Toros de Tijuana: su primer home run

domingo, 24 de septiembre de 2017
En la Liga Mexicana de Beisbol, donde muchos dueños de equipos aseguran que ese deporte no es rentable y buscan recursos públicos para mantenerse a flote, los Toros de Tijuana consiguieron excelentes resultados en su cuarta temporada: en lo deportivo, el campeonato de este año, y en los negocios, el segundo estadio con mayor asistencia y sus primeras utilidades. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En su cuarta temporada en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), los Toros de Tijuana, propiedad de los empresarios Alberto Uribe Maytorena y Alejandro Uribe Herrera, consiguieron su primer título de campeones y tendrán sus primeras utilidades, que estiman entre 10 y 15 millones de pesos. Los Uribe compraron en 2013 la franquicia de los Petroleros de Minatitlán y en cuatro campañas consolidaron al equipo como el segundo con mayor asistencia a su estadio, con 1.9 millones de aficionados, que en promedio suma, por temporada, 490 mil 790, y por partido 8 mil 764. Sólo los Sultanes de Monterrey, cuyo estadio tiene capacidad para 27 mil fanáticos, los supera en ese periodo, con 2.5 millones. De acuerdo con Uribe Herrera, presidente ejecutivo del equipo, al proyecto de Toros de Tijuana se le invirtieron 100 millones de pesos en esta temporada. En los años anteriores el costo de operación fue un poco menor, pero cada campaña, asegura, perdieron entre 10 y 15 millones de pesos. “El beisbol sí es rentable, con todo y que la inversión ha sido cuantiosa. Le hemos invertido tres años y en éste ya tenemos números negros; vamos a tener utilidades al cierre del ejercicio. Este negocio se trata de ofrecer un espectáculo. A la gente no le puedes garantizar que vas a ganar el juego el día que vayan al estadio, pero sí que se la van a pasar bien por todos los atractivos que les ofrecemos”, dice en entrevista. Los números han salido tan bien en el equipo que ya se está trabajando en la construcción de un nuevo estadio, en el cual la inversión ascendería aproximadamente a 550 millones de pesos. El estadio Gasmart –nombre proveniente del grupo gasolinero de los Uribe– tiene 41 años y capacidad para 17 mil aficionados. Los Toros de Tijuana lo tienen en comodato con el gobierno de Baja California, al que no le pagan por utilizarlo. “Pero a cambio le hemos invertido en estos años 80 millones de pesos. Lo encontramos en ruinas, no tenía cableado ni alumbrado y le pusimos todas las butacas nuevas. Para el nuevo estadio habría inversión del gobierno federal y otra parte la pondríamos nosotros”, aclara Uribe Herrera. Históricamente, los dueños de equipos de beisbol de la LMB se han quejado de las pérdidas que deben absorber anualmente. José Maiz vendió este año 50% de los Sultanes de Monterrey al Grupo Multimedios. El empresario regiomontano dijo que no tuvo más remedio, pues su patrimonio familiar se le estaba acabando con los 80 millones de pesos anuales que le cuesta operar la novena. Por su parte, el gobierno de Roberto Borge en Quintana Roo otorgó a los Tigres 240 millones de pesos durante 10 años a través de la Comisión de Juventud y Deporte y otro tanto mediante los fideicomisos Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún y el de Promoción Turística de la Riviera Maya. Cuando la administración del gobernador panista Carlos Joaquín redujo el monto a 20 millones de pesos anuales, Carlos Peralta Quintero se deshizo del club, porque no estaba dispuesto a gastar para mantenerlo. Uribe Herrera asegura que el beisbol sí puede ser negocio en las 16 plazas de la LMB sin utilizar recursos públicos, pero que los empresarios deben estar preparados económicamente para invertir y resistir pérdidas los primeros años. “Un equipo es una marca que hay que construir y eso lleva tiempo, no es de un año a otro. Por eso muchos de los que están son apasionados del beisbol, porque para aguantar pérdidas durante tres o cuatro años debe gustarte mucho. Hay que explotar todos los rubros: merchandising, venta de jugadores, publicidad, patrocinios, venta de abonos, estacionamiento, venta de bebidas y alimentos… todo suma, pero hay que buscar no depender de nadie, de ningún gobierno, de ningún patrocinador, para que si pierdes un apoyo, tengas los otros y puedas mantener el equilibrio.” El valor de los jugadores En 2015 nació