Valladolid, semana santa con fervor artístico

sábado, 31 de marzo de 2018
VALLADOLID (proceso.com.mx).- Como sucede desde hace siglos, el olor a incienso penetra en todas sus calles y rincones durante la semana santa. Un centenar de procesiones se entrelazan convirtiendo el centro de esta ciudad de Castilla y León en un “museo al aire libre”, porque decenas de figuras religiosas que acompañan el ritual son esculturas policromadas que en su mayoría datan del siglo XVII, cuando la ciudad fue el asiento de la corte imperial de los reyes católicos. Igualmente, como cada año, es el Museo Nacional de Escultura de donde salen estas piezas –o tallas— creadas por algunos de los ´maestros de la imaginería´ castellana más renombrados de aquella época, como Gregorio Fernández, Juan de Juni, Andrés de Solanes, Juan y Pedro de Ávila, Juan Antonio de la Peña, Alonso y José de Rozas, Francisco Díez de Tudanca o Francisco Fermín. “En (las procesiones de) Sevilla está la gente, pero en Valladolid está el arte”, resume María Bolaños, la directora del museo, en referencia a que la ciudad andaluza es conocida por las vistosas aglomeraciones en su celebración de Semana Santa, mientras que en Valladolid se vive un fervor más discreto, silencioso, pero además acompañado de las obras de arte. Esto le da normalidad al hecho de que en las calles de Valladolid se crucen los feligreses que vienen desde distintas partes del mundo con conocedores de arte sacro. El contraste en todo caso es que aquí ese arte religioso puede admirarse en las calles, tallas que luego el Museo Nacional de Escultura entrega en préstamo, por ejemplo, al Museo Barroco de Puebla, México, donde ahora mismo hay cuatro piezas muy antiguas en exhibición, o las que ahora están en exposición en el Metropolitan de Nueva York. La directora dice que en la actualidad trabajan en una exposición que abrirá el próximo año en The National Gallery de Washington, dedicada específicamente a Alonso Berruguete, un escultor de la época de Carlos V. “Es bastante infrecuente que las obras que se albergan en los museos sigan cumpliendo ocasionalmente, año tras año, ser un objeto de contemplación estética o un objeto de reflexión histórica a convertirse en un objeto de devoción”, explica. Cumpliendo todas las tramitaciones administraciones y técnicas que se dan en préstamos entre museos, en este caso se entregan en préstamo a las cofradías, algunas tan centenarias como la de Vera Cruz, que se formó en 1498, solo seis años después del descubrimiento de América. Valladolid es una ciudad con una primavera inestable y, como sucedió este año, la procesión principal no logró realizarse por lluvias, esto impide que se puedan sacar a la calle las tallas. “En este sentido, el museo siente la necesidad de cumplir con su función de tutela y eso es primordial para un patrimonio que tiene que durar muchísimos siglos más en buenas condiciones y, a la vez, atender esta necesidad ciudadana de cumplir con este ritual de las procesiones”. El Museo, por tanto, se convierte el corazón de la Semana Santa vallesoletana. “La presencia del museo es absolutamente imprescindible en las procesiones, no somos una parte anecdótica, somos el corazón de la Semana Santa”, dice Bolaños. Para esta experta en historia del arte, las singulares características que tiene esta celebración religiosa en Valladolid es que se acentúa su devoción y esa etapa creativa de los `imagineros´ cuando los reyes católicos se asientan en la ciudad. “Por tanto, era aquel un momento que esta ciudad es el centro de todo, con una producción de arte realizada en un momento de resurgimiento y de acentuación de la devoción, en la época la iglesia está en un momento reformista. En ese momento ha habido una división de Europa en dos grandes religiones, el protestantismo y la iglesia católica”. Y así como la iglesia protestante canaliza su espiritualidad a través de la música con la presencia de músicos alemanes. “Podríamos decir que obras como La pasión según San Mateo, de Bach, es el equivalente a nuestros ´Pasos´ (procesiones)”. Por su parte, la iglesia católica –prosigue— va a poner más énfasis en las artes visuales y en un aspecto muy ceremonial de la liturgia, dando importancia a la teatralidad de la devoción y por tanto se hace procesiones que hasta entonces se venían haciendo en materiales perecederos (papel o latón), entonces se recurre a importantes escultores de Castilla y de Andalucía, para realizar obras más sólidas desde el punto de vista artístico, se recurre a Gregorio Fernández, Francisco del Rincón, grandes tallistas de la madera policromada. Mientras la corte permaneció aquí de 1601 a 1606, hubo efervescencia en la producción artística, se asentó una tradición de talleres de plateros y otras especialidades. Se asientan en Valladolid las principales órdenes religiosas y eso fomentó la constitución de las cofradías, al menos cinco de ellas vigentes desde entonces. Patrimonio de la humanidad La de este año es la primera Semana Santa que se celebra en Valladolid desde que se anunciara, el 2 de marzo último, que la ciudad presenta su candidatura para ser declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. “Cada Semana Santa, Valladolid se convierte en un `Museo al aire libre´, porque algunas de las `tallas´ que se prestan en las procesiones pertenecen al Museo Nacional de Esculturas que tenemos en la ciudad, que están expuestas el resto del año, eso la convierte en un rasgo cultural único”, comenta en entrevista el alcalde Óscar Puente Santiago. Aunque uno de los aspectos que esta candidatura más quiere resaltar es el bagaje histórico de la ciudad que fue la cuna de la España moderna tras la Edad Media. Es aquí donde fue coronado Carlos V y por tanto fue la sede de la Corte en el período en que el imperio español fue el más poderoso y extendido del mundo, por Europa, África, Asia y América. O que aquí nació el rey Felipe II –en el Palacio de Pimentel actualmente sede de la Diputación