Patrimonio ilícito y cobro de "moches" a OHL, el nuevo escándalo del rey Juan Carlos

domingo, 26 de agosto de 2018
Al rey emérito de España lo siguen persiguiendo los escándalos. Ahora se trata de “las cintas de Corinna” Zu Sayn-Wittgenstein, examante del español y quien –en grabaciones hechas en 2015 y recientemente divulgadas– lo acusa de ocultar un patrimonio ilícito en el extranjero y de cobrar comisiones ilegales por obras que la empresa OHL, de Juan Miguel Villar Mir, construyó en Arabia Saudita. El “peligro” que representaba la entonces novia de Juan Carlos de Borbón fue advertido por un amigo de éste, el mexicano Allen de Jesús Sanginés-Krause, lo que habría provocado un enfriamiento temporal de su amistad. MADRID (Proceso).- El 22 de julio de 2017 el financiero mexicano Allen de Jesús Sanginés-Krause celebró la reapertura de la iglesia de Saint John’s, edificada en el siglo XVIII en la localidad irlandesa de Clonmellon; patrocinó la restauración y la convirtió en un espacio cultural donde ese día se inauguraba una muestra fotográfica de su esposa. Los invitados especiales fueron su íntimo amigo, el rey emérito Juan Carlos I, y la acompañante de éste, Marta Gayá, a quienes hospedó en el castillo de Killua, que Sanginés-Krause compró en 1999 y restauró para convertirlo en una lujosa mansión. Un video divulgado en YouTube hizo público lo que era un encuentro privado, en el cual Sanginés recibe calurosamente al rey emérito. Ana Romero, autora del libro El rey ante el espejo (2017) dice en entrevista que el empresario, con una sobrada experiencia en el banco de inversión Goldman Sachs en América, Europa y Rusia, y el rey emérito Juan Carlos “tienen una vieja amistad y en ese momento la estaban retomando con mucha intensidad, después de un largo distanciamiento”. En su obra, la periodista escribió que el millonario mexicano “fue uno de los primeros que alertó a Juan Carlos I sobre el peligro que suponía Corinna en su vida”.  Se refería a Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, la germano-danesa con quien el rey mantuvo una relación sentimental entre 2004 y 2010. Esta mujer se convirtió en un quebradero de cabeza para el Estado español y hoy nuevamente está en el centro del debate político. Corinna no sólo conoció asuntos de Estado, sino que mostró voracidad al implicarse –cobijada por el rey– como intermediaria en jugosos contratos internacionales de empresas españolas, actuación que a la fecha sigue generando controversia. “A Sanginés-Krause le chirrió el inusitado interés de la germano-danesa por hacerse con una comisión en la posible transacción Lukoil-Repsol en la que él participó”, apunta la entrevistada, estudiosa de la monarquía española. Se refiere a una frustrada operación –de la que este semanario dio cuenta en noviembre de 2008 (Proceso 1674)– mediante la cual la petrolera rusa Lukoil trató de adquirir 29.9% del capital de su homóloga española Repsol, porcentaje del accionariado del que la constructora Sacyr-Vallehermoso pretendía deshacerse. Corinna trató de interceder a través de su sociedad de intermediación: Apollonia Associates. En noviembre de 2008 el viejo monarca apoyó la operación ante el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, pero se privilegió que Repsol siguiera en manos españolas. Otro hecho que prendió los focos rojos a la operación es que Zakhar Kalashov, considerado por la Fiscalía Anticorrupción española como miembro de la mafia ruso-georgiana instalada en España –y detenido ese año– poseía una “parte significativa” de Lukoil, como publicó el diario El Mundo el 21 de noviembre de 2008. Romero dice: “Cuando (el financiero mexicano) le habló con franqueza a Juan Carlos I sobre el ‘lado comercial’ de Corinna, éste se ofendió y se distanció de Sanginés, hasta que volvió con Gayá”, al encuentro del verano pasado en Irlanda. La periodista y escritora cuenta a Proceso que con el matrimonio Sanginés-Krause pasaron Juan Carlos I y Gayá gran parte del verano de 2017. Juntos volvieron en septiembre a Canadá, a las regatas en las que participa el rey emérito, y también estuvieron en el Mediterráneo, en aguas griegas, cuando se enteraron de que el video antes citado estaba en los principales portales de la prensa española. “Allen adora al rey y lo cuida mucho”, resume en la entrevista. El mexicano es el principal accionista de la gestora de fondos BK Capital y del fondo RLH Properties, por medio del cual adquirió la mayoría de la propiedad de los hoteles Mayakoba, que OHL poseía en la Riviera Maya, operación que dio a conocer este semanario hace un par de semanas (Proceso 2179). Las cintas de Corinna