la Academia de beisbol Toros de Tijuana, donde el club desarrolla a los peloteros mexicanos con el fin de venderlos a los equipos de Grandes Ligas para su sistema de sucursales (Ligas Menores). En tres años, cuenta Uribe Herrera, Toros ha negociado 27 jugadores, 15 de los cuales fueron vendidos este año y esas transacciones les dejaron ganancias por 3.5 millones de dólares. “Ésta es una parte importante de nuestros ingresos, si no la tuviéramos tendríamos una merma importante. Le apostamos al cuerpo de scouteo. Tenemos entre 13 y 15 scouts contratados y otros 20 contactos que no están en la nómina mensual, pero trabajan para nosotros y les damos bonos por los talentos que nos traen. Los tenemos en las ciudades más importantes del país y todo el año cubren territorios regionales en busca de jugadores.” Los jugadores que llegan a la Academia de Toros de Tijuana reciben entrenamiento, hospedaje, alimentación e incluso asisten a la escuela. Algunos de ellos forman parte del equipo que se coronó campeón de la LMB el domingo 10 ante los Pericos de Puebla en cinco partidos: el cácher Juan Kirk (no es el titular) y el infielder Isaac Rodríguez. Los Toros forman parte del grupo de equipos de la LMB que tienen nuevos dueños, entre los cuales se cuentan el empresario coahuilense Gerardo Benavides Pape (Pericos de Puebla y Acereros de Monclova), los hermanos mazatlecos Juan José y Érik Arellano Hernández (Vaqueros de Unión Laguna y Leones de Yucatán) y Arturo Blanco, propietario de la empresa Potosinos Express (Bravos de León), que incursionaron en la LMB con la idea de tener equipos rentables que no dependan de presupuestos estatales para financiarse. Los Uribe, los Arellano y Benavides encabezaron la defensa por contratar libremente a peloteros mexicoestadunidenses, en contra de otros empresarios, como Alfredo Harp Helú (Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca), José Maiz Mier (Sultanes) y Carlos Peralta Quintero (Tigres de Quintana Roo). El grupo de Harp, Maiz y Peralta defendió la idea de limitar la contratación de los jugadores de doble nacionalidad. Argumentaron que es más importante dar trabajo a los peloteros nacidos en territorio nacional y que es una desventaja competitiva que sólo algunos tengan presupuesto suficiente para firmar a los mexicoestadunidenses. La discusión dividió a la LMB durante meses. Finalmente, el 7 de febrero, el presidente de la National Association of Professional Baseball Leagues (o Minor League Baseball), Pat O’Conner, determinó que los jugadores mexicanos nacidos en el extranjero podrán ser contratados libremente en la LMB. No hacerlo así, determinó O’Conner –quien fungió como árbitro entre las partes–, podría derivar en demandas judiciales, además de que convalidaría un acto que violaría la Constitución mexicana y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación. Con la libertad de firmar a peloteros mexicanos por nacimiento por ser hijos de padre o madre nacionales, Toros de Tijuana llegó a la serie final con un roster en el que tenía 20 de 30 jugadores no nacidos en territorio mexicano, entre extranjeros y mexicoestadunidenses. Al respecto, Uribe Herrera detalla: “Hemos ido creando ídolos: desde Óscar Robles (nacido en Tijuana), que se retiró al final de la temporada, hasta Dustin Martin, que nos ganó muchos juegos con sus batazos en la última entrada; o Roberto López, que fue el MVP (jugador más valioso) de la final y que en temporada regular fue el que más ganó el MVP Torito, que el equipo le da al mejor jugador de cada partido. Y están Alex Liddi, Cyle Hankerd, Corey Brown; y los pícheres Miguel Peña, Alejandro Sanabia, Mark Serrano, Jason Urquidez, Horacio Ramírez y Juan Sandoval, a quienes ya la gente reconoce porque la mayoría está en su segundo o tercer año”. Miedo a la butaca vacía El equipo campeón se gastó en la nómina 30% de los 100 millones de pesos con los que operó en 2017. “Le dimos continuidad a los extranjeros a pesar de que por momentos tuvieron mala racha; son jugadores con ganas y se sintieron cómodos jugando aquí. Le dimos continuidad a Pedro Meré (mánager veracruzano que obtuvo su segundo título en la LMB, el primero en 2013 con Rojos del Águila) y él influyó en el campeonato porque tiene la personalidad de un líder, sin reflectores, que ayuda mucho a que los jugadores sean las estrellas. Les da confianza, los