de una selección con un tema muy preciso, ¿Va a publicar su trabajo? –Por ahora no he estado en eso, pero quiero ver cómo. Igual no esta compilación porque ya hay una y aquí están las traducciones que van a salir en otra versión, pero sí me gustaría publicarla para insistir en que es la matriz del Inventario, es la columna vertebral. De aquí salen muchos poemas que se entregan como primicia. Entonces es un laboratorio creativo, es un borrador, es un taller, como fue el taller de los modernistas. Muchos poemas pasaron de aquí a sus libros y los iba reescribiendo en ese transcurso. “Insisto en que el Inventario es la matriz y el corazón creativo de José Emilio, y eso me parece importante por todo lo que implica. Implica que estaba en una revista, que es Proceso, la revista que fue la más duradera y constante, y bueno, todo lo que está alrededor de ese contexto.” Este texto se publicó el 10 de septiembre de 2017 en la edición 2132 de la revista Proceso.

Comentarios