Finalmente todo parece darle la razón a Sanginés, porque sus advertencias sobre Corinna se hicieron realidad. El 13 de abril de 2012 ocurrió un accidente del rey durante un viaje de cacería en Botsuana, en compañía de la cabildera y otros amigos, lo que significó el principio del fin de su reinado en medio del descrédito. Pero los escándalos persiguen a Juan Carlos cuatro años después de su abdicación, en 2014: el pasado 11 de julio los medios digitales El Español y OK Diario difundieron una serie de grabaciones hechas en la primavera de 2015, en las cuales Corinna acusa al monarca de ocultar un patrimonio ilegal en el extranjero y del supuesto cobro de comisiones ilegales, en las que estaría implicado Juan Miguel Villar Mir, principal accionista de OHL. Conocidas como “las cintas de Corinna”, son una serie de conversaciones grabadas subrepticiamente en un encuentro de la cabildera con José Manuel Villarejo, excomisario de la Policía Nacional, y en las que también participa un amigo de ella, Juan Villalonga, expresidente de Telefónica y antiguo compañero de escuela del expresidente José María Aznar. Villarejo es un oscuro personaje de las cloacas del Estado: durante más de dos décadas espió a políticos, empresarios y otros miembros de la clase dominante española; fue detenido en noviembre de 2017 como parte de la Operación Tándem, la investigación por operaciones ilícitas en Guinea Ecuatorial y China que mantienen abierta la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional y la Fiscalía Anticorrupción, por mandato de Diego de Egea, juez de la Audiencia Nacional. La Fiscalía explicaba en noviembre que la Operación Tándem “tiene por objeto el desmantelamiento de una organización criminal cuyo principal objetivo es la reintroducción en España, y otros países de la Unión Europea, de fondos procedentes de actividades ilícitas vinculadas a la corrupción internacional en los negocios”. En esta operación también detuvieron a Carlos Salamanca, comisario jefe de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal, y al comisario Enrique García Castaño, uno de los más avezados agentes en la lucha antiterrorista. En febrero de 2017 el diario digital Público divulgó grabaciones subrepticias de una conversación de dos de sus reporteros con García Castaño, donde éste adelantaba el chantaje de Villarejo a la Casa Real, pues aseguraba que el oscuro comisario haría pública información sobre las cuentas del rey emérito en el extranjero, en caso de que los procesos judiciales en su contra avanzaran. Todo indica que se refería a las acusaciones que se vierten en “las cintas de Corinna”, en las que revela que el padre del rey Felipe VI ocultó fondos en Suiza con la ayuda de su primo Álvaro de Orleans Borbón, afincado en Mónaco, por medio del abogado suizo Dante Canonica y del intermediario Arturo Fasana, este último implicado en el manejo de cuentas bancarias en Suiza de dinero negro del caso Gürtel y de la familia de Jordi Pujol, el expresidente catalán. El monarca, dice ella, tuvo que cerrar esa cuenta porque la entidad bancaria advirtió que podría dar parte a las autoridades españolas, puesto que podría constituir un delito contra la hacienda pública. Asimismo, advierte que el rey emérito intentó cobrar una comisión por su intervención para que un consorcio de empresas españolas obtuviera el proyecto del tren de alta velocidad entre las ciudades sauditas de Medina y La Meca. En 2013 el diario El Mundo publicó que para aceitar el otorgamiento de dicho contrato, OHL impuso al resto de miembros del consorcio, como mediadora, a la empresaria iraní Shahpari Zanganeh, viuda del traficante de armas Adnan Khashoggi, hecho que Corinna confirma en los audios difundidos. “Villar Mir puso a Shahpar Zanganeh, mujer de Khashoggi, como intermediaria para el tren. Ellos decían que era yo, pero yo nunca tuve nada que ver con el tren (…) y después el rey me ha escrito por e-mail que Villar Mir estuvo en su despacho y le dijo: ‘Voy a ver si Zanganeh te paga la mitad de su comisión’”, se escucha decir a Corinna en los audios difundidos por El Español. La examante del rey afirma que al enterarse del pago a la iraní, el monarca se enojó y le reprochó a Villar Mir: “¡No me jodas mi comisión! Yo hice el tren. Yo hablé con mi amigo, mi hermano (refiriéndose a los monarcas sauditas) y con los saudíes (…) me tenéis que pagar a mí, no a Zanganeh. Yo me reuní con quien cerró el contrato”. Villar Mir contestó: “No te voy a pagar más. Déjame hablar con Zanganeh”. El diario digital señaló que una fuente de OHL le aseguró que sus movimientos han estado siempre dentro de la legalidad y niega que