Provincial de Valladolid—. También tuvieron lugar aquí acontecimientos notables relacionados con el descubrimiento de América, como la muerte de Cristóbal Colón en mayo de 1506 y la llamada Controversia de Valladolid (1550-1551), donde fray Bartolomé de las Casas hizo la defensa de los indios de América, en la capilla del Colegio de San Gregorio, que es considerada la primera declaración de derechos humanos de la historia. En esta ciudad se conserva la casa museo de Miguel de Cervantes Saavedra, en su estancia en 1604, y donde ultimó la primera parte de su magna obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que apareció un año después; originario de esta ciudad es José Zorrilla quien escribió aquí Don Juan Tenorio. “Valladolid tiene una historia muy rica y en eso nos estamos apoyando para defender la candidatura como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, no tanto en lo material y sus monumentos, porque la verdad es que en los años 60 del siglo pasado se destruyó una parte del patrimonio, pero sí el peso que tiene Valladolid en la historia del mundo moderno”. El alcalde recuerda que hace solo unos días se celebraron los 500 años de las Capitulaciones entre el rey Carlos I y el navegante portugués Fernando de Magallanes, lo que permitió la expedición que daría la primera vuelta al mundo. Y las capitulaciones se firmaron en esta ciudad y desde aquí salió esa misión. Esperan a fines de este año una declaratoria de la Administración Autónoma de Castilla y León para formalizar la candidatura, proceso que podría llevarse de tres a cuatro años. La Controversia de Valladolid El Museo Nacional de Escultura se encuentra en el antiguo Colegio de San Gregorio, que se creó en el siglo XV, justamente en coincidencia con el descubrimiento de América. “Es un colegio de teólogos dominicos, conocidos como los predicadores, porque es una orden muy culta, intelectuales desde el punto de vista teológico, que se veían abocados a irse a La Sorbona, que es un centro teológico importante, o en Castilla construyen colegios y universidades privadas dedicadas a la divulgación de la teología y para sentar las cuestiones doctrinales más controvertidas e importantes”, explica la directora Bolaños. El gran mecenas de la orden era fray Alonso de Burgos, obispo dominico de Palencia, que llega a un acuerdo con los monjes de la iglesia de San Pablo (cuya fachada es monumental), para que le cedan la capilla para su futuro enterramiento, y que sirve como colegio para reforzar esta formación teológica y cultural. “Por aquí pasan dominicos intelectuales, algunos de ellos que luego van como obispos a México. Es decir, de aquí surge una minoría intelectual, religiosa, que domina el panorama de Valladolid y Salamanca”. La entrevista con María Bolaños se realiza en la capilla que en 1550 y 1551, a mediados del siglo XVI, donde tiene lugar la conocida Controversia de Valladolid, donde fray Bartolomé de las Casas hizo la mayor defensa de los indios americanos, y que se considera como la más antigua declaración de los derechos humanos. “En esta capilla tiene lugar, hacia 1551, un gran debate como consecuencia de como se estaba llevando la conquista en América (1492) y Carlos V interrumpe la conquista y convoca a un debate que se llama la Controversia de Valladolid, con la presencia de importantes teólogos, para que esclarezcan cuál es la legitimidad de la conquista y saber qué hacer con los indígenas, si se les podía esclavizar o no, si tenían obligación de someterse al cristianismo, si tenían derecho a mantener sus tierras, es decir, cuál era su situación jurídica”, dice la historiadora. “Esto que en el siglo XX nos parece escandaloso, en aquel momento era un debate más explicable o normalizado, al tener el encuentro de civilizaciones distintas, donde hay rasgos físicos distintos, donde adoran a dioses paganos para el catolicismo, es decir, hay una discusión jurídica y teológicos de los colonizadores sobre personas que ellos consideraban ´esclavizables´”. Y en esta Controversia de Valladolid el que tiene el papel más relevante es Fray Bartolomé de las Casas, quien hace la mayor defensa de los derechos de los indígenas en los primeros años de la colonización. “De las Casas había escrito un libro La brevísima relación de la destrucción de las Indias, que había creado una gran polvareda en los medios eclesiásticos, donde defiende a los indígenas diciendo que que todos los hombres son iguales, que todos tienen los mismos derechos, que no se pueden esclavizar y que tienen derecho a no cambiar de religión”, explica Bolaños. Su contraparte era Juan Ginés de Sepúlveda, un jurista muy competente y sólido, que defiende la tesis de que los indios son bárbaros, que practican costumbres inhumanas y que hay que obligarles a cambiar de religión y someterse al poder del emperador. “Esta controversias no pretendía que hubiera un ganador y un perdedor, sino que era para tener argumentos”, sostiene. “La conquista luego continuo, pero es cierto que se modificó el enfoque, terminó la esclavitud, de hecho se produjo una sociedad mestiza. Se abandonó el hablar de colonizador y colonos y se sustituyó por el enfoque de poblamiento y poblador. “A diferencia de los ingleses, los españoles no fueron a conquistar, sino fueron a quedarse allí y se dio una sociedad mestiza”, opina. En este sentido, recuerda que uno de esos rasgos distintivos es que en 1500, casi de inmediato a la conquista, se empiezan a construir catedrales. María Bolaño recuerda que la Controversia de Valladolid se interrumpió porque en Valladolid hubo una epidemia de peste y entonces casi todos los participantes huyó de la ciudad. “Pero lo que es un hecho que al celebrarse la Semana Santa en Valladolid también va impregnada de aquellas grandes decisiones históricas de la España moderna que influyeron de forma importante en el descubrimiento de América y el llamado encuentro de los dos mundos”.

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