Vive Latino: El grupo colombiano La Toma abre la edición 18

El 18 Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino se llevará a cabo los días sábado 17 y domingo 18 de marzo con la participación de cerca de un centenar de bandas, entre las que destaca el conjunto fusión de “rock sabroso” La Toma, abriendo la primera fecha. Este conjunto de Medellín alternará en el Foro Sol con estrellas como Enjambre, Little Dragon, Molotov, Morrisey, Noel Gallagher, Panteón Rococó y Rock en tu Idioma Sinfónico II.  CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El grupo de rock colombiano La Toma, que se presentará por primera vez en el Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino, lleva tres exitosos discos (Qué pasa en casa, Entreviendo y Trópico oscuro) y Juan Camilo Patiño, su vocalista y compositor, platica del compromiso social del conjunto para ayudar a quien lo necesite. “Es decir, la música no debería de ser única y exclusivamente un entretenimiento, sino también una herramienta que aplique conceptos positivos.” Ya que ha llevado sus rolas a fundaciones de sordomudos, donde han servido como terapia, incluso, La Toma es la única banda que participa con el gobierno de Colombia para interpretar sus melodías ante niños de la calle, en cárceles y otras fundaciones. Patiño destaca en entrevista vía telefónica que “siempre ha creído que la música y las demás artes, son un componente fundamental de la justicia social”. Enseguida agrega: “Para nadie es un secreto que en Colombia y específicamente Medellín, la ciudad donde nosotros surgimos, hemos vivido unas décadas de violencia. Por ello ya fue muy famosa en el mundo y no es necesario que les recuente todo… Por lo mismo, esa circunstancia nos ha hecho reflexionar y sabemos que existen compromisos mucho más grandes que la fama y el reconocimiento artístico. Lo nuestro es crear música, para que quede un mensaje claro y contundente en las nuevas generaciones.” En su portal de internet se lee: La Toma es una banda de Músicas del Mundo que cuenta con un ADN que consiste en transmitir un mensaje claro y contundente: La reivindicación de la música como arte, como profesión y como salvavidas a los jóvenes que están en peligro en ingresar al conflicto armado. Creemos que todos somos iguales desde Ciudad Juárez hasta la Patagonia: todos nos reímos, lloramos, amamos, gozamos, sufrimos por lo mismo, lo único que nos diferencia es el acento. Los demás integrantes del grupo son: Diego Gómez (trombón), Esteban Arboleda (bajo), Juan David Torres (batería) Óscar Torres (guitarra y director musical), Roberto Restrepo (trompetista y productor) y Julián Zapata (piano). Juan Camilo Patiño insiste: “Crecí en un Medellín convulso, en un país en la época más convulsionada. Luego surgieron todas las narco novelas y los narco-libros que reviven la historia y la recuentan y la recuentan; pero nadie narra la historia de la gente buena, la que se resistió a eso, la que realizaba arte, la que estaba en la cultura en ese momento, los artistas sociales, los que se la jugaron por los derechos humanos… “Esas vidas no las cuentan, porque quizás no vendan tanto y nosotros conocimos a esos personajes los cuales se la jugaron de frente por el arte, por la cultura. Sería muy triste que quedaran en el olvido, por eso los rescatamos. Se trata incluso de contar todas las versiones del acontecimiento, no se ha contado con la profundidad que se necesita. Y reflejamos a Latinoamérica.” La Toma aborda diversos ritmos latinos, como la cumbia, la salsa, el merengue, la batucada brasileña, el son cubano y el mariachi, entre otros. La presentación de La Toma en Vive Latino será el 17 de marzo en el Foro Sol. También estará en los festivales Pal Norte en Monterrey y Roxy en Guadalajara. Pensar positivo Nacido en Medellín, Patiño narra que ha sido complicado el andar de La Toma: “La música y los músicos que se comprometen a contar las historias que no son fáciles la tienen un poco más difícil, porque hay menos promoción y menos divulgación de sus temas; estamos contando la realidad, la cual a veces es caótica.” El vocalista menciona que sí existe gente del mercado musical que le interesa grupos como La Toma, con propuestas diferentes: “El día que piense que no, estaría desilusionándome de la humanidad. Estaría diciendo que definitivamente la raza humana es un acto fallido y yo no quiero pensar eso porque soy