Hospitales ingleses... sin dinero, personal ni medicamentos

domingo, 13 de octubre de 2019
Un reporte dado a conocer el 8 de septiembre revela que el sistema de salud de Inglaterra está en crisis. La falta de recursos, de médicos y enfermeras con experiencia, así como el desabasto de medicamentos y material sanitario, ponen en riesgo la salud de millones de personas en territorio británico. El Brexit no mejora el panorama: de acuerdo con especialistas, las medidas de austeridad podrían extenderse si se concreta la salida del bloque europeo. LONDRES (Proceso).- Los recortes presupuestarios impuestos por el gobierno británico en los hospitales y centros sanitarios ponen en peligro la vida de miles de pacientes. De acuerdo con un informe de la Comisión de Calidad de Prestaciones Sanitarias dado a conocer el domingo 8, 70% de los hospitales de Inglaterra incumple con los estándares básicos de seguridad sanitaria, principalmente por la escasez de personal altamente calificado. Otros problemas incluyen abusos y situaciones de violencia, así como la falta de camas y camillas y el desabasto de medicamentos y productos sanitarios en los nosocomios. De un total de 148 hospitales ingleses analizados por el estudio, 96 fueron informados de que necesitan mejorar rápidamente, mientras que seis fueron calificados como “inadecuados”. El resto recibió la nota de “bueno”, pero ninguno obtuvo la calificación de “excelente”. De 14 reportes de inspección publicados desde junio pasado y elaborados por dicha comisión, la mitad reveló serias preocupaciones por la escasez de personal calificado en los centros sanitarios del país. El hospital Imperial College, en pleno centro de Londres, fue informado de que carece de personal con experiencia y entrenamiento para mantener a pacientes fuera de riesgo, situación que afecta el acceso de los mismos a tratamientos y asistencia adecuados. Otros casos fueron los de los hospitales Shrewsbury y Telford, calificados como “­inadecuados” por la falta de correctas prestaciones para los pacientes. El número de enfermeras en sus unidades de emergencia “no es suficiente para cumplir con los estándares básicos de seguridad para los enfermos”, afectando la atención, cuidados y tratamientos de los pacientes. En muchos casos dentro de esos hospitales, enfermeras sin entrenamiento suficiente tuvieron que hacerse cargo de las unidades de emergencia, trabajando más horas de las establecidas. Rob Harwood, director del Comité de Profesionales de la Salud de la Asociación Médica Británica, afirmó que con un Servicio Nacional de Salud (NHS) “crónicamente mal financiado desde hace años, aquellos profesionales que trabajan allí se ven obligados a desempeñarse en un medio ambiente peligroso, sin recibir apoyo de las autoridades y poniendo en peligro la vida de los pacientes”. El directivo considera que, además de hacerse una inversión urgente para el sector sanitario, el gobierno debe resolver la crisis de escasez de los empleados de la salud, para garantizar estándares básicos de tratamientos en el NHS. “También se debe cambiar el actual sistema de pensión con el fin de retener y motivar a los trabajadores del sector, en lugar de forzarlos a irse”. Helga Pile, subsecretaria del área de salud del Sindicato de Trabajadores Públicos Unison, dijo que uno de cada 10 puestos de trabajo en el NHS está vacante “debido a las fallas vergonzosas de planeación” del gobierno. “Los profesionales de la salud y los pacientes están pagando el precio de esta catástrofe”, asegura la sindicalista. Ella responsabiliza a la administración conservadora de Boris Johnson por “el abandono” que sufre el sector sanitario británico. “Necesitamos una inversión sostenida por parte del gobierno en todos los sectores del NHS. Las profesiones dentro del sector sanitario deben volverse opciones más atractivas de carreras. Financiar programas de formación y entrenamiento a gran escala cambiaría la situación por completo”, agrega Pile. Reducción de servicios Además del problema de escasez de médicos y enfermeras, y de entrenamientos inadecuados, el reporte de 120 páginas de la entidad reguladora reveló otros problemas graves en el sector: En el hospital de South Tees la falta de camas agravó el estado de varios pacientes con problemas crónicos, y en el centro sanitario de Walsall la escasez de personal capacitado causó incidentes de abusos y violencia. El reporte de la comisión también explicó que el hacinamiento de pacientes en el hospital Universidad Princesa Real obligó a que muchas personas en estado grave tuvieran que ser atendidas en camillas básicas, en medio de los pasillos o junto a otros pacientes en cubículos temporales en la entrada del inmueble. También se dispararon los casos de demora de las ambulancias y en las unidades de emergencia de los hospitales, como el Reina Isabel de King’s Lynn, que además obtuvo una mala nota en sus prestaciones para