Villar Mir haya tenido una conversación en esos términos con el rey. Sin embargo, según Corinna, ella cuestionó al monarca por el hecho de que fuera a recibir una comisión de la iraní. “¿Estás completamente loco? ¿Vas a coger dinero de los iraníes? Ella es iraní. Irán estaba en la lista de países no… el marido estuvo en prisión por tráfico de armas. Vas a cobrar comisiones de las empresas españolas que han conseguido el tren. A ti te paga el gobierno para representar a la industria española. No puedes coger ese dinero”, le reprochó. La comisión ascendía a entre 80 y 100 millones de euros (1.5% del contrato). La intermediaria germano-danesa afirma que ella tiene los contratos entre OHL y Zanganeh. La familia real En otro punto de las grabaciones asegura que el propio Juan Carlos I pidió dinero para el Instituto Nóos, que encabezó su yerno, Iñaki Urdangarin, y en cuyo consejo estaba su hija, la infanta Cristina de Borbón.  Los delitos cometidos por Urdangarin en el caso Nóos lo tienen en prisión cumpliendo una condena de seis años. La cabildera expuso que fue testigo de esas gestiones en favor de la entidad de Iñaki y la infanta Cristina. “Él llamó y dijo: ‘Puedes por favor poner un contrato de 100 mil, un contrato de 1 millón…’. Yo estaba a su lado”, relata Corinna a Villarejo y a Villalonga, lo que podría constituir un delito de tráfico de influencias. Corinna asegura que el rey emérito utiliza la compañía Air Partners para hacer viajes personales que parten regularmente del aeropuerto militar madrileño de Torrejón de Ardoz, que son costeados por su primo Álvaro de Orleans, a quien describe como the man of the money (el hombre del dinero). El Español consultó al primo de Juan Carlos, pero éste negó fungir como testaferro del monarca emérito español, y aseguró que costea esos viajes como “regalos” por su aprecio hacia él. Asimismo, la expareja del rey emérito aseguró que éste ponía propiedades a su nombre, sin consultárselo. De esta manera puso una casa en Marrakech, Marruecos, a nombre de Corinna. Y posteriormente él le pidió devolver lo que llamó un “regalo envenenado”. Frente a este escándalo, De Egea abrió una pieza separada del caso Tándem para saber la veracidad de la información de las grabaciones de Corinna, por lo cual el comisario Villarejo tuvo que comparecer el pasado 26 de julio ante el magistrado. Asimismo, a petición propia, el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), general Félix Sanz Roldán, compareció en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para hablar del caso Corinna, ya que ella lo acusa de haberla amenazado para que devolviera documentos supuestamente de gran valía para el rey emérito. En esta cita, Sanz Roldán negó haber investigado las supuestas cuentas del monarca, y negó las acusaciones de Corinna. El general dirigió la atención al excomisario encarcelado al tratar de chantajear a Corinna con información comprometedora. El militar tiene demandado a Villarejo por calumnias. En conferencia de prensa, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, advirtió contundente al referirse a la extorsión de Villarejo a la Casa Real: “Que no quepa ninguna duda de que no vamos a aceptar ningún chantaje al Estado”. Y respaldó las afirmaciones del director del CNI en el Congreso de los Diputados. Aparte del gobierno, del PSOE y del PP, que no ven futuro a las acusaciones de Villarejo, Unidos-Podemos se dijo insatisfecho con las respuestas de Sanz Roldán sobre el escándalo de Corinna, e insistió en su petición para la creación de una comisión de investigación sobre las supuestas irregularidades cometidas por el rey Juan Carlos I. Por su parte, los abogados de Izquierda Unida presentaron un escrito en la Audiencia Nacional para personarse como “acusación particular” en la pieza que abrió De Egea, por considerar que hay “elementos que hacen pensar en la existencia de una concatenación de conductas altamente irregulares y reiteradas en el tiempo que, siendo penalmente relevantes, causan a su vez un grave descrédito al funcionamiento democrático de nuestro país”. El tema abrió la polémica porque al abdicar, el monarca emérito perdió la “inviolabilidad” que tenía como rey de España; es decir, que no estaba sujeto a responsabilidad mientras ostentó el cargo. Ahora sólo tiene el privilegio del aforamiento (fuero constitucional), con lo cual, en el supuesto de ser juzgado por estos actos u otros posteriores a la abdicación, sería puesto a disposición del Tribunal Supremo. Este reportaje se publicó el 19 de agosto de 2018 en la edición 2181 de la revista Proceso.

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