un tipo muy positivo, trato de ver lo bueno que somos y no sólo la sombra que también somos. Existen personas que abrazan estos proyectos, pero también hay a quienes no le convienen, espanta que no sean para entretener solamente y esto roza callos que no deben ser tocados. Es decir, hay mucha gente no sólo en los medios de comunicación o en los medios de la industria musical, sino también en el medio institucional y político de nuestros países latinoamericanos, a quienes no les gusta que estas historias sean revividas y contadas de verdad.” –¿Cómo es tocar para los niños de la calle y en las cárceles? –-Es muy especial. Lo que vivimos con la fundación sordomuda de Medellín fue muy interesante. Pensamos que los sordomudos no pueden sentir la música, pero nos llevamos la sorpresa; no sólo la sienten a través de las vibraciones, sino que podían conectarse muy especialmente con las sensaciones y los colores musicales. Ellos bailaban al tiempo de las canciones entonces, entendimos que podían sentir y bailar al ritmo. Fue muy emocionante porque llegaron a un punto de sensación, sensibilidad y emoción que lloraban y se reían. “Pusimos unas estructuras de madera donde ellos a través del tacto se conectaban con lo que estábamos haciendo, tocando los instrumentos musicales, tocando el diafragma y la garganta para sentir las ondas… Eso valió más que cualquier otra experiencia como músico, creo que ha sido la más valiosa. Actuar para los prisioneros es también especial porque la música para esta población es fundamental, porque puede cambiarles la vida. Me pasó que un chico de una cárcel me dijo que cuando saliera, él se quería convertir en músico, y años después me lo encontré tocando guitarra viviendo de ella.” Patiño llama a su fusión musical sencillamente “rock sabroso”: “Los latinos, quienes somos una fusión de muchas culturas, tenemos una sabrosura que nos permite tocar cualquier música, ese lujo no se lo pueden dar todos los músicos del mundo. Entonces uno encuentra muchas similitudes entre los músicos latinoamericanos precisamente por eso, porque nosotros casi contamos la misma historia, somos los mismos. Yo no me siento extranjero en México, ni en Argentina, ni en ningún país de mi idioma, yo me siento como en casa. Cuando voy a México, escucho y bailo salsa, y veo la misma sabrosura que hay acá en Colombia o en Puerto Rico o en cualquier parte de Latinoamérica. Nosotros somos sabrosos por naturaleza y me parece una desventaja no aprovechar la ventaja más grande que tenemos que es la música folclórica latinoamericana.” Patiño creció en Venezuela, a una cuadra de Lovaina. Vivió con sus abuelos en Córdoba. Su adolescencia la pasó en Belén, donde un día se encontró una guitarra quebrada sin dos cuerdas en un basurero. Al llegar a su casa y al hacerla sonar, supo que había encontrado “el mapa, la brújula y la razón”. Después sus padres le regalaron unas clases de guitarra en la Academia de Artes y Oficios en el centro de Medellín: había encontrado el camino. –¿Qué le ha proporcionado ser parte de La Toma? –En estos días hablaba con los chicos y les comentaba que yo más que un cantante me considero un compositor, y creo que ese es el rol que vine a desempeñar en la vida, o al menos en este plano en el que estamos. Para mí es natural componer una canción, no tengo que sentarme frente a un ordenador ni frente a una máquina de escribir a tratar de que algo salga, simplemente sale. Como diría Charles Bukowski: “Si no ardes por dentro no eres buen escritor, y si no te duele lo que a los otros les duele, pues tampoco lo eres. La Toma ha sido ese escenario donde ha podido relatar historias que cree deben ser contadas, aunque no puede contar todas las que conozco y elige. Sobre la intervención de La Toma por primera vez en Vive Latino, dice: “Me siento emocionado, ¡no te imaginas!... Con ansiedad cada vez que se acerca la fecha, porque hemos estado detrás de esta participación muchos años. Nosotros hemos estado yendo a México desde el 2012 para conciertos en antros, haciendo el proceso como se debe. Y bueno, recibimos esta invitación. No sabíamos si emocionarnos o asustarnos, porque entendemos muy bien que es una responsabilidad gigantesca estar ahí compartiendo escenario con semejantes artistas.” Este texto se publicó el 11 de marzo de 2018 en la edición 2158 de la revista Proceso.

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