tratamientos de salud mental. Pese a la situación crítica que padece el NHS desde hace años, varios nosocomios ingleses dieron a conocer que harán todo lo posible, dentro de sus presupuestos programados para 2020, por mejorar la seguridad y el bienestar de los pacientes. El Ministerio de Salud británico anunció que la seguridad de los pacientes “es prioridad básica” del Estado y que obligará a todos los hospitales de Inglaterra a contar con el personal adecuado para atender las necedades de la población. “Actualmente hay unas 16 mil 800 enfermeras más que en 2010, y 52 mil en entrenamiento. Para ayudar a retener a estos empleados vamos a proveer de mayor flexibilidad y formación, como también aumentos salariales para médicos aprendices y para más de 1 millón de otros trabajadores del NHS, incluidas las enfermeras”, agregó la dependencia. Sin embargo, el gobierno británico pidió a los médicos, especialmente en hospitales y centros de salud de Londres, restringir las derivaciones a especialistas bajo un nuevo plan de “racionalización” dentro del NHS. La medida ideada por el actual primer ministro Boris Johnson, para hacer frente a los problemas económicos que generará la salida británica del bloqueo europeo (Brexit), en caso de llevarse a cabo el 31 de octubre próximo, incluirá obligar a los médicos de cabecera y de medicina familiar a reducir el número de derivaciones a especialistas en hospitales e, incluso, cancelar consultas para pacientes externos. El gobierno espera que el programa –que afectará a por lo menos 2 millones de londinenses– reduzca el enorme déficit presupuestario para la salud, al ahorrarle al erario más de 60 millones de libras esterlinas (unos 75 millones de dólares) para los próximos meses. Los cambios entrarán en vigor de manera inmediata e impactarán los tratamientos hospitalarios y el sistema de consultas médicas. En lugar de las derivaciones a expertos en hospitales, los doctores deberán ofrecer consultas telefónicas y “opciones alternativas”. Bajo dichas medidas, los pacientes que recibían tratamiento de más de un especialista de la salud tendrán que optar ahora por sólo uno de ellos. Además, se trasladarán ciertos servicios que ofrecían los hospitales a los centros sanitarios más pequeños, y habrá más controles e inspecciones sobre los médicos para “desincentivarlos” a derivar a sus pacientes. Otra de las medidas es la reducción del número de tratamientos intravenosos, optándose por “mejores prescripciones médicas” que incluirán antibióticos y calmantes, entre otras sustancias. Temen más recortes El parlamentario laborista Andy Slaughter calificó las nuevas medidas para el NHS como de “crisis nacional”; por el contrario, el diputado Gareth Thomas dijo que los planes del gobierno son parte de una “racionalización” de los servicios sanitarios. En ese sentido, el doctor Gary Marlowe, presidente regional para Londres de la Asociación Médica Británica, dijo que pese a los graves problemas económicos que padece el NHS, los recortes presupuestarios no deberían traducirse en una baja de la calidad de las prestaciones a pacientes o más burocracia o más trabajo para los doctores. “Todos los médicos, ya sean de cabecera o especialistas en hospitales, deberían poder tomar decisiones de acuerdo a qué es lo mejor para cada paciente, en lugar de verse obligados a frenar derivaciones para ahorrar dinero”, agregó el experto. Si comienzan a restringirse las derivaciones a especialistas, “los pacientes terminarán por no recibir el mejor tratamiento para sus diversos problemas de salud”, continuó Marlowe. Diversos expertos de la salud advierten que los recortes a los servicios esenciales que provee el NHS en Londres terminarán extendiéndose a otros hospitales y centros de salud de Inglaterra, algo que busca el gobierno para hacer frente al enorme déficit presupuestario del sector. Se calcula que para el periodo fiscal 2020 el gobierno británico destinará al sector salud menos que Francia, Alemania, Suecia, Holanda, Dinamarca y Bélgica. Para el profesor Martin Marshall, vicepresidente del Colegio Real de Médicos de Cabecera, ningún recorte presupuestario debería imponer presiones a los médicos acerca de si pueden o no derivar a pacientes a tratamientos en hospitales. “Lo importante es que cualquier nueva iniciativa no reduzca los estándares de prestaciones para los pacientes”. Dicha posición fue compartida por activistas que buscan frenar los recortes para el NHS. Merril Hammer, secretario de la campaña “Salvemos a nuestros hospitales”, consideró que esos ajustes presupuestales deben disparar una alerta. “Si se ponen en marcha esos recortes a servicios y prestaciones en Londres, todo indica que el gobierno impondrá ajustes similares en el resto del país, con consecuencias catastróficas para la salud de los británicos”, concluyó. Este reportaje se publicó el 6 de octubre de 2019 en la edición 2240 de la revista Proceso