motiva, es muy empático; siempre los protege.” –Hay algunos románticos del beisbol que extrañan nombres como Matías Carrillo o El Borrego Sandoval, peloteros nacidos en pueblos de México que durante años fueron los ídolos y jugaron en un solo equipo… –Los seguimos teniendo: Óscar Robles, Alfredo Amézaga… Pero al margen de donde hayan nacido, también vamos conquistando otro mercado: el de los mexicanos que viven en Estados Unidos y tienen buen poder adquisitivo. En algunas ciudades de Estados Unidos ya se transmiten juegos de la LMB para los mexicanos nostálgicos que extrañan el beisbol de acá. “Hay mexicanos y estadunidenses que cruzan la frontera para ir a nuestro estadio y tanto en Tijuana como del lado de San Diego viven millones de mexicanos de doble nacionalidad que nos siguen.” –Pero el fenómeno que ocurre en Tijuana parece excepcional. En el último partido de la final, la entrada en Puebla (estadio con capacidad para 12 mil personas) fue de 6 mil 954 aficionados. –Es una buena entrada. Los boletos se empezaron a vender cuando concluyó el cuarto juego, hubo poco tiempo para comprar. Salí del estadio y había colas de 500 y 800 metros. Había amenaza de lluvia (por el paso del huracán) y el horario no era muy favorable (la una de la tarde), pero el estadio estuvo a 80 o 90% de su capacidad. La evaluación no debe hacerse de la entrada en la final nada más, sino de la temporada completa. Uribe Herrera reconoce que en el estadio Gasmart con frecuencia hay promociones para obsequiar boletos a los aficionados. “Prefiero ver una butaca ocupada gratis que una vacía. Lo más caro que puedes tener es ofrecer un espectáculo para que nadie lo vea. Le tengo mucho miedo a una butaca vacía, más que a regalar boletos”, dice. Explica que, de acuerdo con el análisis de la directiva, las personas que asisten a ver a los Toros tienen entre 18 y 41 años y muchos ni siquiera entienden el beisbol. Le ha tocado que algunos de sus conocidos le pregunten a media temporada qué pasa si esa noche gana el equipo, lo cual le indica que no tienen idea del número de partidos que se disputan en el calendario regular. Pero eso no le preocupa a la directiva. Su objetivo es que a los juegos asistan tanto los aficionados de hueso colorado como los que están tratando de entender el beisbol y hasta quienes nos les importa. Por ello, insiste, ofrecen muchas atracciones. Por ejemplo, el estadio cuenta con el Toro Bar, donde se puede ver el partido mientras se consumen bebidas; también está el Toro Grill, un restaurante donde las familias pueden comer y ver o no el juego. Para los niños está el área llamada Torolandia, donde hay inflables, columpios y otros juegos y rotafolios para colorear mientras sus papás ven el partido. “Yo sé que, aunque la gente vaya con un boleto que ganó en una promoción, cuando prueba lo que ofrezco va a volver –señala Uribe Herrera–. Buscamos darles una experiencia y, así vayamos perdiendo 10-0, la gente está contenta. “Si buscáramos sólo aficionados al beisbol, quizá vamos a encontrar muy pocos, pero si buscamos quién se la quiera pasar bien, de esos encontramos muchos y nos interesa que vayan al estadio a comer y beber. Poco a poco le van tomando amor al deporte y van entendiendo el juego; luego ya se convierten en aficionados.” –¿Cómo vislumbra la campaña 2018, con dos torneos cortos y los equipos con la obligación de contratar a los peloteros todo el año? –Tenemos que innovar porque la competencia en el entretenimiento es hasta contra un teléfono inteligente. Buscamos tener dos finales en torneos cortos, dos playoffs, y mejorar el interés de la gente por ver el beisbol. –Pero hay que tener equipos más competitivos. Que lleguen a las finales o ganen los mismos siempre quita emoción. –Claro, entre más pareja sea la liga, mejores resultados tendremos, pero todos los equipos debemos buscar emparejarnos hacia arriba, no hacia abajo. –¿Será que los dos torneos ayudan a decirle suavemente a tres o cuatro equipos que se ubiquen en su realidad, que no tienen condiciones para competir y que mejor se vayan de la LMB? –Todas las plazas tienen potencial para desarrollarse. Prefiero pensar que todos vamos a levantar el nivel y a tener mejores resultados. Este reportaje se publicó el 17 de septiembre de 2017 en la edición 2133 de la revista Proceso

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